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Emilio Álvarez Icaza apuesta a su capital político con miras a la presidencia de México

Es un intelectual que jugaba fútbol americano; un católico comprometido con el matrimonio gay y contrario al celibato sacerdotal; es un defensor de los derechos humanos incómodo por igual para priistas, panistas, perredistas y lopezobradoristas.

Por ,  05/17/17 - 1:52pm
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De 52 años, Emilio Álvarez Icaza, aspirante independiente a la Presidencia de México, es sociólogo por la UNAM y maestro en Ciencias Sociales por la FLACSO. IVÁN SERNA/REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO — Es un intelectual que jugaba fútbol americano; un católico comprometido con el matrimonio gay y contrario al celibato sacerdotal; es un defensor de los derechos humanos incómodo por igual para priistas, panistas, perredistas y lopezobradoristas. Es Emilio Álvarez Icaza y quiere ser candidato independiente a la presidencia de México.

¿No es una locura lanzarte a la presidencia de México?

Es más locura no hacer nada.

¿Fracasó la alternancia o la transición?

Fracasó la transición como gran proceso democratizador. Tiene beneficios residuales, pero cada vez están siendo más limitados y más acotados. Por ejemplo, lo que habíamos logrado en transparencia está ahora en un retroceso muy significativo. En temas de corrupción, cada vez hay más cinismo y no hay sanciones.

¿México le tiene miedo al cambio?

México ha ido construyendo un cambio de manera sistemática, pero hay tales inercias y resistencias, que acaban limitándolo.

¿Cómo es el paso de activista a precandidato?

Pasa por la vía de asumir que el ejercicio de los derechos depende de cómo se hacen realidad. En México, el tema no es la falta de leyes, sino la distancia que existe entre las leyes y la realidad. Y eso es lo que vemos como un espacio de oportunidad, a partir de los procesos, organizaciones y trabajos en los que hemos estado. Hablo en plural porque no soy sólo yo, es una plataforma colectiva.

Pero eres el aspirante.

Es una respuesta en plural: No sólo se trata de la construcción de la posible candidatura de Emilio Álvarez Icaza, sino de muchas más. Va de la mano.

¿No te preocupa el desprestigio que da la política?

El capital político es para usarse, no para guardarse, cuando se guarda se enmohece. Y toda mi vida he luchado por el tipo de cosas que he creído, he asumido los costos que eso implica y generado una condición, por decirlo así, de trabajar defendiendo y protegiendo la justicia.

¿Te juegas todo tu capital?

¡Es para eso! Siempre he vivido de mi trabajo y desde que estuve en Cencos he vivido ataques de muy distinto tipo. El PRD se enojó cuando el plantón de Reforma, porque emití una recomendación (como ombudsman) en el sentido que generaba violación a derechos humanos. El PAN y algunos otros se enojaron cuando salí a la defensa de los derechos de la comunidad LGBTI y los derechos de las mujeres en materia de interrupción legal del embarazo; pidieron juicio político en mi contra. Cuando vino Ayotzinapa, algunos actores del PRI inclusive me acusaron de traidor a la patria.

Y ahora la gente de Andrés Manuel López Obrador te ve como un esquirol…

Sí, es muy interesante. Los principales ataques han venido de gente simpatizante, cercana o identificada con Morena, que han hecho hasta relecturas de la historia: Que si soy instrumento de la derecha, que soy instrumento del PRI; lo más amable que dicen es que divido.

¿A qué lo atribuyes?

Estas actitudes de que “estás conmigo o contra mí”, de que el mundo es blanco o negro, reafirman mi condición de no sentirme representado en eso.

Emilio Álvarez Icaza comenzó su carrera en CENCOS, uno de los primeros centros de derechos humanos en México, fundado por sus padres. IVÁN SERNA/REFORMA

¿Por Andrés Manuel o por Morena?

Por esas conductas, esas pautas, esos términos de relación. Además, no se puede dividir lo que no está unido. Más que preguntar si yo divido, deberían preguntarse por qué no estamos ahí personas que en su momento estuvimos, como Denise Dresser, Sergio Aguayo, Javier Sicilia. Otros partidos también tienen que preguntárselo.

¿Por qué una candidatura independiente y no un frente unido de izquierda?

Porque hay ciertas prácticas que no son consistentes con el tipo de valores democráticos que queremos construir. Cuando te digo que la transición democrática fracasó, tiene que ver con entender que el PRI no sólo es un partido político, sino que es una cultura política. Entonces, es necesario mandar una clara señal de “no podemos seguir haciendo lo mismo”.

