El funeral de Roger Ebert

Portadores del féretro cargan el ataúd del crítico de cine Roger Ebert, durante los servicios fúnebres en la Catedral del Santo Nombre, el 8 de abril en Chicago, IL. TIMOTHY HIATT | GETTY

CHICAGO – La mañana de este 8 de abril, en la Catedral del Santo Nombre, ubicada en el centro de la ciudad, familiares, amigos, colegas y seguidores del crítico de cine Roger Ebert se reunieron para darle el último adiós.

Ebert, fallecido el 4 de abril a los 70 años tras una larga batalla a un cáncer que mermó su voz, es considerado el más grande crítico de cine.

Un periodista verdadero, no uno de esos tantos que buscan ser celebridades, pero ante todo, un “ser humano de clase mundial”, como lo definió su hijastra, Sonia Evans.

Rahm Emanuel, alcalde de Chicago, fue uno de quienes dijo presente en el servicio. “Hayamos o no conocido a Roger, sabíamos que amaba a Chicago, y que Chicago lo amaba. Roger fue capaz de traer a la vida el espíritu de los filmes norteamericanos. Su nombre se convirtió en sinónimo de Chicago”, expresó.

Y dejó en claro la confianza que generó Ebert en sus críticas. “Confíabamos en él porque era uno de nosotros. Pasó su tiempo viendo películas malas, para que nosotros no tuviéramos que hacerlo”, dijo Emanuel en tono de broma.

El discurso más esperado fue el de su compañera de vida, Chaz Ebert. Al final del servicio religioso, habló del hombre con el que compartió más de dos décadas. Chaz fue recibida con una ovación por los asistentes a la misa.

“Gracias. No sabía si podría hablar hoy. Pero cuando escuché a Sonia (su hija) supe que debía hacerlo, porque sé que Roger hubiera querido que les agradeciera. Esto ha sido un hermoso servicio, sé que a él le hubiese encantado, hubiese amado todo de ello, que ustedes estuvieran aquí”, dijo.

Chaz reconoció que lo que más amaba de Roger era “su gran corazón, lo suficientemente grande para aceptar y amar a todos”.

“Roger era realmente un soldado de la justicia social. No le importaba raza, credo, color, nivel de habilidad ni orientación sexual”.

Bromeó que la gente que la conocía, sabía que podía hablar por horas sobre su marido, algo que no haría en esa mañana.

“Mi corazón está lleno. Esta mañana no me quería levantar. Quería simular que éste no era el día de su funeral. Y luego, sentí que él estaba ahí, junto a mí y creo que está aquí, con nosotros. ¡Él amaba este sombrero!, por eso me lo puse”, dijo entre risas al mencionar el sombrero que llevaba para la ocasión, provocando las risas y aplausos de los asistentes.

Uno de los asistentes al servicio fue el director de origen mexicano y vasco, Gregory Nava, amigo de Ebert y que lo señaló como el crítico más importante de EEUU para los latinos.

“Reconoció nuestra cultura, apoyó nuestras historias y nuestras películas, no sólo para nosotros, para todas las minorías. Para nosotros (los latinos) no hay otro como Roger. Luchó para nosotros y el resultado fue el apoyo a películas como El Norte, Mi Familia, Selena (dirigidas por Nava), él, con su apoyo a esas películas cambió la imagen del latino de EEUU,  que si no hubiera sido por él, no habían llegado a los cines”, dijo el realizador.

Tras el servicio, amigos y allegados a Ebert se reunieron en un almuerzo para recordarlo.

Este jueves 11 de abril por la tarde se rendirá un tributo a Ebert en el Chicago Theatre al que se espera acudan actores, directores y escritores. El evento es abierto al público, pero hay que reservar el lugar.

 


El autor

Gisela Orozco es la editora de entretenimiento Vívelohoy

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