Los Zetas, sinónimo de violencia, muerte y caos en México

Por en Noticias 09/12/12 10:08 AM

Por Ioan Grillo
SAN LUIS POTOSI/REUTERS - El poderoso cartel de Los Zetas, visto como el más sanguinario de México, atraviesa una ruptura con sus sicarios empuñando las armas contra sus compañeros, en un nuevo capítulo de la guerra antidrogas que augura más violencia y caos.

Las matanzas de Zetas contra Zetas, incluida la masacre de 14 supuestos miembros de la organización a las afueras de la central ciudad de San Luis Potosí el mes pasado, tiene que ver con el estallido de rivalidades entre el líder del cártel, Heriberto Lazcano, y su segundo, Miguel Treviño, según investigadores.

Para el Gobierno y los cárteles rivales de los Zetas, su división podría verse como algo beneficioso. Sin embargo la explosión de violencia que ha generado se avizora como un dolor de cabeza para el próximo presidente de México, Enrique Peña Nieto, quien asumirá el 1 de diciembre.

Peña ha prometido reducir a corto y mediano plazo los homicidios, y las ejecuciones masivas que se han visto a lo largo de los seis años de gobierno de Felipe Calderón, quien concluye su mandato con cerca de 60,000 muertos tras un combate frontal contra los cárteles severamente cuestionado.

Pero la ruptura de los Zetas, con sus cerca de 10,000 miembros enfrentándose entre sí y luchando por los territorios, abrirá un nuevo frente al complicado panorama de la violencia que incluye también al poderoso cártel de Sinaloa, dirigido por Joaquín “El Chapo” Guzmán.

“Es un gran problema. Es como si el SIDA mutara. Ahora tienes que encontrar dos vacunas”, dijo un oficial del Ejército mexicano que combatió a los Zetas en varios puntos del país.

El cártel fue fundado con un grupo pequeño de desertores de cuerpos de elite del mismo Ejército a finales de la década de 1990 por el entonces líder del cártel del Golfo, Osiel Cárdenas, actualmente preso en Estados Unidos.

Con el paso de los años el grupo comenzó a tomar autonomía y a crecer hasta romper con el cártel que le dio origen en 2010, generando sangrientas luchas que alcanzaron a zonas antes a salvo de la violencia como la industriosa ciudad de Monterrey.

Algunas autoridades han tomado la actual ruptura como un éxito dentro de la estrategia de seguridad, desde acciones en Estados Unidos contra sus bienes hasta operativos de marinos mexicanos contra sus casas de seguridad y sus campos de entrenamiento.

Interrogatorios a Zetas capturados muestran que las disputas derivan del reparto de las ganancias del cártel, de acuerdo con militares e investigadores.

En junio, cientos de agentes del FBI en Estados Unidos aseguraron un enorme negocio de cría de caballos de carreras supuestamente perteneciente a Treviño. En el operativo fue arrestado José Treviño, hermano de Miguel, acusado de lavar dinero con ese negocio.

Según el FBI, el criadero de caballos recibía más de un millón de dólares por mes desde México y tenía más de 300 caballos. El nombre de uno de ellos era “Cartel Número Uno”.

“La nota hizo enojar a otros Zetas cuando descubrieron cuánto dinero se estaba llevando Treviño, y con esta gente el coraje rápidamente se convierte en violencia”, dijo una fuente militar que habló bajo condición de anonimato.

La rivalidad entre Treviño y el líder Lazcano se fue alimentando a lo largo de los años mientras el cártel se extendió por 16 de los 32 estados de México y países de Centroamérica como Guatemala y El Salvador.

Violencia creciente
La erupción de violencia hizo que agosto fuera el segundo mes más sangriento desde que asumió Calderón a finales de 2006, de acuerdo con los cálculos del diario local Milenio, que estimó 1,341 muertes relacionadas con el narco en ese mes.

Cuando los Zetas se enfrentan a los Zetas los resultados pueden ser especialmente brutales. El cártel suele usar armamento militar y se le acusa de las peores atrocidades en la guerra del narco.