Hablas de plantear una campaña de ideas, pero ¿hay un electorado para eso? Por lo que hemos visto en otros países, están comprando más emociones que propuestas…

Las ideas pueden conectar con provocaciones en otro tipo de discusiones. Ahora, tienes la ventaja de las redes sociales y apelar a videos cortos, a materiales interesantes, a jalar públicos y que en otro momento no se hubieran dado. Sí veo un entorno de mucha molestia, de mucha irritación; un contexto de mucha desesperación y eso depende, incluso, de en qué parte de la República vives, puede ser peor en ciertos lugares.

Esta irritación social ¿es receptiva a una propuesta seria o, como sucedió en Estados Unidos, a una promesa fácil, aunque incumplible?

Hay receptividad para este tipo de ideas, se abre la posibilidad y no hay todavía ningún escenario consolidado. Es muy temprano para hablar de escenarios electorales inevitables en México.

¿No das como ganador desde ahora a AMLO?

No, y no sólo por nuestra propia historia, sino justo por lo que está pasando a nivel internacional. Pasó en Estados Unidos, en Francia, en Inglaterra con el Brexit o en Colombia… hay otro tipo de fenómenos que cada vez alejan más los escenarios inevitables.

¿A quién le hablas?

A los jóvenes, empresarios; le hablo a sectores medios, a una enorme cantidad de personas que no dialogan con nuestras formas de participación política. Puede haber inclusive desencantados de sus propios partidos. No voy por los votos duros.

¿Cómo es que no pierdes la esperanza?

Por tres razones: Primero, tengo una historia de vida que me dio grandes elementos de tolerancia a la frustración, desde mi propia historia familiar, conocí temas de derechos humanos y de abusos muy de cerca. Vengo de vivir la experiencia de ese México muy autoritario y oscuro. Segundo, porque me he decido desde entonces a luchar contra eso. Y, tercero, porque considero que si te quitan la esperanza, te matan la alegría y ahí sí ya te chingaste, pierdes toda posibilidad de transformación. Si te matan la esperanza, no hay posibilidad de cambio.

¿Sigues siendo una persona creyente?

Sí, mucho.

¿Te defines guadalupano?

Mi hija mayor se llama Guadalupe, y eso fue por la Virgen de Guadalupe.

¿Tienes problema en decirlo públicamente?

¡Claro que no!

Lo pregunto porque en México pareciera pecado para los políticos admitir que se profesa un credo…

Eso es problema de ellos.

¿Qué te indigna?

Me indigna el abuso, el agandalle, el maltrato, la discriminación…

¿Cuándo fue la última vez que lloraste?

Hace como una semana di una conferencia, me encontré con unas mamás de desaparecidos y me volvieron a contar su caso, todos nos abrazamos llorando.

¿Te duele México?

Muchísimo. Por eso regresé de Washington.

Pocos saben que tienes 14 hermanos. ¿Cómo te formó eso?

Me educó en la solidaridad, me educó en el amor, me educó en pensar en el otro. En casa de mis padres estaba prohibido acabarse algo en el refrigerador sin preguntar si faltaba alguien. Descubrí la complementariedad: Cuando iba a una fiesta, me empezaba a vestir en mi recámara y me acababa de vestir en el patio, me cambiaba los zapatos con un hermano, le pedía su cinturón al otro, me llevaba su suéter… Descubrí el trabajo en equipo, a los nueve años me pusieron a cocinar y hoy le enseño a mis hijas a cocinar; mis hermanas eran muy buenas para afinar el Volkswagen de casa. La conciencia de género, de respetar los derechos de las mujeres entró por mi casa: Tengo ocho hermanas, cuatro de ellas son mayores, tenían el poder y los votos, jajaja. Hubo épocas de mucha precariedad en la casa de mis padres y eso nos fortaleció en la solidaridad y el amor.

¿Cuál será tu epitafio?

Un constructor de esperanza que luchó por ser congruente y trató de ser feliz.

 

CINCO DATOS

  • De 52 años, es sociólogo por la UNAM y maestro en Ciencias Sociales por la FLACSO.
  • Comenzó su carrera en CENCOS, uno de los primeros centros de derechos humanos en México, fundado por sus padres.
  • Fue presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, de 2001 a 2009; y secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de 2012 a 2016.
  • Formó parte de Nueva Alianza, GIRE y el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad.
  • Su precandidatura forma parte de la plataforma “Ahora”, que se puede consultar en www.ahora.si

 

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