Manny sólo habla del futuro
No era lo mejor que podía esperar Manny Ramírez a su regreso a la ciudad que le vio crecer cuando los fanáticos de los Mets de Nueva York lo abuchearon, los periodistas le cuestionaron su relación con el mundo de los esteroides y un umpire lo expulsó del partido.

Todo eso le sucedió a Ramírez en sólo horas de estar presente en el nuevo Citi Field de Nueva York, escenario del partido que su equipo de los Dodgers de Los Ángeles disputaron y ganaron por blanqueada de 8-0.

Ramírez no quiere hablar más de sustancias prohibidas, suspensiones ni el Salón de la Fama, sólo pensar en el futuro y jugar al béisbol.

El toletero dominicano que creció en el barrio de Washington Heights, en El Bronx, no quiso para nada hablar de la suspensión de 50 partidos que acababa de cumplir por positivo a substancias prohibidas y violar la política antidopaje de las Grandes Ligas.

"Si quieren hablar sobre pelota, hablaremos de pelota", comentó Ramírez al encontrarse con medio centenar de periodistas en el vestuario de sus Dodgers al iniciar una serie contra los Mets en el Citi Field. "No voy a hablar más nada sobre lo que ya dije en San Diego".

Ramírez reapareció el viernes frente a los Padres y en una rueda de prensa ofreció disculpas a sus compañeros y aficionados.

Pero no tocó de frente el tema de los esteroides y tampoco lo hizo en Nueva York, donde su presencia captó la máxima atención.

Jovial, desenfadado y sereno, Ramírez casi que ni se inmutó cuando se percató del enjambre de periodistas y la batería de cámaras que le esperaban.

"¡Epa, soy el hombre más buscado!", exclamó al ver a la prensa y de inmediato se puso a contar cuantas personas estaban frente a él.

¿Y el Salón de la Fama?

Mientras bromeaba con sus compañeros sobre el por qué es un imán para los medios, un periodista le preguntó por qué no iba a hablar de cuestiones ajenas al béisbol.

Su repuesta fue parca: "Eso está en el pasado, siguiente pregunta, porque sólo quiero hablar del futuro como puede ser mi presencia en el Partido de las Estrellas del 2010".

¿Y cómo ve sus posibilidades de ser exaltado al Salón de la Fama?

"Voy a pensar sobre eso en el futuro", dijo en su encuentro de 5 minutos con la prensa.

La recepción en Nueva York consistió en abucheos. Incluso un fanático mostró un cartel con una jeringa.

En su primer turno al bate, Ramírez fue abucheado por los fanáticos nada más escuchar su nombre por los altavoces para anunciar su salida al diamante.

Se fue abanicado en cuenta de 3-2 y no ocultó su malestar con el umpire John Hirschbeck, lo que fue un deleite para los aficionados. Pero en su siguientes dos viajes al plato remolcó tres carreras al pegar sendos sencillos.

En la quinta lo volvieron a ponchar y, al reclamar furioso, el umpire Hirschbeck lo expulsó del partido ante el completo regocijo de los seguidores de los Mets.

Ramírez, quien comenzó la jornada con un promedio de .333 y siete jonrones, declaró que de a poco encuentra su nivel de juego.

"Me siento bien, las piernas ya las noto fuertes", comentó Ramírez.

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