La millonaria liga china no es tan paraíso como parece

Por en Deportes 01/9/13 10:03am
El delantero del Shanghai Shenhua, Didier Drogba, durante un partido de la Super Liga China. REUTERS/Aly Song

Frank Lampard, que finaliza contrato con el Chelsea en junio, podría emprender la aventura en el fútbol chino y sus elevados salarios, pero el nuevo retiro dorado de las estrellas también cuenta con muchos inconvenientes que provocan que algunos regresen después de probar.
El impago de salarios, problemas de organización o las dificultades de adaptación a la cultura local han provocado que muchos jugadores importantes de los campeonatos europeos que se habían enrolado en equipos chinos regresen a los pocos meses de haber llegado.
Nicolas Anelka, delantero francés de larga trayectoria, fichó por un club chino, el Shanghai Shenhua, en febrero de 2012 por un salario semanal de alrededor de 234.000 euros por semana (305.521 dólares).
Unos meses más tarde fue su excompañero en el Chelsea Didier Drogba el que se unió al mismo conjunto por 250.000 euros a la semana (326.264 dólares).
Los dos exjugadores del gigante londinense se convirtieron en los rostros más famosos y en el símbolo del poder creciente del campeonato chino, cuya fortaleza económica no para de crecer.
Pero rápidamente la aventura se convirtió en una desilusión. Anelka, el ‘enfant terrible’ del fútbol francés, llegó a ocupar el puesto de entrenador adjunto tras la destitución de su compatriota Jean Tigana, que salió del equipo cuatro meses después de haberse hecho cargo del mismo.
A pesar de que en julio Drogba reforzó el Shenhua y marcó once goles en 16 partidos, el club terminó la temporada en una modesta novena posición de la clasficación.
Desde entonces el futuro de Anelka, autor de tres goles esta temporada, está en el aire. El jugador está negociando su salida, indicó recientemente un portavoz del club.
El otro ‘Blue’ del Shenhua, Drogba, no ha recibido su salario de diciembre debido a sus diferencias con el consejo de dirección, señaló el diario Oriental Sports.
Los impagos no son los únicos problemas para los jugadores en China. Algunos sienten nostalgia a miles de kilómetros de su casa.
Es el caso del argentino Dario Conca, que fichó en el verano de 2011 por el Guangzhou Evergrande por diez millones de dólares (6,88 millones de euros) y que está cerca de dejar el campeonato.
Este futbolista, mejor jugador de 2010 en Brasil con la camiseta del Fluminense, dejó un contundente mensaje a su club. “Me he ido y no volveré”, expresó Conca, que también señaló a la prensa local que no estaba contento.
Ian Walker, exportero del Tottenham y actual entrenador de guardametas del Shenhua, expresó abiertamente sus problemas de adaptación.
“Lo peor es la comida. No me han servido todavía perro y me dijeron que ya no se hace, pero una vez me sirvieron una hamburguesa sospechosa”, señaló Walker al diario South China Morning Post.
“El calor y la humedad fue difícil de soportar al principio. También es complicado cruzar la carretera, olvídate de los pasos de peatón…¡Es muy ruidoso, todo el mundo toca la bocina cada cinco segundos¡”, relató el entrenador de porteros.
Ahora es Frank Lampard el que, conociendo estos antecedentes, deberá pensárselo dos veces antes de lanzarse a este exótico destino cuando acabe su contrato con el Chelsea en junio.