En mayo, fueron acusados de las muertes de 49 personas a cuyos cuerpos les cortaron las cabezas, pies y brazos, para arrojarlos luego cerca de Monterrey.

El grupo también ha sido responsabilizado del asesinato de cientos de personas halladas en fosas comunes, la masacre de 72 inmigrantes extranjeros que se dirigían hacia Estados Unidos y un atentado en un casino de Monterrey que causó 52 muertes.

Cuando las pandillas se vuelven contra sí mismas, los asesinatos tienden a dispararse dado que a los sicarios no se les dificulta encontrar a sus antiguos colegas.

“Ellos se conocen, saben dónde andan, dónde viven, con quién conviven”, dijo el procurador de San Luis Potosí, Miguel Angel García.

Un hombre que sobrevivió a la masacre de San Luis Potosí al ocultarse bajo la pila de cadáveres, pudo darle a la policía la dirección del jefe de los Zetas responsable por ese ataque, lo que llevó después a un tiroteo de dos horas cerca de una universidad de la ciudad, donde murieron tres sospechosos y otros cuatro fueron capturados.

Algunos expertos dicen que las disputas son de esperarse. “Cuando un cártel extiende tanto sus tentáculos, es inevitable el conflicto interno”, dijo Mike Vigil, un ex jefe de operaciones internacionales de la agencia antidrogas estadounidense, la DEA.

“No hay honor entre ladrones. Todo está gobernado por el dinero y el poder”, añadió.

Cura dolorosa
Algunos investigadores dicen que la fragmentación de los Zetas es una parte necesaria de la destrucción de la organización criminal, aunque otros temen que el resultado final termine siendo más pandillas que combatir.

La ofensiva militar de seis años de Calderón contra el narcotráfico ha llevado al arresto o la muerte de 22 capos importantes y de decenas de miles de secuaces, llevando a muchos grupos a dividirse, y las pandillas originadas en las divisiones tienden a volverse más violentas y radicales.

Los 14 Zetas hallados muertos en una camioneta en San Luis Potosí eran originarios del norteño estado de Coahuila, y se cree que eran parte del grupo de Treviño que fueron asesinados por sicarios al servicio de Lazcano.

Tras el incidente han ocurrido otros 40 asesinatos en San Luis Potosí y el vecino estado de Zacatecas que son atribuidos al pleito entre las dos facciones.

Una nota cerca de uno de los cuerpos prometía un destino similar a todos los “traidores”. Y una mujer fue muerta a tiros tras visitar a un Zeta en la cárcel, lo que indica que podrían estar poniendo la mira en las familias de sus rivales.

Monterrey también estaría convirtiéndose en escenario de esa pelea, con 33 muertes en dos días el mes pasado.

Otros cárteles rivales podrían aprovechar el pleito para tomar el control de sus operaciones, o tomando partido por un lado u otro.

Servando Gómez, el líder de los Caballeros Templarios, un cártel en el occidental estado de Michoacán, publicó un video en internet pidiendo atacar a los Zetas, específicamente al bando de Treviño.

“Hacemos un llamado a todos los grupos que existen en la República Mexicana, grupos que los medios de comunicación ya sea en la televisión o en la radio los llaman delincuentes (…) para que nos unamos y hagamos un frente común para luchar en contra de Los Zetas”, dijo en el video.

“Especialmente en contra del Z-40 Miguel Ángel Treviño Morales, ya que esta persona que con su desmedida ambición ha propiciado tanto terror y tanta confusión social en nuestro país”, agregó.

La pelea ha llegado incluso a los “narcocorridos”, canciones populares que cuentan las aventuras de los traficantes. Una canción en YouTube llama a Treviño el “Nuevo Judas” y lo acusa de vender a los Zetas a la policía.

“Traicionando compañeros, a la cima logró treparse”, dice la canción, acompañada de acordeones y guitarras: “él trae muy bien su objetivo, ser el líder de los Zetas”.