La operación de Vicente Fernández en Chicago

Por en 12/6/12 5:29pm
De izq. a der. El doctor José Oberholzer, jefe de la división de trasplantes de UIC; el doctor Roberto Esquivel Ruano, médico personal de Don Vicente; Vicente Fernández; el doctor Piero Giulianotti, jefe de la división de cirugía robótica de UIC y el doctor Enrico Benedetti, jefe del departamento de cirugía de UIC. CORTESÍA UIC

CHICAGO-  El  6 de noviembre, en el quinto piso del Hospital de la Universidad de Illinois y Sistema de Ciencias de la Salud (UIH), justo donde se ubican las oficinas de administración de la división de trasplantes, Vicente Fernández, su hijo Vicente Fernández Jr. y sus tres médicos de cabecera, sostuvieron una reunión decisiva y en total hermetismo con los cirujanos de UIH.

Había que actuar. Y rápido. Vicente tenía una “bolita” en el hígado, un tumor de 2.7 cms. que obstruía de forma parcial el conducto biliar izquierdo.

La “bolita” se le detectó en octubre, en un examen de rutina.
El 22 de octubre, tras el homenaje en el barrio mexicano de La Villita, comentó que se trataría en Houston, Texas. Luego surgieron varias versiones.

Que si se atendió en Houston, que si tenía o no cáncer. Nadie sabía la verdad, ya que la familia Fernández manejó en privado la situación.

El 22 de noviembre, Vicente confirmaría, en una rueda de prensa en su rancho Los Tres Potrillos, en Guadalajara, Jalisco, que sí había padecido cáncer.

Fue en Chicago donde se sometió a la cirugía donde se le removió un tumor en el hígado, misma que no se hubiera podido realizar en ningún otra parte del mundo, según los especialistas de Chicago.

Pero, ¿cuál fue el motivo por el que Vicente decidió someterse a una intervención quirúrgica en Chicago y no en otra parte del mundo, y cómo fue posible?

“Un hombre que tiene tres jets privados, que puede ser atendido en cualquier parte del mundo, que estuvo en un hospital muy famoso, el Methodist de Houston, Texas, vino a Chicago por una sola razón:El doctor Pier Cristoforo Giulianotti”, expresó en entrevista con Hoy Enrico Benedetti, jefe del departamento de cirugía de UIC.

Giulianotti, considerado el más prominente especialista del mundo en cirugía robótica, es el jefe de la división de cirugía robótica de UIC.

“Aquí (en UIH) hay una combinación única de experiencia, tecnología,  y principalmente personas que son soñadores y creyentes de que la medicina puede cambiar”, dijo Piero Giulianotti, a quien le apodan “el Beethoven de la cirugía” y pionero en cirugías y trasplantes a nivel mundial con el Sistema Quirúrgico Da Vinci.

Este sistema permite realizar operaciones muy complicadas sin “abrir” al paciente.

Sólo se necesitan pequeñas incisiones y todo se hace de manera robótica.

Que robot “haga” la operación no significa que no exista el lado humano en la cirugía. Todo lo contrario. Ahí radica lo fascinante.

La máquina es sólo un canal. La responsabilidad de los movimientos, de la operación, recae al cien por ciento en quien la controla.

A la hora de hablar de la cirugía robótica, Giulianotti usa la filosofía de un viejo proverbio chino: “Cuando una sola persona sueña, es un sueño, cuando muchos comparten el mismo sueño, es el comienzo de una revolución”. Eso es lo que están creando en el Hospital de la Universidad de Illinois con el programa de cirugía robótica, afirma.

Por diez años en UIH han sido capaces de realizar cirugías que nadie ha podido realizar. La ventaja que ofrece la cirugía robótica es que respeta la fisonomía del cuerpo, su integridad, evitando la mutilación o las deformaciones.

