Los de Malafacha la hacen porque se la creen

Por en Chicago 05/28/12 1:14pm

Dicen que en esta vida, para hacerla, te la tienes que creer, y los chavos de Malafacha van por buen camino.

Durante su presentación el sábado 26 de mayo en el festival Mole de Mayo en Pilsen, Malafacha prendió al público con su música y su entrega en el escenario. La verdad es que creen en lo que hacen y por eso la gente les responde.

A ritmo de ska, gente de todas las edades se puso a bailar. Malafacha surgió en 2003 del barrio hispano de Pilsen, al oeste de Chicago, y sus diez integrantes (Moisés, vocalista; Alejandro, baterista; Iván, saxofón; Ezequiel, bajo; Abad, trombón; Jorge P., trompeta; Armando, percusiones; Jorge B., timbales; Isaac, guitarra, y Charlie, primera guitarra) dejan fluir toda su personalidad al interpretar sus canciones.

Su música, una combinación de reggae, ritmos latinos, punk, metal, cumbia, rock, disco y más, tiene un fuerte sentido social “con la intención de motivar a la gente, que despierten”, dijo Moisés, vocalista del grupo.

Sus temas, música y letra, son “100 por ciento” originales y van dirigidos principalmente a la comunidad inmigrante. “Son temas de motivación, no de protesta”, aclara Moisés. “No ofendemos a nadie ni incitamos a la violencia, lo que queremos es que las cosas cambien, que la gente salga a votar y cambie lo que no le gusta”.

Y eso se puede ver en temas como “Diferente”, “Puño arriba”, “Líderes”, “Tu cuerpo” y otros que interpretaron el sábado y que forman parte de sus discos “Pilsen Soundtrack 2.0” y “Diferente”.

Malafacha ha recorrido el país “de arriba a abajo”, dice Moisés, con presentaciones en bares y festivales. Sin embargo, “nos gustaría que el mensaje llegara más lejos”, pero eso, de momento, no es posible. La falta de estatus legal de algunos de sus integrantes les impide salir del país.

“Algunos no podemos manejar, viajar u obtener créditos”, agrega el cantante, pero eso no limita su talento ni las ganas de superarse. Varios de los integrantes cuentan con estudios superiores, pero como la música no siempre deja dinero, “aunque nos va bien”, dice Moisés, se las ingeniaron para mantenerse ocupados todo el tiempo. Algunos tienen su propio negocio “y eso nos permite ir a tocar cuando nos sale una fecha”.

La próxima cita es el 3 de junio en el Elbo Room, 2871 N. Lincoln Ave., en Chicago, y para julio tienen programada una fecha, contó Moisés, en Queens, Nueva York, junto a Panteón Rococó y El Gran Silencio.