Boom Latinoamericano: Carlos Fuentes, el gran ‘capitán’

Por en Entretenimiento 11/5/12 5:13pm
El escritor Carlos Fuentes (1928-2012) en una fotografía de 2011. EFE

Por Alberto Cabezas

MÉXICO- El escritor mexicano Carlos Fuentes ejerció como auténtico “capitán de la escuadra” de los geniales escritores del “boom”, a quienes promocionó fuera de América Latina con una “generosidad” prodigiosa, dijeron a Efe varios académicos y escritores.

“Yo estoy convencido de que sin Carlos Fuentes no habría existido un ‘boom latinoamericano’. Los tiempos, las circunstancias, estaban dados, pero se necesitaba un catalizador” que fue Fuentes, según el escritor mexicano Ignacio Padilla.

Fuentes fue un adelantado respecto a otros, alguien que abrió las puertas de un mundo al que estaba conectado por su afán viajero, sus contactos en el mundo editorial y su proverbial curiosidad literaria, explicó el también académico de la lengua mexicano y profesor de la Universidad Iberoamericana.

“Él favoreció que los nombres de (Juan) Rulfo, de (Jorge Luis) Borges, de (Alejo) Carpentier, de (Augusto) Roa Bastos, es decir, autores previos a él, fuesen conocidos paralelamente al gran estallido de reconocimiento de (Mario) Vargas Llosa y (Gabriel) García Márquez”, señala Padilla.

Tenía ya “una idea de la literatura como un fenómeno abierto al mundo y también como una posibilidad colectiva” que fue “animando, sacudiendo, agitando (…) a esas almas geniales para que se lanzaran en grupo, como una escuadra de fútbol italiana, a un mundo que los estaba esperando”, recuerda.

“El capitán de esa escuadra italiana fue desde el principio y siguió siendo hasta el último minuto Carlos Fuentes”, sostiene Padilla.

Le considera, además, responsable de incorporar a las letras iberoamericanas parte de una tradición anterior de sobresalientes escritores como William Faulkner, Thomas Mann y Honoré de Balzac.

“Sin esa tradición “el ‘boom latinoamericano’ no sería lo que es, es decir, el movimiento literario más importante de la segunda mitad del siglo XX”, sostiene Padilla.

Con esa tesis coincide Gonzalo Celorio, escritor y secretario de la Academia de la Lengua de México, quien considera a Fuentes “un intelectual ecuménico, un poco como un renacentista del siglo XX”.

“Yo creo que esto tiene que ver con una personalidad como la de Carlos Fuentes que, no nada más era un escritor, sino un gran conferenciante, políglota, profesor visitante de universidades, interlocutor de jefes de Estado, intelectuales, empresarios”, apunta Celorio.

De aquellos años Celorio destaca el “papel protagónico” de Fuentes para conectar a otros escritores con la industria editorial, sobre todo en España, hacia una literatura “que no nace por generación espontánea, a pesar de lo que puedan connotar nombres como ‘boom’ o ‘nueva novela hispanoamericana'”.

El propio Vargas Llosa lo recordaba el pasado 15 de octubre, cuando obtuvo el I Premio de Creación Literaria Carlos Fuentes en México.

Dijo que con el escritor mexicano compartió “esa experiencia maravillosa que fue la del llamado ‘boom’, o sea el descubrimiento de nuestra narrativa, de nuestra literatura por los propios latinoamericanos y en el resto del mundo”.

“En ese movimiento Carlos tuvo un papel principalísimo, no solo por las obras que escribió, sino por la manera en cómo él promovió a otros escritores latinoamericanos, cómo estimuló a los jóvenes escritores ayudándolos a conseguir editores y promoviendo, sobre todo, la difusión de sus libros”, señaló.

“Creo que si hay un escritor latinoamericano que fue un escritor universal, un ciudadano del mundo en todos los sentidos de la palabra, fue Carlos Fuentes”, apuntó el Nobel de Literatura 2010.

La escritora mexicana Ángeles Mastretta también recordó en entrevista con Efe que Fuentes “era un gran lector de sus contemporáneos, que no es una cosa que pase con frecuencia”, a la vez que “un lector muy generoso”.

Destacó su capacidad para reconocer “muy fácilmente la calidad en el trabajo de los otros” y para ir “por el mundo diciendo ‘este es un buen escritor’ y yo ya lo leí, lo quiero, lo recomiendo (…) y lo frecuento, y le pregunto cosas”.

“Carlos tenía una pasión por el mundo de sus días, por las cosas que pasaban en el país (México) y en el mundo, por la política. Y creo que sí fue una gente que convocó, un gran convocador”, concluyó.