¿Apunta Joe Biden a la Casa Blanca?

Por en EEUU 11/7/12 12:46pm
Joe Biden, vicepresidente de EEUU, durante la celebración de la victoria del presidente Barack Obama el martes en Chicago. ROBYN BECK | GETTY

Por Matt Spetalnick

WASHINGTON D.C. — Cuando Barack Obama reclutó a Joe Biden como su compañero de fórmula en el 2008, algunos colaboradores eran escépticos sobre la elección del veterano demócrata conocido por decir siempre lo que piensa, a pesar de las consecuencias.

Cuatro años después y tras dejar un rastro de memorables “bidenismos” en internet, el canoso ex senador se dispone a comenzar su segundo período como vicepresidente de Estados Unidos y hombre de confianza de Obama.

Tras la reelección de Obama, Biden no sólo permanece como primero en la línea de sucesión del presidente sino que se convierte automáticamente en un posible contendiente por la Casa Blanca dentro de cuatro años.

No está claro si competirá por la presidencia o si tendría alguna posibilidad real de ganar las elecciones, especialmente por las dudas sobre su temperamento y su edad. Biden, de 69 años y famoso por sus metidas de pata retóricas, podría enfrentar además formidables rivales demócratas como Hillary Clinton.

Pero el futuro político de Biden dependerá en gran medida de lo que ocurra durante el segundo período de Obama y qué papel le toque jugar a él.

Biden, que se estableció como un experto en solucionar problemas internacionales y un embajador de Obama ante la clase trabajadora, podría ocuparse de solucionar algunos de los mayores desafíos de la administración.

Eso podría incluir usar sus contactos en el Congreso para ayudar en tema del “abismo fiscal” en ciernes, coordinar la estrategia para la retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán e incluso trabajar para impedir que Israel ataque sorpresivamente sitios nucleares iraníes.

“Hará lo que sea y lo hará a un alto nivel”, dijo Ted Kaufman, que fue jefe de gabinete de Biden antes de ser designado para completar su mandato como senador por el estado de Delaware.

La fórmula para el papel de Biden en el segundo mandato podría haber sido ya definida en el primer período. Obama le encomendó desde el comienzo misiones que explican por qué lo eligió como vicepresidente: su carrera de 36 años en el Senado, su profunda experiencia en asuntos internacionales y su amigable personalidad política.

Biden logró evitar la maldición de otros vicepresidentes que se volvieron irrelevantes y logró, en cambio, ser uno de los hombres más cercanos a Obama.

Los asesores de Obama superaron su escepticismo y lo describen ahora como un jugador de equipo, en contraste con su antecesor republicano Dick Cheney, percibido como una figura ambiciosa de poder.

Pero eso no significó que las cosas fueron siempre fáciles para Biden.

Al vicepresidente se le encomendó la supervisión de un plan de estímulo de 787,000 millones de dólares, un programa al que los economistas atribuyen haber evitado una recesión más profunda, pero que, según las encuestas, fue percibido por la mayoría de los estadounidenses como un desperdicio de dinero.

Más adelante fue llamado para intentar resolver disputas con los republicanos, pero fue incapaz de lograr un compromiso sobre déficits en el 2011 y puede que no le vaya mucho mejor en el futuro con un Congreso aún dividido.

Biden, un ex presidente de la Comisión de Relaciones Internacionales del Senado, fue además el hombre de referencia de Obama sobre Irak, ayudando a cumplir su promesa de retirar las fuerzas estadounidenses. Sin embargo, no logró un acuerdo para mantener una modesta presencia militar en el país.

Obama también autorizó la operación comando que acabó con la muerte de Osama bin Laden pese a las advertencias de Biden de que era demasiado riesgoso.

Pero fue durante la campaña electoral, sin embargo, que Biden ayudó más a Obama, usando sus raíces de clase obrera para conectar con los votantes de una forma que su jefe no conseguiría.

Fue Biden quien alentó las expectativas de los demócratas con un agresivo debate contra el candidato republicano a la vicepresidencia Paul Ryan, después que Obama tuvo un pobre desempeño en su primera discusión televisada con Romney.

Pero el incontrolable estilo de Biden lo puso a veces en aprietos. El mes pasado dijo durante un mitin que la clase media había estado “enterrada durante los últimos cuatro años”, esencialmente el primer mandato de Obama.

Biden también causó revuelo durante la ceremonia de firma de la ley del seguro médico de Obama en el 2010, cuando un inadvertidamente micrófono abierto captó sus palabras: “Esto es jodidamente grande”.

En mayo dijo durante una entrevista de televisión que estaba “absolutamente cómodo” con el matrimonio gay, forzando a Obama a adelantar su pronunciamiento sobre el tema.

La Casa Blanca asegura que el foco en los comentarios de Biden es desproporcionado y dice que Obama valora sus consejos. Pero sus polémicas declaraciones sirvieron de munición para la campaña de Romney y atizaron especulaciones de que podría ser reemplazado por Hillary Clinton.

Pero ahora los rumores en Washington podrían beneficiarlo. Biden, como muchos otros vicepresidentes antes que él, podría apuntar a la presidencia.

El veterano demócrata buscó dos veces antes la nominación. Su primer intento en 1988 fue frustrado por un escándalo sobre un plagio. El segundo en el 2008 acabó perdiendo ante Obama.

Biden no ha descartado nada por el momento. Pero bromeó sobre su futuro durante una visita a Florida a fines del mes pasado. Intentando convencer a un hombre sobre los beneficios de la reforma del sistema de salud, dijo: “Cuando el costo de su seguro disminuya, vote por mí en 2016″.