Cantinflas:100 años de su natalicio (VIDEOS Y FOTOS)

Por en Cine 08/11/11 4:49 PM
Mario Moreno 'Cantinflas''. REFORMA

Al mexicano Mario Moreno “Cantinflas”, se le debe un estilo muy propio de hablar, de pensar y un estilo de comedia que sigue vigente y que muchos han querido imitar, pero nunca igualar.
“Cantinflear” es un verbo reconocido por la Real Academia Española (RAE) gracias al peculiar e incomparable estilo del cómico de Mario Moreno.

La RAE lo define como “hablar de forma disparatada e incongruente y sin decir nada”, basándose en el estilo de discurso en su comedia que hizo célebre a Cantinflas desde sus tiempos de actor   de carpa –teatro del pueblo- en la década de los años 30.
Ese discurso que comenzó como él mismo lo confirmó en vida, por un error ya que en una función, en un momento de pánico escénico, se le olvidó su monólogo original y que además dio pie a su apodo.

Así lo citó el escritor mexicano Carlos Monsiváis: “Comenzó a decir lo primero que le vino a la mente en una completa emancipación de palabras y frases y lo que sale es una brillante incoherencia. Los asistentes lo atacan con la sintaxis y él se da cuenta: el destino ha puesto en sus manos la característica distintiva, el estilo que es la manipulación del caos. Semanas después, se inventa el nombre que marcará la invención. Alguien, molesto por las frases sin sentido grita: ‘Cuánto inflas’ o ‘en la cantina inflas’, la contracción se crea y se convierte en la prueba del bautismo que el personaje necesita”.

Del pueblo y para el pueblo

Mario Moreno Reyes nació el 12 de agosto de 1911 en el barrio de Santa María la Redonda en la Ciudad de México y creció en el barrio de Tepito en el seno de una familia humilde.
Para ganarse la vida primero intentó “cruzar” a EEUU sin éxito y luego fue un verdadero mil usos, hasta que dio en el clavo.
En una entrevista en 1967 con el periodista mexicano Jacobo Zabludosky, Moreno comentó sobre los orígenes de su carrera.
“Nunca hubo artistas en mi familia, fue una cosa de impulso personal y un poquito de necesidad. Yo necesitaba ganar dinero, me gustaba mucho (lo de la comedia) y quise ensayar, cuando empecé me gustó. Así fue como empezamos y seguimos en el mismo negocio”.

 

Sus “pininos” los hizo en el barrio de Tacuba, en la carpa “Valentina” que era propiedad de sus suegros y luego estuvo en otras como en la carpa Ofelia, en el barrio de Santa María la Redonda, su lugar de nacimiento. “Lo que me da mucho gusto porque eran teatros del pueblo, esa fue una de las mejores escuelas”, confesó en la misma entrevista.
Su personaje, el típico “pelado”, como se le llamaba en la época de los años 30-50 al hombre de clase humilde, causó impresión por lo disparatado de su atuendo: pantalones a la cadera, de cinto, un lazo, zapatos con las suelas agujeradas y su “gabardina”, como llamaba al retazo de tela que llevaba siempre en su hombro izquierdo.
Su estilo y su facilidad para hacer reír usando un humor blanco, con sátira política fue lo que atrajo a otros empresarios y finalmente a los cineastas. Su personaje lo creó en base a observación y es producto   del pueblo mismo.
“Yo, en cualquier situación que esté, soy pueblo, y lo seré toda mi vida, convivo con el pueblo, sé lo que es el pueblo”.

De ‘pelado’ a defensor social

Cualquiera que haya visto la filmografía de Cantinflas se dará cuenta de su evolución y del mensaje que fue incorporando poco a poco a su discurso y notará que eso del “cantinfleo” no son cosas disparatadas, sino frases atinadas y un poco “camuflajeadas” para despistar.
De ser un flojo mantenido en “Ahí está el detalle” (1940), Mario Moreno y su personaje se volvieron uno solo y llegó a ser en la pantalla grande sacerdote, patrullero, ministro, profesor, doctor comprometido con su causa. Pero eso sí, todos retratos de gente humilde y del pueblo que se superó por esfuerzo y audacia.
Cantinflas falleció el 20 de abril de 1993, víctima de cáncer de pulmón.
Más allá de los pleitos que originaron en su familia por la herencia y por los derechos de sus películas, o sus supuestos romances, o que los críticos o estudiosos lo sometan a elaborados y rebuscados estudios y comentarios, que al final no dicen nada –al puro estilo cantinflesco-, su legado sigue intacto.
“De mi trayectoria artística, me siento orgulloso de ella porque he podido brindar al público alegría, felicidad y risa, quisera decirles que nunca se les olvide reír y que sean muy felices (…). Mario Moreno y Cantinflas, que es lo mismo, sueña que haya un mundo más humanizado. Quisiera para todos un mundo menos redondo pero más humano y más justo”, dijo en una de sus últimas entrevistas.
Ahí está el detalle.


 

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