Herencia Hispana 'La Chupitos' Liliana Arriaga: ‘Estoy orgullosa de haber tenido este destino’

Liliana Arriaga, La Chupitos, disfruta al máximo su familia. HOY/Andrea Carrión

La mañana muestra un sol radiante que se refleja en los ventanales de la enorme residencia de la familia Valencia Arriaga, ubicada en una área residencial a las afueras de Los Ángeles y rodeada de una hermosa vegetación.

Los colores blanco y beige sobresalen en el interior de la decoración y todo se ve inmaculado y decorado con sencillez.

Sobre la chimenea que resalta en la entrada, destacan fotografías de algunos de los momentos más memorables de su paso por la televisión en México y Estados Unidos, sobre ellos, en lo alto de la pared principal, destaca un cuadro con la imagen de la Virgen de Guadalupe.

El pequeño Tizoc (7 Años) y la dulce Quetzali (8 años) se muestran sorprendidos al ver gente extraña que entra y sale al área de la pisicina con cámaras de video y fotografía. Un par de perritos, que parecen dos accesorios más del hogar, muestran sus ganas de entrar a la sala y se asoman por la puerta que da hacia la cocina.

Tizoc Valencia parece intranquilo y dice que esperaba que el encuentro con HOY fuera una hora más tarde y mira su reloj.

“Ya baja, se está terminando de arreglar”, comenta el esposo de Liliana Arriaga ofreciendo una sonrisa.

En la sala contigua está sentado el hijo mayor, Miguel Ángel (18 años), y a su lado se puede apreciar una vitrina con algunos galardones dorados de su madre. En el pasillo que divide los dos ambientes destaca otra vitrina empotrada con imágenes sagradas y de las que más sobresalen es la del Divino Niño, la de San Gabriel y una de la Guadalupana. “Es que somos muy devotos”, comenta Tizoc al vernos observando la especie de altar.

Luego de unos minutos, vemos descender por las escaleras a una mujer de zapatos altos, de cabellera bien arreglada y luciendo una blusa roja escotada que combina perfectamente con el color de sus labios.

“Hola mucho gusto… Liliana Arriaga para servirles”, dice con una sonrisa al vernos parados junto a Tizoc, oriundo de LA.

Tizoc, precisamente, es el nombre del séptimo rey azteca y significa, según las interpretaciones jeroglíficas aztecas, “el sangrado”, “el que sangra por penitencia” o “el sacrificado”, pero en este hogar, Tizoc es sencillamente el padre, el marido, el manager y el guía de una familia muy católica.

Las costumbres de sus ancestros aztecas, de pedirle a los dioses por el bienestar de los suyos, es algo que hoy los Valencia Arriaga lo hacen con sus imágenes religiosas. Liliana dice que esta devoción surgió como un milagro, pues antes su marido era ateo (persona sin creencias religiosas).

“La verdad no sé como se casó por la iglesia. Yo no quería casarme por la iglesia, te soy sincera, pero nomás Tizoc conoció la historia del Divino Niño y se transformó. Hoy en día le pide mucho a él. A mí me hizo el milagro de que él creyera y a él, el milagro de transformarlo”, cuenta Liliana Arriaga, quien parece mentira que desde hace casi 17 años vive una doble vida entre el mundo real, al lado de su familia, y el ficticio en medio de la televisión y los escenarios.

Dos mundos
El saber diferenciar a la perfección sus roles, le ha permitido a Arriaga y a su personaje de La Chupitos, caminar de la mano por el camino del éxito personal y profesional. “Amo tanto a mi familia, que cuando se apagan las luces, no sé… la ropa de La Chupitos se queda en el camerino, aunque en verdad somos almas gemelas. Cuando tengo que hacer de mamá, hago el papel de mamá. No soy perfecta, pero amo a mis hijos y le doy gracias a Dios por la familia que me ha dado”, comenta con sentimiento.

