Un nuevo campeón mundial de boxeo para Chicago

El púgil polaco radicado en Chicago, Andrzej Fonfara, se coronó campeón mundial de los pesos semipesados de la OIB tras derrotar a Tommy Karpency el pasado viernes 16 de noviembre en UIC Pavilion de Chicago. TOM BARNES/HOY

No es común que Chicago produzca un campeón mundial de boxeo pero eso ocurrió el fin de semana pasado en el estadio UIC Pavilion, cuando el polaco Andrzej Fonfara, residente local desde hace varios años, ganó el título vacante de la Organización Internacional de Boxeo (OIB) en una gran velada de boxeo.

Tampoco es común que una pelea provoque una diversidad tan grande de opiniones de parte de los protagonistas, sus allegados y el propio público pero eso sucedió al final del combate que significó una corona mundial para Chicago.

‘El Príncipe Polaco’ Fonfara (23-2 y 13 KOs) derribó dos veces a su rival Tommy Karpency en el primer asalto y estuvo muy cerca de lograr allí la victoria. Pero Karpency se repuso increíblemente en los rounds siguientes, logró emparejar la pelea y cuando estaba en su mejor momento después de conectar varias veces al polaco, en el séptimo asalto, Fonfara lo abrazó del cuello y lo lanzó al suelo luego de un forcejeo.

Karpency (21-4 y 14 KOs), de Adah, Pennsylvania, estuvo varios segundos en la lona y el árbitro Pete Podgorski decretó el típico “No va más”. Nadie entonces entendió qué había decidido el árbitro. El propio Sam Colonna, entrenador de Fonfara, reconoció luego que “en ese momento no tenía ni idea de lo que iba a pasar”. Lo mismo dijo uno de los jurados sentados al lado del ring.

La decisión oficial fue nocaut técnico a favor de Fonfara, quien parecía más enojado que feliz por ser nuevo campeón mundial.

“Me lesioné el hombro y no podía levantar mi brazo”, declaró luego Karpency aclarando un poco la confesión. “Pero ya lo tenía (a Fonfara), todos ustedes lo vieron”.

El polaco no estaba para nada de acuerdo: “Me lastimé la mano derecha entre el segundo y tercer round, por eso no pude noquearlo. El salió como loco a tirar golpes en el último asalto para tratar de noquearme. Como se cansó y no pudo, decidió abandonar”.

La opinión del árbitro Podgorski pareció coincidir con la de Fonfara. “Las textuales palabras (de Karpency) fueron ‘yo abandono, ya tuve bastante y no puedo ver bien”.

Alguien cercano al rincón de Fonfara agregó luego que había escuchado que el boxeador de Pennsylvania dijo que quería abandonar porque no veía bien de su ojo lastimado.

El árbitro aclaró un poco más la situación desde un punto de vista reglamentario. “Karpency nunca me dijo que le dolía el hombro y un rato después andaba diciendo eso. Si me lo hubiera dicho a mí, yo hubiera consultado al médico y si Karpency no podía seguir, había que pedir las tarjetas de los jurados porque ya iban siete rounds. Después de cuatros rounds se pueden pedir las tarjetas”, explicó Podgorski, quien desestimó la posibilidad de haber descalificado a Fonfara, algo que todos pensaron en un primer momento. “Es cierto que empujó a su rival, lo cual está mal, pero él no inició el amarre, y eso es lo que se tiene en cuenta”.

Fonfara, quien parecía tan disgustado en los vestidores como arriba del ring, señaló que podría dar una revancha a Karpency o concretar su viejo sueño y combatir por el título de la OMB, en poder del invicto galés Nathan Cleverly, quien derrotó precisamente por decisión a Karpency en febrero pasado en Cardiff, Gales.

“Cleverly nunca lastimó a Karpency pero yo casi lo noqueo en un round”, indicó Fonfara, poco antes de salir del estadio para cumplir su habitual rutina después de una victoria, pasar por un McDonald’s para devorar un Big Mac a modo de premio.

Fonfara se llevó la corona de la OIB de un modo polémico y dejó muchas dudas porque Karpency pareció superarlo por momentos con contraataques veloces. El gran interrogante, después de su victoria en el UIC Pavilion, consiste en conocer el verdadero potencial del polaco a nivel internacional. Y la respuesta parece estar en la boca de su último derrotado.

“Recién hablamos con Karpency y nos dijo que nunca había estado tan bien preparado como esta noche pero no pudo porque Andrzej es muy bueno”, señaló Max Fonfara, primo del boxeador y miembro del Team Fonfara. “Contra Cleverly se preparó muy mal porque tuvo que trabajar 40 horas por semana (como enfermero en un hospital) y después iba a entrenar a la noche. No nos dijo que Andrzej le va a ganar a Cleverly pero sí que está listo para pelear contra los mejores del mundo”.

Después de admirar por televisión en su Polonia natal a Andrzej Golota, su compatriota radicado en Chicago que protagonizó combates memorables ante Tyson, Bowe y Lewis allá por los ‘90, Fonfara está escribiendo su propia historia y es ahora el nuevo ídolo de la afición polaca en el Medio Oeste. Su presentación en UIC, que estuvo organizada esta vez por Frank Mugnolo, un empresario de la industria de los casinos y actual presidente de Round 3 Productions, convocó a 4,224 espectadores. Esta cifra coloca a la pelea entre Fonfara y Karpency con números similares a Juan Díaz-Paulie Malignaggi (2009) y sólo ha sido superada por David Díaz-Erik Morales (2007). En otras palabras, el combate del fin de semana pasado fue el más grande de Chicago en los últimos cinco años.

 

Además de la consagración de Fonfara, el show de UIC presentó las victorias por decisión de dos muchachos locales que encarrilaron sus vidas gracias al boxeo. El super welter Luis ‘Sito’ Santiago (6-0 y 1 KO), quien pasó cinco años en la cárcel por un crimen que él jura no haber cometido, y el super mediano Paul Littleton (5-0-1 y 4 KOs), que poco tiempo atrás vivía en su Nissan modelo 1992 con 140,000 millas, ganaron y se mantuvieron invictos.

Jaime Herrera (9-2 y 4 KOs) también venció por puntos en seis asaltos a Patrick Boozer (5-1 y 2 KOs). “Fueron seis rounds buenos para él y esto lo prepara para las peleas más grandes”, dijo el puertorriqueño Eddie Nazario, entrenador de Herrera. “Todavía está verde, yo lo veo ahora a un 75 por ciento. Es como cuando uno está joven y se les tira encima a las mujeres rápido; así es la juventud,  Jimmy a veces da un golpe bueno, se engolosina y no escucha”.

 


El autor

Alejandro Yanún es contribuidor Vívelohoy

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