Os Mutantes: En constante mutación musical

Os Mutantes. CATALINA MARÍA JOHNSON/CORTESÍA

CHICAGO- “El público gritaba ¡Mutantes! ¡Mutantes! ¡Mutantes!” cuenta Sergio Dias, “y se acercó a mí Dinho [el baterista] y me dijo ¡“La voz del pueblo, es la voz de Dios!” Dias se refiere al momento en el festival de Pitchfork en Chicago en 2006 en el cual se dio cuenta de la trascendencia de su música, ya que la banda brasileña tocaba de nuevo después de 30 años de haberse separado para dedicarse a proyectos individuales.

A fines de la década de los sesenta, Os Mutantes logró reconocimiento a nivel mundial como parte del movimiento del Tropicalismo, con una mezcla original y casi cicense de bossa nova, pop psicodélico y rock. En muchos sentidos, marcaron la pauta para toda una generación de rockeros latinos.

Después de esa sumamente exitosa gira de reunión, actualmente Dias es el último de los miembros fundadores que mantiene vivo el grupo, diciendo que no quiere dejar “que duerma el gigante de nuevo”. Para la gira por Estados Unidos del año actual, reunió a un núcleo de músicos brasileños que tocan bajo la bandera de Os Mutantes en Brasil y añadió dos músicos estadounidenses, la baterista puertorriqueña Ani Cordero y Amy Crawford al teclado.

Ambas son bastante conocidas en el ámbito de la música indie latina. Amy Crawford es integrante del grupo de rock sefardí DeLeón. Cordero es reconocida cantautora, guitarrista y baterista, quien lleva la batuta de su propio grupo, Cordero. Además, recientemente lanzó el proyecto Recordar, para el cual grabó canciones clásicas de protesta de la música latinoamericana. Su amistad con Dias, de hecho, surgió cuando él mismo produjo la grabación de Recordar.

Os Mutantes regresó a tocar en Chicago a Lincoln Hall el sábado pasado, con esta nueva configuración de músicos. La banda interpretó varios de los clásicos éxitos de Os Mutantes (Panis et Circense, A Minha Menhina, El Justiciero) que después de casi cinco décadas siguen sonando frescos e innovadores. Inclusive Dias actualizó la letra de la canción del Justiciero en la cual una persona pobre le pide al héroe que la proteja, al incorporar el nombre de Obama como El Justiciero. Son melodías que evocan a ratos a The Beatles y a Jimi Hendrix, pero de una manera completamente impredecible y en el contexto del gran dinamismo de ritmos brasileños psicodélicos.

Sin embargo, el material más reciente de la banda, como la canción Neurociência Do Amor lució de manera especial en el concierto. Pareciera que los músicos que no habían formado parte del núcleo original de Os Mutantes pudieron prescindir de ser demasiado respetuosos con esos temas, ya que no se trataba de las canciones más familiares.

Curiosamente la misma noche del concierto en Lincoln Hall, Sergio Dias cumplió 62 años. Un público que probablemente en su mayoría no había ni nacido cuando las primeras canciones de Os Mutantes fueron estrenadas lo aclamó con gran alegría y le cantó Feliz Cumpleaños, a lo cual Dias respondió con gran emoción. El intercambio cariñoso entre el veterano músico y los jóvenes entusiastas dio testimonio al hecho de que en su última metamorfosis, el afortunado milagro musical de Os Mutantes aún pervive.


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