La tierra contaminada de Pilsen

Por en Chicago 11/25/12 4:19 PM

En su lucha por eliminar las fuentes de contaminación en el barrio, la comunidad de Pilsen suma una más a su lista.
Por más de seis años, funcionarios federales y estatales han tenido conocimiento sobre los peligrosos niveles de plomo en un terreno baldío cerca de la primaria Walsh, en el barrio de Pilsen, y el daño cerebral que podría causar a la población.
Incluso después de que los investigadores alertaron sobre la posibilidad de inhalación o ingestión de suelo contaminado por parte de la niñez, el lote de medio acre no ha sido cercado ni limpiado, reportó el diario Chicago Tribune. Tampoco las agencias gubernamentales se han ocupado de colocar advertencias para que los residentes del barrio -en su mayoría latinos de bajos ingresos- sepan que el lote está contaminado con polvo de plomo tóxico.
La única evidencia del pasado industrial del sitio está enterrada en ficheros en la Agencia de Protección Ambiental de Illinois (IEPA). La documentación muestra que durante la década de 1940, el terreno fue ocupado por Loewenthal Metals, una de docenas de fundidoras de metal en la ciudad que emitían contaminación tóxica en el aire.
Loewenthal Metals, como la mayoría de fundidoras en Chicago y cientos en todo el país, cerró hace décadas. Pero los riesgos a la salud permanecen, reportó el diario.
En 2006, las pruebas realizadas por EPA de Illinois encontraron contaminación en el antiguo sitio de Loewenthal Metals, hasta 5,900 partículas de plomo por millón, más de 14 veces el límite de seguridad federal para las áreas donde juegan los niños. Los investigadores estatales por su parte, encontraron arsénico en el suelo, con niveles de más de 23 veces superiores a lo estipulado a nivel federal para zonas residenciales.
Los investigadores concluyeron que “debido a que este sitio se encuentra en una zona residencial, la posibilidad de exposición es alta”, y también mencionaron que habían visto niños caminando por el lote rumbo o de regreso de la escuela.
“¿Por qué han descuidado este problema?”, se pregunta Teresa Medina, una activista de la comunidad cuyos dos nietos asisten a la escuela Walsh.
Los estudios muestran que incluso pequeñas cantidades de plomo ingerido o inhalado pueden dañar el cerebro de los niños, su aprendizaje, provocar comportamiento agresivo y criminal en el futuro. En tanto la mayoría de los científicos dicen que no hay ningún nivel seguro a la exposición.
Ha pasado casi un año desde que el estado dio otro vistazo a sus archivos e instó a funcionarios federales llevar a cabo una limpieza de emergencia del lote, 947 W. Cullerton St. Pero no fue sino hasta la semana pasada que el Departamento de Justicia emitió una orden judicial para recoger muestras de suelo del lote y determinar si la acción es requerida. Aún no queda claro cuando se realizaría una limpieza si los investigadores federales confirman los riesgos de salud, indicó el Tribune.
La oficina regional de la EPA en Chicago explicó al Tribune que la solución al problema ha tardado más de lo esperado porque el propietario del lote se negó a cooperar.
El propietario del lote, que aparece en los registros a la propiedad del Condado de Cook con una dirección en el barrio de Gold Coast, no pudo ser localizado por el Tribune para comentar.
En tanto el diario reporta que funcionarios federales y estatales se culpan entre sí por no actuar desde hace años, cuando se descubrió la contaminación del lote. Sus lentas reacciones a sus propias investigaciones indignan a activistas en Pilsen, quienes lograron que este año se cerraran dos plantas –una de ellas en Pilsen- de generación de energía con carbón que contaminaban el aire.
María Chávez, una activista de la comunidad, dijo que ni funcionarios federales ni estatales involucrados en las investigaciones de contaminación de las plantas revelaron que conocían durante años sobre algún otro sitio contaminado con plomo en Pilsen.
“Deberían avergonzarse de sí mismos por no compartirlo con la comunidad”, dijo Chávez. “Estamos luchando contra diferentes fuentes de contaminación y ahora tenemos otra para añadir a nuestra lista”, agregó.

Terminó la era de las plantas de carbón Fisk y Crawford en Chicago

En agosto pasado la planta de energía de Fisk, en servicio desde 1903, quemó su último lote de carbón, terminando con  ello la historia de Chicago como la única gran ciudad en Estados Unidos con plantas de carbón en funcionamiento.

Su cierre y el de otra planta en La Villita eliminó las dos mayores fuentes industriales de emisiones de dióxido de carbono en Chicago, que contribuían al calentamiento global, reportó el diario Chicago Tribune.

En su apogeo las plantas -Fisk, localizada en el barrio de Pilsen, y Crowford, en La Villita- suministrarón energía a aproximadamente 1 millón de hogares.

“Esto marca un punto de inflexión de la dependencia de Chicago en dos plantas de carbón altamente contaminantes hacia un futuro energético más limpio, menos contaminante, y utilizar más el viento de Illinois y otros recursos limpios”, comentó Howard Learner, director ejecutivo del Centro de Políticas y Derecho Ambiental en Chicago.