La mujer detrás del ‘mundo adorado’ de Sonia Sotomayor

Por en Entretenimiento 02/5/13 4:25pm
Portadilla del libro "Mi mundo adorado".GISELA OROZCO

CHICAGO - En la portadilla de “Mi mundo adorado”, la versión en español del libro de memorias de Sonia Sotomayor, jueza de la Suprema Corte de EEUU, debajo del título y del nombre de la autora hay otro nombre, en cursivas, que sobresale.

“Traducción de Eva Ibarzábal”, se lee. Fue ella quien tuvo a su cargo no solamente traducir “My Beloved World”, sino darle ese toque boricua a la narrativa, con los modismos propios de la comunidad puertorriqueña.

Ibarzábal estudió el bachillerato en lenguas modernas y una maestría en traducción en la Universidad de Puerto Rico. Durante más de dos décadas trabajó en prensa escrita y televisión, y recientemente trabaja por cuenta propia para clientes como agencias de publicidad y hospitales.

El libro de Sotomayor es su primera traducción literaria.

Lo curioso es que Eva no conoce en persona a Sotomayor. Sólo lo que ha traducido.

Los horarios de trabajo de Ibarzábal y míos no coincidían para hacer una entrevista telefónica. Optamos por hacer uso del correo electrónico.

¿Cómo se dio la oportunidad de hacer la traducción del libro de la jueza? Agradecería me detallaras el proceso, si te reuniste con ella o si simplemente hiciste la traducción de la versión en inglés.
El acercamiento lo hizo la casa editorial Vintage Español a fines de julio (2012), con la encomienda específica de la jueza Sotomayor de que la persona a cargo de la traducción fuera puertorriqueña para que captara lo que llamo el “sabor boricua” de su mundo. Me enviaron un capítulo a modo de prueba y quedaron muy complacidos con mi trabajo, y ahí comenzó la negociación. Creo que también contribuyó el hecho de ser mujer y “baby boomer”, porque me identifiqué con muchos eventos históricos y de la cultura popular que ella menciona en el libro.

¿Cuándo comenzaste a trabajar en la traducción y cuánto tiempo llevó?
Había mucha presión de tiempo porque querían que ambas ediciones, en inglés y en español, se publicaran al mismo tiempo.

En un principio disponía apenas de un mes, pero el libro no estaba terminado. Así que se extendió por otras dos semanas para los capítulos que faltaban. Realmente es muy poco tiempo para un trabajo tan complejo, fue agotador. Esas últimas semanas, las jornadas de trabajo se extendían desde las 6 de la mañana hasta las 2 de la madrugada del día siguiente.

Al hacer la traducción al español nos percatamos que fue hecha con los modismos puertorriqueños, que nos ayudan a entender el mundo de Sotomayor. Ese proceso es el que más me llama la atención. Cuéntame cómo se logró (sé que eres puertorriqueña, así que se entiende, pero me gustaría me explicaras).

Fue curioso, porque por lo general nos piden justamente lo contrario. La mayoría de las traducciones deben ser en un español más “neutral” para que todos los hispanos puedan entenderlas cabalmente. Así que fue un proceso cuidadoso para lograr el balance entre un  lenguaje correcto y comprensible para todos y ese sello indiscutible de la prosa puertorriqueña.

Eso es algo fascinante del mundo de las traducciones, cómo debes ponerte en el lugar del autor y de la audiencia, que en cada caso es diferente. Y en este, particularmente, cuando se trata de una personalidad que está continuamente en la palestra pública, hay que pensar cómo expresaría ella cada pensamiento.

¿Qué fue lo que más te llamó la atención de la historia personal de Sotomayor?
Siempre la había admirado y conocía algo de su historia, pero la candidez de sus memorias es todavía más admirable. Es un ejemplo de superación y una gran inspiración en tiempos en que nuestros jóvenes necesitan modelos de conducta a imitar. Me identifiqué mucho con ella, me veía reflejada en varias de sus anécdotas, como supongo le ocurrirá al leerlo a otras mujeres que con su esfuerzo y trabajo han superado los obstáculos de la vida.

¿Qué te dejó ser parte de este proyecto?
Me siento como una madre de alquiler, la “surrogate mother” de “Mi mundo adorado”. Fue un parto, pero la criatura no es mía. La celebridad es la jueza Sotomayor, yo sólo soy un vehículo para transmitir su mensaje, para que sus memorias lleguen a más personas. Fue un gran privilegio haber sido elegida para este proyecto.

Confieso que tuve mis dudas al principio, uno siempre piensa si estará a la altura de la encomienda. Atravesaba por un momento difícil en mi vida y tenía miedo de no poder cumplir. Pero te das cuenta de que se trata de una de esas oportunidades que se presentan una sola vez en la vida y hay que dar el paso. Es un acto de fe y ya se ven los frutos.

 



  • nandoayala

    Las señoras eva ibalzábal, y sonia sotomayor son dignas de admirar, y ser consagradas al cine. mis respetos.