Declaran culpable a presunto pandillero en dos horas

Alma Ochoa, tia de Stephanie Herrera, muestra un retrato de su sobrina. CHICAGO TRIBUNE.

En el cuarto día de juicio, Shalimar Santiago entró a la corte del Condado de Cook donde se lleva a cabo su proceso por el homicidio de Stephanie Herrera en 2009, vestido con una camisa guinda, una corbata de colores y un pantalón negro.

Al final del día, un jurado deliberó dos horas y encontró culpable a Santiago de homicidio en primer grado y por agresión agravada.

Durante el juicio, Santiago, de 30 años, miraba y escuchaba detenidamente a los testigos, sus abogadas y los fiscales en la sala del juez Joseph M. Claps de la Corte Penal.

Santiago, un supuesto pandillero, era acusado de homicidio en primer grado y de ocho cargos adicionales de agresión con agravantes por supuestamente embestir una camioneta donde viajaban ochos jóvenes de los suburbios.

Los fiscales indicaron que en las primeras horas del 1 de agosto de 2009, Santiago conducía una camioneta con otro pandillero y su novia, Josie Soto, cuando una bala entró por la ventana trasera e hirió a su compañero de pandilla.

Luego de llevar al herido a un hospital, Santiago y Soto se dirigieron a Chicago Ave., a eso de las 4 am, y vieron una camioneta Lincoln Navigator en donde viajaba un grupo de jóvenes, quienes regresaban a casa luego de festejar en el centro de Chicago.

Santiago, según los fiscales, pensó que los jóvenes pertenecían a una pandilla rival, quienes les habrían disparado más temprano por lo que empezó a perseguir el vehículo hasta que lo embistió en el 3500 W. Augusta Blvd., en el barrio de Humboldt Park.

Los testigos

El jueves, las abogadas defensoras y fiscales cuestionaron a personal de emergencia que respondió a la escena del choque.

Steven Marchbell, un ex oficial de Policía y quien llegó a reconstruir los hechos, testificó que la camioneta Lincoln Navigator tenía un fuerte impacto en uno de sus costados, mientras que la minivan conducida por Santiago estaba dañada del frente debido a “un fuerte contacto”.

Una de las abogadas de Santiago trató de incluir el testimonio de que el vehículo de los jóvenes olía a alcohol y que el testigo dijera que la Navigator había perdido el control.

Pero los fiscales objetaron el argumento. El juez Claps entonces llamó a ambas partes a una breve reunión tras la cual instruyó al jurado a omitir dicho argumento.

Mientras los testigos hablaban, los miembros del jurado tomaban notas y escuchaban con atención.

Antes del jueves, habían testificado Joe Penkala y Christina Monarrez, quienes viajaban en la camioneta Navigator.

Penkala, de 23 años, indicó que desde el día de la tragedia no recuerda haber estado detrás del volante de la camioneta, ni tampoco cómo la minivan empezó a embestirlos por detrás o que chocaron contra un poste de luz.

Penkala, quien pasó semanas en coma, aún tiene cicatrices en su cuerpo y heridas en el cerebro que le dificultan controlar la parte derecha de su cuerpo y tiene problemas de habla.

Monarrez, prima de Stephanie, testificó que Penkala y sus amigos le dieron un “ride” después de verse en un centro nocturno de River North, según el diario Chicago Tribune.

“Como una dona”

Monarrez, de 21 años, indicó que luego de perderse al oeste de Chicago fueron a una gasolinera para usar al baño y una vez que regresaron a la calle sintieron un golpe  por detrás de la camioneta y después otro.

“Nos giró como una dona y entonces nos volteamos y me desmaye”, dijo la joven llorando, quien recordó cómo la parte derecha de su cara quedó destrozada.

Tras el choque, Stephanie Herrera, de 18 años, fue transportada al Hospital Mt. Sinai, en donde falleció días después debido a sus heridas.

Tras su fallecimiento, Stephanie fue recordada por sus familiares y amistades como una joven generosa, quien ayudó a su comunidad hasta el final, al donar sus órganos para salvar vidas

Stephanie también registró votantes, ayudó a naturalizar a inmigrantes, creó el grupo juvenil “Nuestra Voz” en la iglesia Monte Carmelo para que estudiantes latinos indocumentados continuaran sus estudios, donó sangre y fue voluntaria en un hospital, según sus familiares y amistades.

Juan Nevarez, tío de Stephanie, dijo que su sobrina era voluntaria en el Centro Scalabrini de la iglesia Monte Carmelo en donde platicaba con los ancianos, los entretenía y como muchos eran italianos, les hablaba en italiano que ella aprendió en la secundaria.

El jueves sería el último día de argumentos, según la Procuraduría del Condado de Cook, y anticipaba que el jurado empezará a deliberar el caso este viernes.


El autor

Jaime Reyes es Reporter, Writer Vívelohoy

Deja un comentario

Nos encantará conocer tu opinión, pero debemos indicarte que los comentarios están moderados, y no aparecerán inmediatamente en la página. Evita, por favor, las descalificaciones personales, comentarios maleducados, o calificativos insultantes de cualquier tipo, sean dirigidos a los autores, o a otro comentarista.