Chicago

Así fue la bienvenida a Óscar López Rivera en Chicago

La calle División, en el barrio puertorriqueño de Humboldt Park, estaba llena para ver regresar al independentista boricua Oscar López Rivera.

Por ,  05/19/17 - 10:40am
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CHICAGO— El jueves por la tarde, durante un momento, parecía que todos los residentes del barrio puertorriqueño de Humboldt Park, al oeste de Chicago, habían salido a la calle para darle la bienvenida al independentista boricua Oscar López Rivera, quien quedó el miércoles en libertad tras más de 30 años en la cárcel.

Carteles diciendo “Bienvenido” y banderas puertorriqueñas cubrieron a la calle Division. Un grupo tocó bomba desde un carro alegórico. Decenas de estudiantes de una secundaria que López ayudó a fundar hace décadas le esperaron frente a La Casita de Don Pedro, un centro de esta comunidad, donde se ha recibido a varios ex prisioneros puertorriqueños a través de los años.

El público para ver al independentista boricua liberado Óscar López Rivera. (ABEL URIBE/CHICAGO TRIBUNE)
El público para ver al independentista boricua liberado Óscar López Rivera. (ABEL URIBE/CHICAGO TRIBUNE)

Muchos en este público consideran a López como un héroe del movimiento independentista puertorriqueño y habían esperado durante décadas para este momento, gritando fuertemente cuando López emergió de la Casita, junto con otros activistas y políticos, como el representante Luis Gutiérrez (D-4)

“Después de 35 años y unos meses como prisionero, quiero que sepan que nunca perdí la esperanza de que yo estuviera aquí con ustedes en la calle Division, en Humboldt Park”, dijo López, de 74 años, al público en español e inglés.

López Rivera se sumó en 1976 a las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN), una formación que en la década de 1970 cometió actos de sabotaje para favorecer la independencia de Puerto Rico, en especial en el área de Chicago, y a la que se le atribuyen cuatro muertes y ataques con explosivos.

Aunque él no cometió ningún delito de sangre, fue detenido en 1981 y sentenciado a 55 años de cárcel por los cargos de conspiración sediciosa contra el Gobierno estadounidense, uso de la fuerza en robo, transporte de armas y de explosivos con la intención de destruir propiedad gubernamental.

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A su condena se añadieron otros 15 años en 1991 por un intento de fuga, y en 1999 se negó a aceptar el indulto que le concedió el entonces presidente Clinton, por considerar que no debía aceptarlo mientras no se extendiera también a otros dos de sus compañeros presos por formar parte del FALN.

Entre las personas influyentes que alzaron sus voces para pedir el perdón para López Rivera, se incluyó al expresidente Jimmy Carter, el papa Francisco y el exarzobispo sudafricano Desmond Tutu, según el Chicago Tribune.

López volvió el jueves a un barrio que ayudó a construir, pero que ya no se parece mucho al lugar donde él creció.

En aquel tiempo, el área estaba llena de edificios dañados y plagado por el desempleo. Había pocos negocios puertorriqueños exitosos, y el sistema educativa no servía bien al barrio.

“Literalmente, esta comunidad estaba en llamas sobre nosotros”, Gutierrez dijo.

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Hoy en día, hay varios líderes políticos puertorriqueños en la ciudad— Gutiérrez entre ellos— y dos banderas puertorriqueñas grandísimas marcan la parte de la calle Division que se conoce como el Paseo Boricua.

El hermano menor de López, José López, es director ejecutivo del Centro Cultural Puertorriqueño. Dijo que el barrio era “literalmente un ghetto donde la gente vivía en un ambiente extremadamente marginalizado”, cuando Óscar se fué para servir en la guerra de Vietnam.

Al regresar, en 1967, López trabajó como organizador comunitario, dijo su hermano.

“Muchas de las cosas que hoy en día celebramos en nuestro barrio, institucionalmente, comenzaron con él”, dijo Gutiérrez.

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