Entre dudas y esperanzas, los seis meses de tregua pandillera en El Salvador

Por en América Latina 09/25/12 8:00 AM

Por Oscar Batres
SAN SALVADOR - La tregua de pandillas en El Salvador, que redujo de 14 a 5.5 el promedio diario de homicidios, cumplió ya seis meses en medio de desconfianzas entre la población y el aliento de la OEA y los mediadores que buscan sea un pacto permanente.

Bajo la mediación del vicario castrense Fabio Colindres y el ex comandante rebelde Raúl Mijango, las pandillas Mara Salvatrucha (MS-13) y Barrio 18 (M-18) acordaron el 9 de marzo cesar su guerra mutua, que había dado al país la imagen de uno de los más violentos del mundo.

“No ha sido nada fácil llegar adonde estamos. Hay muchos que no creen en este proceso y respetamos eso, pero cualquier idea para acabar con esta dolorosa dificultad de la violencia es válida y debemos intentarlo, el tiempo lo dirá”, dijo Colindres.

Las pandillas, recordó el vicario militar, han anunciado en estos seis meses una serie de medidas como “muestra de buena voluntad”, como el de no atentar contra estudiantes, mujeres, empleados del transporte, policías y soldados.

A inicios de julio, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, oficializó que el organismo verificaría el proceso y fue testigo en San Salvador de la entrega pública que hicieron las pandillas de casi un centenar de armas.

“Lo más difícil con lo que hay que luchar es el escepticismo de un sector de la sociedad que cree que no es posible una paz, pero vamos a seguir adelante hasta que podamos tenerla, ellos (los pandilleros) están en disposición de ir en ese sentido, pero también esperan eso mismo de la sociedad”, aseguró Mijango.

Una encuesta publicada en julio pasado por la Universidad Tecnológica (privada) señaló que al 57.7% de los salvadoreños la tregua no le inspira “nada de confianza”, el 26.2% manifestó que “poca” y apenas el 13.2% dijo tener “mucha confianza”.

Sectores de la población señalan que, pese a la vigencia del pacto, las extorsiones se mantienen, sobre todo contra el transporte público.

“Las pandillas no se matan entre ellos, pero al transporte colectivo lo siguen extorsionando, hay rutas de buses y microbuses que semanalmente pagamos entre 400 y 800 dólares de extorsión”, aseguró el presidente de la Federación de Cooperativas de Transporte, Catalino Miranda.

El analista político Roberto Cañas señaló que para la población “no basta” con que ocurran menos homicidios.

“No se pueden hacer cuentas alegres en estos seis meses, pues siguen ocurriendo los delitos y sin un acuerdo de país donde se tome en cuenta la prevención, la mal llamada tregua no es viable ni sostenible en el tiempo”, dijo Cañas.

No obstante, para Mijango las cifras son evidentes: “Se han logrado salvar 1,574 vidas en los seis meses que lleva vigente”.

Según el presidente Mauricio Funes, El Salvador tenía una tasa de 68 homicidios por cada 100,000 habitantes, pero tras la tregua esa tasa tuvo una caída drástica a 23.

“Estas cifras nos proyectan como un país que hace los esfuerzos necesarios para reducir la tasa de homicidios con la que nos exhibíamos con deshonra en años anteriores”, señaló Funes.

El mandatario insiste en que su gobierno no se sentará a negociar con los pandilleros ningún tipo de acuerdo, pero ha facilitado las condiciones de la tregua, trasladando a los cabecillas a cárceles de menor seguridad.

En una visita a El Salvador la semana pasada, el secretario de Seguridad Multidimensional de la OEA, Adam Blackwell, anunció la creación de la Fundación Humanitaria, que integra con empresarios, intelectuales y otros miembros de la sociedad salvadoreña, para mejorar las condiciones de reclusión de los reos, incluidos los pandilleros.

En las cárceles de El Salvador están recluidos poco más de 10,000 pandilleros, mientras que en barrios y calles permanecen libres unos 50,000, según datos oficiales.