Alejandra Guzmán, rock y amor en Chicago

Roquerísima. Alejandra Guzmán en el VivaFest 2012 de Chicago. JACINTO ARIZA

CHICAGO- “Mala hierba nunca muere” cita el dicho y Alejandra Guzmán es, como ella se define, una “Mala hierba”, pero que actualmente está muy enamorada.

La reina del rock en español está mejorada, corregida y aumentada (en el buen sentido de la palabra) tras haber sufrido muchos altibajos en su salud este año a consecuencia de una reacción adversa de su cuerpo por la aplicación de sustancias moldeantes, enfermedad descrita como paniculitis química.

Los males de la Guzmán desaparecen en el escenario.  La cantante de 44 años “prendió”  al público del VivaFest 2012, realizado el pasado 23 de noviembre en el Aragon Ballroom -y donde compartió cartelera con los mexicanos de Moenia, Belanova, Moderatto, los españoles de Hombres G y el argentino Miguel Mateos- a lo bestia, a lo salvaje, a lo roquero, a lo Guzmán.

El remedio para todos sus males tiene nombre: Adrián Tovar, su actual pareja y uno de los médicos que la atendieron durante sus convalecencias de este año. Tovar acompañó a la Guzmán a su viaje a Chicago.

Horas antes de su presentación en el VivaFest, la Guzmán compartió en su perfil de la red social de Twitter una fotografía de ella y Tovar paseando por la Michigan Ave.

Tovar también la acompañó en el escenario mientras cantaba. Estuvo al lado izquierdo del escenario observándola y hasta compartiendo fotos en su cuenta de Twitter.

Cuando Alejandra cantó “Un día de suerte”, era más que obvio que ese tema estaba dedicado a Tovar.

Discretamente, la Guzmán se acercó al lado izquierdo del escenario para encontrarse con él, besarlo y abrazarlo.

Al día siguiente, compartió otras dos imágenes del 24 de noviembre donde se les ve en el Navy Pier por la Ferris Wheel y para esa escribió “Qué pin…e frío”

y por el restaurante Bubba Gump.

El amor ha hecho de las suyas con la Guzmán. Se le ve feliz, plena, con mucha energía y muy agradecida como dijo “por seguir viva” y por el apoyo que le han dado sus fanáticos en sus 23 años de carrera artística.

Ha tenido altas y bajas. Ha sufrido pérdidas y desamores. Y en este regreso triunfal a los escenarios de Chicago, se le vio radiante, plena. Hizo falta más tiempo para verla.

Si bien el VivaFest nos ofreció la oportunidad de ver a otros dos íconos del rock/pop en español de los 80 -Hombres G y Miguel Mateos- y disfrutar de una velada de esas del recuerdo, es necesario tener un concierto sólo de la Guzmán. Ojalá para el año próximo.


El autor

Gisela Orozco es la editora de entretenimiento Vívelohoy

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