Lila Downs, prohibida y divina

Por en Entretenimiento 03/1/12 9:12pm
Lila Downs, entre el pecado y el milagro. RICARDO TRABULSI/CORTESÍA

Lila Downs ansiaba ser madre. Por cinco años ella y su marido, el músico Paul Cohen, intentaron concebir y el milagro no llegaba.
“Mi mamá siempre me decía: ‘Oye Lila, tú debes de pensar en adoptar’, yo no quería”, revela en  entrevista telefónica.
Pero el instinto maternal pudo más. Lila tenía esa necesidad de nutrir, dar y proteger.

En 2010 adoptó a su hijo Benito Dxuladi –Dxuladi significa chocolate en zapoteco-, el gran milagro de su vida y  quien inspiró en gran parte su séptimo álbum de estudio, “Pecados y milagros”.
“Desde que me encontré con mi Benito soy la persona más feliz del mundo y me ha renovado”, asegura.
Cada uno de los 14 temas del disco se hizo a manera de un exvoto, en arte y música.
El exvoto es una ofrenda de carácter religioso que hacen los fieles a Dios, a la Virgen o a los santos, pintada en retablos muchas veces hechas por encargo, para dar gracias por un beneficio recibido.
En ese pedacito de arte popular se plasma tanto el suceso que dio origen a la petición de intervención divina como un texto de agradecimiento. Todavía es una tradición y se ha revalorado como arte.
“Conocí la obra de los exvotos de Alfredo Vilchis a quien le dicen ‘el Da Vinci de Tepito’, y es un maestro tremendo que hace trabajos de encargo de retablos por los milagros obtenidos. Habían hecho una edición de su obra y algunos de los temas eran muy modernos, me llamó la atención, pensé que quería componer canciones inspiradas en ese estilo de pintura y se lo comenté a Demián Flores, un amigo pintor oaxaqueño”, cuenta Downs.
Flores convocó a varios artistas que se sumaron a la idea. Así se hicieron 14 exvotos teniendo como tema el título de las canciones. Al terminar ellos su obra se la pasaron a Downs y Cohen, y así grabaron las canciones que habían estado “cocinándose” desde hacía dos años.
En sí, el disco es el exvoto que hace Downs para dar gracias por y así lo expresa.
“Heme aquí, como mujer oaxaqueña, y que me llamo Lila Downs. Por medio de este disco doy gracias a lo visible y lo no visible, a los santos, figuras históricas y espíritus de la naturaleza por concedernos realizar esta grabación, dedicada con fe a los patrones de nuestra creencia (…)”.
Concluye su agradecimiento en su disco-exvoto dando gracias y dedicando la obra a su Benito Dxuladi “que me devolvió la fe en la vida, mi Dxuladi sagrado, mi bendición”.
Yo, pecadora
Por cada milagro, hay un pecado (o más, según el pecador) y este disco no está exento de ello, pues tiene rancheras de alto calibre, de las de José Alfredo Jiménez.
“La música ranchera nace un poco del pecado. En las rancheras está ese valor, de traer siempre un rifle en la espalda o el puñal guardado, que en su momento lo dejamos salir”, afirma Downs para reafirmar la metáfora de la idea detrás del disco.
Los pecados y milagros son dos eternos conflictos-realidades a la hora de hablar de la fe “a la mexicana”.
“Los mexicanos somos únicos en nuestra interpretación de la fe. Eso me parece muy interesante. Yo aprendo mucho cuando hacemos un tema en específico, el público que se acerca a nosotros nos da unas clasesitas de lo que estamos cantando”, agrega Downs, que en este disco incluye “Misa oaxaqueña”, de Timoteo Cruz Santos, con versos del cantoral oaxaqueño 1046.
“Pecados y milagros”, lo integran 14 temas, 6 de la autoría de Downs y Cohen como “Zapata se queda” – acompañada por Celso Piña y Totó la Momposina- y 8 de compositores como José Alfredo Jiménez –“Vámonos”-, Tomás Méndez –“Cucurrucucú Paloma”-, Cuco Sánchez –“Fallaste corazón” y Marco Antonio Solís –“Tu cárcel”.
Este tema en particular suena en voz de Lila como si desde el principio su letra hubiese sido para una ranchera y no para una cumbia –o para rock/pop en la versión de “Enanitos Verdes”-.
Lila, que se ha caracterizado por esa constante reinvención, por cantar rancheras, blues, cumbia, en este disco no sólo celebra su raíz indígena, mexicana, norteamericana, rinde tributo a la fe y es un material tan artístico como popular donde hay hasta bachata y rap –en el tema “Pecadora” con los argentinos Illya Kuryaki and the Valderramas-, que quedó irreverente y atrevido.
“Siempre que llevan rancheras los discos de nosotros piensan que ya nos estamos comercializando, (risas) es bonito que haya una combinación, elementos. Y ha tenido buena recepción. Hemos vendido más de 60 mil discos allá en México cosa que no nos había pasado nunca y con los tiempos que vivimos en la música menos”, comparte.
La gira de “Pecados y milagros” arrancó en México el año pasado. Downs notó que la gente está herida por la violencia en México y usa, como es su estilo, su música para curar un poco el alma.
“A veces el arte, la música puede ser un lugar a donde recurrir en tiempos tan duros”, dice.

Estará ‘Como agua para chocolate’
Además de la gira, Downs y Cohen están trabajando desde hace dos años en lo que será la puesta en escena de la novela de Laura Esquivel, “Como agua para chocolate”, y que será dirigida por Anna Shapiro, directora de teatro y docente de la escuela de teatro de la Universidad Northwestern.
“Estamos emocionados hemos estado componiendo canciones rancheras, cumbias, muchas con la idea de que cada personaje de la obra lo está cantando, lo está bailando. desde muy pequeña me encanta el teatro musical. Anna Shapiro es una persona interesante en su visión. No somos un equipo tradicional de hacer musicales, ella no ha hecho musicales (Shapiro), y esperamos que este año se hagan algunos de los talleres. Tratar de expresar lo que somos los latinos y más los mexicanos, que tenemos una realidad bastante surreal, no es nada fácil”, adelanta.

Lo que cantará en Chicago
Para su presentación del 3 de marzo en el Congress Theater, cantará primordialmente temas de “Pecados y milagros”, pero sin dejar a un lado los discos anteriores. “Porque si no, se nos oscurece mucho el escenario si no los cantamos”.
El magnetismo que genera cuando se sube a un escenario, la energía de su entrega en cada presentación, en cada canción dice, se origina en un respeto y amor por lo que hace.
“Me tomó mucho tiempo poder llegar hasta el lugar donde estoy, no en el sentido del éxito, en el sentido del camino del artista, el camino introspectivo de uno mismo. Tuve muchos demonios en mi vida, y los sigo teniendo, como todos, y de pronto me atormentan y eso hace que el arte sea bien profundo, siempre estoy haciendo como una especie de terapia cuando estoy cantando”, concluyó.
Y eso es un milagro.

Una tarde mágica con Lila Downs, Sones de México y pintoras mexicanas
Cuándo: 3 de marzo, 7 p.m.
Dónde: Congress Theater, 2135 N. Milwaukee Ave.
Admisión: $20-$50
Información: 773.276.1043 o en www.congresschicago.com