De origen humilde y proveniente del barrio popular Tacubaya en la Ciudad de México, Arriaga siempre tuvo la facilidad para hacer reír a los que la rodeaban. Creció con su buen humor en un barrio donde muchas de las casas del lugar son hechas con tabiques mal colocados y techos de láminas de cartón, distribuidas en estrechos pasillos con olores no muy gratos y basura acumulada. Aunque, ese era el entorno, no era el caso en la vivienda de su familia, porque a pesar de todo, ellos vivían bien, apretados, pero bien. “Es que esa casa era como la vecindad del Chavo [del Ocho] porque estaba un gentío y la mayoría eran hombres. Yo era una niña muy feliz. Vengo de una familia muy trabajadora y humilde, pero nunca dejamos de tener para comer”, recuerda.

Arriaga, de 39 años, cuenta que vivía sin preocupaciones y sobretodo, haciendo reír a muchos. “Cuando estaba como de la edad de mi hija imitaba a Beatriz Adriana, a Laura León (La tesorito), a las chicas [del grupo] Flans. ‘Las de: no controles mi forma bailar porque es total’”, dice cantando.

Liliana es la primera nieta de doce hijos y prácticamente fue criada por su abuelita. “Porque mi mamá trabajaba mucho, ella fue mi mamá y mi papá. Ella fue madre soltera conmigo y fue la mujer más luchona. Siempre fungió como la parte paterna porque era la que daba el dinero y mi abuelita la parte materna”, comenta con orgullo.

Pese a la falta de un padre que se encargara de guiarla y mantenerla junto a sus cinco hermanos, Arriaga llegó a estudiar en una escuela católica gracias al esfuerzo de su madre. “En la escuela Claudina Thevenet, donde estudiaba, siempre me invitaban a contar chistes, era una escuela de monjas y todavía existe. Fíjate que cada vez que voy a visitarlos, hoy en día, me dicen que soy la única que ha dejado huella”, cuenta emocionada, mientras sus ojos le brillan.

Arriaga cuenta que estudió después Administración de Empresas y al graduarse comenzó a trabajar en una agencia de viajes en un hotel. Trabajaba, ganaba, pero sentía que le faltaba algo. Mientras vivía así, ella seguía haciendo bromas y chistes.

Señala que nunca imaginó que el imitar el comportamiento de un tío que le gustaba empinar el codo [beber licor], la llevaría a encontrar la llave que le abriría las puertas del estrellato. Y así, sin proponérselo, nació el personaje de “La Chupitos”.

Personaje de La Chupitos. Archivo

“Mi tío que era un borrachito simpático, porque hay [bebedores] simpáticos, antipaticos, odiosos, peleoneros y los que hablan de más. A él lo imitaba para que viera cómo se comportaba, pero nunca me imaginé que iba a llegar hasta un concurso”, cuenta.

Fue en 1995 cuando alguien la convenció de participar en un show local organizado por el comediante y conductor de televisión Fernando Arau. “Riatatán” se llamaba el show donde la aspirante a comediante llegó con su personaje. La sorpresa fue que ella ganó el primer lugar… Lo demás es historia.

Chiquitubum a la bin bum ban
Inmumerables participaciones en la televisión mexicana comenzaron a lloverle al lado de los grandes comediantes de su país con programas como La Casa de la Risa, Fabrica de Risas, La Escuelita, entre otros. Por supuesto lo hizo al lado de grandes figuras como Eugenio Derbez y Jorge Ortiz de Pinedo, por nombrar algunos.

Pero su talento, no sólo la llevó a participar en los grandes programas de variedades como “Siempre en Domingo”, también la hizo cruzar las fronteras de su país, llegando a ciudades de Estados Unidos como Los Ángeles, Chicago, Nueva York, Dallas y San Francisco, hasta llegar a ser invitada a Miami por “Don Francisco”, quien fue testigo de sus ocurrencias y su “Chiquitubum a la binbumban, Chupitos, Chupitos ra-ra-rá”.

