‘El señor de los cielos': ¿Necesitamos otra narcotelenovela?

Por en Entretenimiento 04/16/13 12:15pm
¿Narco galán? Rafael Amaya es Aurelio Casillas, ‘El señor de los cielos’. TELEMUNDO

CHICAGO - La curiosidad me ganó y decidí ver el primer capítulo de la nueva serie-telenovela de Telemundo, “El señor de los cielos”.

El primer capítulo, en mi opinión, estuvo bastante malo y flojo. Nada que ver con los primeros capítulos de las dos narco series anteriores que presentó Telemundo, “La reina del sur” y “Pablo Escobar: El patrón del mal”.

“El señor de los cielos”, está inspirada en hechos reales y haciendo alusión a la vida del narcotraficante mexicano Amado Carrillo Fuentes (17 de diciembre de 1956-3 de julio de 1997), descrito como el traficante más poderoso de su época y uno de los hombres más ricos de México.

A la muerte del capo colombiano Pablo Escobar, Carrillo se asegura, controlaba el Cártel de Juárez. Se hizo “famoso” por pasar más cocaína a EEUU que cualquier otro narcotraficante. A diferencia de Escobar, optó por mantenerse en el anonimato.

En la serie “El señor de los cielos”, el actor Rafael Amaya interpreta a Aurelio Casas (El señor de los cielos) y también participó, al menos en el primer capítulo, el actorAndrés Parra como Pablo Escobar.

El problema que veo, es que Amaya es demasiado guapo, como todo un galán de telenovela. No pongo su capacidad histriónica en duda, pero es imposible dejarlo de ver. Su galanura podría ser su principal problema para juzgar su transformación en “El señor de los cielos”.

Al juzgar sólo por el primer capítulo, podría llegar a deducirse que no logrará darle el mismo nivel actoral que requiere la compleja personalidad de un narcotraficante y sus matices, que le dieron otros actores, como Marlon Moreno en “El Capo” (MundoFox) o Andrés Parra en “Pablo Escobar: El Patrón del Mal”.

No es de ley que el actor se tenga que parecer fielmente al narco que interpreta. Porque entonces Amaya está pero muy lejos de parecerse físicamente a Carrillo.

Digamos que éste “Señor de los cielos” es como la versión “galán” del narco.

Otras dos producciones de Telemundo sí fueron protagonizadas por actores que se asemejaban al personaje.

Kate del Castillo lo logró como Teresa Mendoza, “La reina del sur”, personaje ficticio de la novela de Arturo Pérez-Reverte; parecía casi dibujada tomando como referencia lo que creó Pérez-Reverte.

Y Andrés Parra, como Pablo Escobar puso la barra muy alta.(¡Actorazo!). Hizo una excelente interpretación del capo colombiano.   Pero, no hay que hacer comparaciones, porque eso es odioso para cualquiera, y limitante.

Quizá en un par de capítulos o semanas, se verá la transformación de Amaya en “El señor de los cielos” y su galanura pase a segundo plano. Pero, tiene su razón de ser: Las mujeres verán la serie por ver al galán, los hombres, por ver al narco.

Hay otro problema que le veo a “El señor de los cielos”. ¡Que vemos a los mismos actores de otras narco series del mismo canal!

Está el colombiano Robinson Díaz como el capo colombiano “El Cabo”, el mismo personaje que tuvo en “El cartel de los sapos”. Será, quizá, porque el guionista de la nueva serie es el mismo de ‘El cartel’, el colombiano Andrés López.

Luego está Carmen Villalobos, Catalina en “Sin senos no hay paraíso”, ahora como una agente del departamento colombiano; Gabriel Porras, a quien vimos como “El gato”, en “La reina del sur” (del bando de los narcos) y que en “El señor de los cielos” es un agente mexicano que le da la batalla a los narcos.

Y está Rafael Amaya, “El Güero” en “La reina del sur”, ahora como el protagonista.

El planteamiento necesario que debemos hacer es si ya es suficiente con las narconovelas, si es necesario su fin. Pero es justo hacer el mismo planteamiento con las historias de amor, de mujeres, buenas, sufridas y engañadas que al final, encuentran el amor.

Ambos tipos de producciones son eso, un producto.

Mientras el consumidor (usted, espectador) demande que esas son las historias que desea ver, eso recibirá.

Si bien el propósito de estos productos, no es enaltecer la imagen de los narcos ni sus historias, sino “presentarlos para que los espectadores vean en qué terminan” (ese el discurso que nos dan siempre, en cada serie), la realidad es que cada uno le da la interpretación que le apetece.

Al final, es el espectador el único que puede (y debe) cambiar de canal.

Si la mayoría pide narconovelas, se harán y transmitirán narconovelas. Si los otros piden historias de amor, se harán y transmitirán historias de amor.

Y al que no le guste, que le cambie de canal. Esas son las opciones que hay.



  • bayardomatamoros

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