Chauen (Marruecos) -
Chauen (Marruecos), 9 jul (EFE).- El pop independiente de VetustaMorla y la fusión de rumba, rap, flamenco y música electrónica deOjos de Brujo hicieron bailar esta noche en Chauen a jóvenes,familias y viajeros de paso arropados por las montañas del norestemarroquí.
Los dos grupos cerraron con tres horas de música la segundavelada de la séptima edición del festival musical "Alegría", queacoge hasta este sábado a una veintena de artistas de diversospaíses.
"Va a ser un reto porque es un público que no conocemos",explicaba a Efe antes de la actuación Guillermo Galván, elguitarrista de Vetusta Morla, grupo para el que éste era el primerconcierto en Marruecos.
Aunque tal y como señalaba el batería David "El Indio" la acogidales preocupaba porque en este festival "están más acostumbrados aconciertos de world music u otras cosas más cercanas a la música quese hace aquí", el sexteto madrileño se ganó a la gente y logró queésta, pese a no compartir el idioma, acabara tarareando susmelodías.
Pero fueron los siete integrantes de Ojos de Brujo los quepusieron a bailar al variado auditorio que, bajo el fuerte calor, secongregó en una de las plazas que acogen los conciertos,coreografías y representaciones teatrales de esta cita cultural.
Los barceloneses, acompañados en escena por la bailaora SusiMedina, presentaron su último disco, "Aocaná", pero consiguieronmayores aclamaciones con canciones de sus anteriores trabajos, como"Sultanas de Mercaíllo" o "Na en la nevera".
Vetusta Morla, por su parte, repasó su álbum "Un día en el mundo"e interpretó también algunos temas nuevos, fruto del proceso decomposición de su próximo disco, que esperan empezar a grabardespués del verano.
Parcos en palabras a la hora de dirigirse al público, ambosgrupos se mostraron, sin embargo, contentos de estar en Chauen, unlugar en el que Marina Abad, "La Canillas", dice tener muchos amigosy encontrarse "muy a gusto", porque "es como un pueblo, pero unpueblo muy abierto".
Un sentimiento compartido por otros como "El Indio", que antes desalir al escenario afirmó estar encantado de participar en unfestival en el que "apetece tocar" porque, tal y como lo corroboródespués la respuesta de los asistentes, "es un acontecimiento muysocial y muy popular". EFE
lch/mgr/plv
Chauen (Marruecos), 9 jul (EFE).- El pop independiente de VetustaMorla y la fusión de rumba, rap, flamenco y música electrónica deOjos de Brujo hicieron bailar esta noche en Chauen a jóvenes,familias y viajeros de paso arropados por las montañas del norestemarroquí.
Los dos grupos cerraron con tres horas de música la segundavelada de la séptima edición del festival musical "Alegría", queacoge hasta este sábado a una veintena de artistas de diversospaíses.
"Va a ser un reto porque es un público que no conocemos",explicaba a Efe antes de la actuación Guillermo Galván, elguitarrista de Vetusta Morla, grupo para el que éste era el primerconcierto en Marruecos.
Aunque tal y como señalaba el batería David "El Indio" la acogidales preocupaba porque en este festival "están más acostumbrados aconciertos de world music u otras cosas más cercanas a la música quese hace aquí", el sexteto madrileño se ganó a la gente y logró queésta, pese a no compartir el idioma, acabara tarareando susmelodías.
Pero fueron los siete integrantes de Ojos de Brujo los quepusieron a bailar al variado auditorio que, bajo el fuerte calor, secongregó en una de las plazas que acogen los conciertos,coreografías y representaciones teatrales de esta cita cultural.
Los barceloneses, acompañados en escena por la bailaora SusiMedina, presentaron su último disco, "Aocaná", pero consiguieronmayores aclamaciones con canciones de sus anteriores trabajos, como"Sultanas de Mercaíllo" o "Na en la nevera".
Vetusta Morla, por su parte, repasó su álbum "Un día en el mundo"e interpretó también algunos temas nuevos, fruto del proceso decomposición de su próximo disco, que esperan empezar a grabardespués del verano.
Parcos en palabras a la hora de dirigirse al público, ambosgrupos se mostraron, sin embargo, contentos de estar en Chauen, unlugar en el que Marina Abad, "La Canillas", dice tener muchos amigosy encontrarse "muy a gusto", porque "es como un pueblo, pero unpueblo muy abierto".
Un sentimiento compartido por otros como "El Indio", que antes desalir al escenario afirmó estar encantado de participar en unfestival en el que "apetece tocar" porque, tal y como lo corroboródespués la respuesta de los asistentes, "es un acontecimiento muysocial y muy popular". EFE
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