“Pero Raúl Velásco [el desaparecido conductor de Siempre en Domingo] fue el que me dio la patadita de la buena suerte. Tuve la oportunidad y el honor de conocerlo y él pudo verme en la final del concurso [que hizo Arau]. Después de eso me invitó a su programa. Fue una parte importante, porque fue él quien me auguró el éxito del personaje que luego comenzó a hacer giras”, dice.

En una de sus múltiples actuaciones, Arriaga cuenta que una lluvia, en Uruapan Michoacán, fue la responsable de ponerla frente a su destino. Liliana Arriaga y Tizoc Valencia no se imaginaron que ese día sus vidas se cruzarían para siempre.

“Luego de mi actuación en un bautizo comenzó a llover muy fuerte. Yo me pensaba  regresar, pero nos pidieron que nos quedáramos y nos fuéramos al otro día”, cuenta.

Durante la fiesta, Tizoc ya había invitado a Arriaga a bailar, pero ella se negó. “Nunca fue mi intención ir en plan de ligue, ni mucho menos. Mi plan era ir a trabajar y ya”, dice la comediante con picardía.

Pero, ¿qué hay con Tizoc? ¿Será que él sí fue con toda la intención de encontrar pareja? “No tampoco, simplemente la ví en el escenario y me llamó la atención. Después la ví cenando y me llamó más la atención. Me atreví a hablarle”, cuenta Tizoc, de 38 años.

“Pues yo creo que sí fue con toda la intención, porque me hizo dos chamacos y si hubiera sabido eso antes, no me hubiera quedado. No es justo”, cuenta entre risas.

Después que se conocieron, Liliana le habló de su hijo Miguel Ángel, producto de su primera relación. “Y hoy Miguel lleva una relación muy padre con Tizoc”, dice.

 Después de casada, Liliana y La Chupitos continuaron con sus compromisos. La pequeña Quetzali y el travieso Tizoc Jr. llegaron para completar el núcleo familiar, pero las actividades y compromisos no podían esperar y las giras a Estados Unidos comenzaron a llegar. En esas venidas a este país, hubo algo que la hizo pensar en que su vida podía dar un cambio. El deseo de alcanzar el sueño americano comenzó a darle vueltas en su cabeza. “Todo se dio de la mano. Hace 3 años me invitaron a hacer un programa en Estrella TV (Canal 62) ‘A que no puedes’. ¿Y que crees? Sí pude y gusté”, recuerda.

Cuenta que su trabajo le agradó a los directivos de la empresa Liberman, por lo que la siguieron invitando hasta que le ofrecieron estar al frente de un programa. “Para todo esto les pedí la oportunidad de hacer el programa ‘Los Chuperamigos’, porque a mí se me complicaba mucho ir y venir por mis tres hijos, además los fines de semana tenía mis shows. De pronto se presentó la oportunidad y aquí estoy”, expresa feliz.

Arriaga comenta que la dificil situación en su país e inseguridad, fueron factores que la llevaron a emigrar de Texcoco, en el estado de México, hacia Estados Unidos.

“Y Dios es tan grande, porque las cosas comenzaron a ponerse muy feas por allá a causa de la delincuencia. Fue como algo de Dios. Por eso lo agradezco, porque hoy tengo el programa ‘Los Chuperamigos’ y ya estamos en la quinta temporada de ‘Tengo talento, mucho talento’ como conductora (junto a José Luis González y Paty Manterola) y los fines de semana sigo con mis shows”, agrega llena de entusiasmo.

Hoy “Tengo Talento, Mucho Talento”, es transmitido en Mexico, Latinoamerica y Estados Unidos. Además sus participaciones se pueden ver simultáneamente en canales como Univision, Galavision, Televisa y todas sus afiliadas, alcanzando millones de televidentes. Parodias de Paulina Rubio y Shakira, están entre las rutinas de esta comediante. “Y así es La Chupitos, ya ves que cada vez que ustedes los hombres se toman unos traguitos las ven a todas como Thalia. Y La Chupitos después de tres copas se siente como El bombón Asesino (Ninel Conde), así que agárrense”, dice entre risas.

