Peña Nieto promete mitigar la violencia en México

Por en Fotogalerías 12/1/12 6:15 PM

CIUDAD DE MÉXICO - Enrique Peña Nieto juró el sábado como nuevo presidente de México, prometiendo que buscará poner fin a varios años de brutal violencia ligada con el narcotráfico y fortalecer una alicaída economía para que el país avance hacia el desarrollo y se convierta en una potencia regional.

El mandato de seis años del ex gobernador marca el regreso al poder que perdió en el 2000 el otrora hegemónico Partido Revolucionario Institucional (PRI), luego de gobernar el país durante la mayor parte del siglo pasado.

Entre sus principales retos se incluye mitigar la violencia de los cárteles de las drogas que durante el Gobierno del presidente saliente Felipe Calderón, quien emprendió una ofensiva frontal con el despliegue de militares y policías, dejó unas 60,000 personas muertas.

En su primer mensaje como gobernante, dijo que los crímenes no se combaten sólo con la fuerza y anunció un programa nacional de prevención del delito, que incluye rescatar espacios públicos, prevenir adicciones y activar programas productivos.

“El Estado ha cedido importantes espacios, la inseguridad y la violencia han robado la paz y libertad de diversas comunidades del territorio nacional”, dijo Peña, de 46 años. “El primer eje de mi Gobierno es lograr un México en paz”.

En un encuentro posterior con las Fuerzas Armadas, Peña las instruyó a garantizar la seguridad interior del país, donde en los pasados seis años con alguna frecuencia se descubrieron cuerpos desmembrados, en algunas regiones hubo balaceras a plena luz del día y crecieron las extorsiones sobre todo a comerciantes.

“Espero que mejore la seguridad, que no haya descabezados, que los narcos no sigan jalando el gatillo en las calles, no es bueno para los negocios, no es bueno para la población”, dijo Carlos Madrid, un empleado de la industria de restaurantes en el balneario de Cancún.

Reformas vitales

El nuevo mandatario pidió apoyo para dos reformas que aún prepara, una fiscal y otra energética, que ve vitales para sostener sus programas sociales y garantizar un crecimiento económico robusto de la segunda economía de Latinoamérica.

“México ahora está listo para despuntar en el mundo del Siglo 21. Así, lo reconocen ya, observadores políticos y económicos, nacionales y extranjeros. Todos coinciden en que tenemos una oportunidad histórica para proyectar a México, hasta convertirlo en una potencia, como lo merece ser”, dijo.

El abogado, casado con una ex estrella de telenovelas de Televisa, designó el viernes a sus aliados más cercanos como secretario de Hacienda y secretario de Gobernación, puestos clave para empujar las reformas económicas pendientes y coordinar la seguridad del país.

A todos los miembros de su gabinete les pidió tener “pasión” por México.

En los próximos días, dijo, presentará al Congreso un proyecto de presupuesto fiscal 2013 balanceado; otro para ordenar el endeudamiento de los gobiernos locales y uno para generar mayor competencia en telecomunicaciones. También planea licitar dos nuevas cadenas de televisión abierta.

Además, Peña anunció varios programas sociales como una cruzada nacional contra el hambre, pensiones para ancianos, seguros de vida para madres solteras así como una reforma educativa y ambiciosos proyectos de infraestructura.

“Somos una nación que crece en dos velocidades. Hay un México de progreso y desarrollo, pero hay otro, también, que vive en el atraso y la pobreza”, agregó el presidente.

Las protestas

Durante la ceremonia de toma de posesión en el Congreso, en la que Peña recibió la banda presidencial de manos del jefe de la Cámara de Diputados, parlamentarios de izquierda protestaron por su llegada al poder, lo que llamaron una imposición, mostrando pancartas y gritando desde sus lugares, mientras los priistas coreaban vivas al nuevo gobernante.

En uno de los costados del recinto

legislativo los izquierdistas colocaron una enorme manta de fondo negro que decía “Imposición consumada, México de luto”, mientras que algunos diputados cargaban cruces negras, en alusión a los muertos que dejó la violencia del narcotráfico.

La protesta tuvo que ver con la posición del ex candidato presidencial izquierdista Andrés Manuel López Obrador, quien impugnó el resultado de las elecciones de julio al denunciar una supuesta compra de votos y otras irregularidades que no pudo comprobar ante el tribunal electoral.

En las inmediaciones de la Cámara de Diputados, cientos de manifestantes se enfrentaron con policías, que levantaron un cerco de seguridad con vallas metálicas, y lanzaron cócteles molotov y petardos mientras que los efectivos policiales los replegaron con gases lacrimógenos.

“Nos han puesto un presidente ilegítimo, estamos muchos aquí, esto es una lucha que ya empezó y no tiene vuelta atrás”, dijo Frida, una estudiante de 16 años que lloraba por el gas lacrimógeno y vestía una camiseta con el rostro del jefe de la guerrilla zapatista subcomandante Marcos.

Varios policías y participantes en las protestas resultaron heridos durante los enfrentamientos, mientras que jóvenes encapuchados realizaron destrozos en comercios y daños en patrullas y fachadas de hoteles y restaurantes del centro histórico capitalino. Por estas agresiones hubo decenas de detenidos.