A lo largo de estos casi 17 años de carrera, La Chupitos sigue cautivando corazones con su imagen humilde y fiestera que hace que la audiencia se identifique con ella. Hasta productores de telenovelas también han caído ante sus “encantos”. Ha participado en dos telenovelas, una de ellas junto a Edith González y Fernando Colunga (“Nunca te olvidaré”, del productor Juan Osorio y “Mujeres Engañadas” (de Emilio Larrosa).

Sueña con llegar a Hollywood
Al igual como lo ha logrado su compañero, el mexicano Eugenio Derbez (Jack and Jill, Beverly Hills Chihuahua) quien fue invitado por el actor Adam Sandler, hoy Arriaga sueña con el cine y su primera experiencia ya se dio con un corto en “spanglish”, gracias a un camarógrafo, amigo suyo, que la puso al tanto de la audición.

“Y fue una experiencia maravillosa. El director, de nacionalidad hindú [Stev Elam], me recibió con amabilidad. Me sentía muy nerviosa. Me dieron unas líneas que me tenía que aprender. El productor me hablaba en inglés y yo lo que hacía era improvisar. Total que al salir me sentí muy mal, porque no había hecho bien las cosas. Pero al llegar a la casa recibí una llamada en la que dijeron: ‘Chupitos tiene el papel’. Creo que les gustó que me haya salido del libreto”, dice.

In Transit es el nombre de este cortometraje basado en una historia real, que se desarrolla en una parada de autobuses de Los Ángeles, entre una homeless (indigente) hispana y un joven hindú (Suniil Sadarangani). La diferencia de lenguaje y cultura hace que compartan situaciones que los lleva a reflexionar sobre el significado de su vida. “Este es un país en el que estamos tan cerca y tan lejos a la vez. Y me refiero al idioma, por eso hay que aprender inglés”, expresa Arriaga quien luego esta experiencia y de participar en el reciente Desfile de Fiestas Patrias Mexicanas en Los Angeles, ahora quiere llegar al cine.

La Chupitos en el Desfile de la Independencia de México en Los Angeles. Cortesía Ana María Gómez

“Ay Dios, y con el peso que lleva La Chupitos creo que va a caer con fuerza”, dice entre risas. “Pero es Dios quien pone el tiempo, él sabe cuándo y cómo. Yo mientras tanto me seguiré preparando, porque esa es la única manera de hacerlo. Quiero lograr lo que ha hecho George López y otros latinos que buscan su oportunidad en este país”, dice y brinda con agua de jamaica.

Y es que La Chupitos nos hace saber que sigue en lo suyo, vestida con su traje y sueter roto más grandes que su talla, con el cabello totalmente desarreglado, sin los dos dientes del frente y con los ojos que le bailan al ritmo que le toquen. Pero eso es lo de menos…

La Chupitos es toda una estrella de la farándula, pero a diferencia de otras que buscan presumir de su apariencia con diseños esclusivos, ella prefiere no pensar en eso. “La verdad que no, la ropa de la Chupitos es súper cómoda, no exige nada, aunque sí es un problema encontrar su ropa, no te creas, sus diseños también son de marca. Ella usa Zara (la marca española), pero ‘ Zara Pastrosa’“, concluye entre risas.

Luego mira a sus hijos y señala: “Estoy orgullosa de haber tenido este destino. , pero también muy agradecida con Dios, por darme la oportunidad de que la gente me quiera a mi y al personaje. Nunca imaginé estar aquí trabajando y demostrándome que sí se puede. No dejemos de soñar, no dejemos de luchar con lo que más querramos. Este país da oportunidades y hay que aprovecharlas. La Chupitos tiene un dicho que dice: ‘La vida es como una paleta helada, chupes o no chupes, siempre se acaba, hay que vivir a lo máximo y disfrutarla”.


El autor

Tommy Calle es contribuidor Vívelohoy

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