“Considero que la cirugía robótica rebasó los límites humanos. Mucha gente no entiende completamente lo que es. (El Da Vinci) no es un juguete enorme, o una máquina cara con mejores instrumentos, ese concepto es erróneo. El concepto real es que la estación robótica es un ambiente donde se usa la inteligencia artificial, la tecnología y la mente humana.  Con la inteligencia artificial puedes ir más allá de los límites humanos, de manera que te puedes desempeñar mejor”, destaca Giulianotti.

Agrega que, paradójicamente la cirugía es uno de los campos médicos con más resistencia al cambio e innovaciones en la técnica de trabajo.

La precisión de los movimientos del sistema Da Vinci es increíble. Benedetti relató que una operación de hígado como la que se le realizó a Vicente es muy complicada. En lugar de usar una larga incisión (que se extiende por debajo de ambas cajas torácicas/costillas), la operación se llevó a cabo a través de incisiones de media pulgada.

El aparato funciona así: Los instrumentos robóticos son controlados por Giulianotti en la consola del robot, que se usa para resecar el lado izquierdo del hígado que contiene el tumor y el trozo de hígado extirpado por una pequeña incisión (del tamaño de una cesárea).

La operación de Vicente duró casi nueve horas. “Prácticamente no tenía dolor, estaba listo en cinco días”, dijo Benedetti.

El hospital ha sido pionero en este tipo de cirugías y todo por el equipo de médicos que tienen.
Benedetti agrega que el hospital realizó el primer trasplante de riñón en pacientes obesos con cirugía robótica y han realizado operaciones donde la glándula tiroides se extrae por la axila en lugar de hacer una incisión en el cuello de un paciente.

“Tenemos el programa más grande del mundo, al doctor (Giulianotti) de cirugía robótica más famoso del mundo. Por eso alguien como Vicente, que pudo ir a cualquier otro sitio, vino aquí”, agregó.

La “Operación Chente”  fue toda una proeza perfectamente orquestada y bien cuidada. Como una verdadera misión secreta en la que hasta se le dio un alias, José M. Valadez.
Vicente dio con el equipo de la Universidad de Illinois por referencia de su médico de cabecera, el doctor Roberto Esquivel Ruano, quien fue quien le detectó el tumor en el hígado.

Primero, el cantante fue a Houston, Texas, donde le sugirieron como tratamiento un trasplante de hígado.

Por recomendación de otro doctor cercano en México, Federico Mendoza Sánchez, fue que Vicente supo del programa y atención de UIC. Mendoza conocía al doctor José Oberholzer, jefe de la división de trasplantes de UIC.

La recomendación de Mendoza fue vital. Le dijo al cantante y su familia que el mejor tratamiento lo encontraría en UIH. Vicente entonces envió a Esquivel, Mendoza y a Luis Gutiérrez a Chicago, para que se reunieran en casa de Oberholzer .

El 6 de noviembre, Vicente, su hijo Vicente Jr., su asistente y sus tres médicos viajaron a Chicago.

Se reunieron con los doctores que le explicaron la diferencia entre una operación abierta y la robótica.

De habérsele practicado una cirugía “abierta” Vicente no hubiera podido cantar y su retiro que había programado para 2012, no sólo sería de los escenarios, también de la música.

Si se hubiera utilizado la cirugía tradicional (abierta), se le habría hecho una incisión abdominal inmensa que hubiera dañado el diafragma y los músculos abdominales, necesarios para un cantante.

Esa era sólo una parte. La razón oncológica de los beneficios de una operación robótica, relata Giulianotti, es porque se minimiza la pérdida de sangre, el tocar los tejidos humanos y se impacta menos el sistema inmunológico.

“El sistema inmunológico interactúa mejor con el cáncer, de alguna manera su reacción es menos negativa con la cirugía robótica. Con la cirugía abierta, en tres o cuatro meses hay un tipo de inhibición del sistema inmunológico y el cáncer se puede diseminar en el cuerpo. La cirugía robótica es la mejor para el cáncer, tenemos mejores resultados”, enfatiza Giulianotti.
Al darle toda esa información a Vicente, no dudó.

“Le gustó la idea de inmediato.  Le explicamos los beneficios y los riesgos. Entendió y nos dio toda su confianza. Estaba muy interesado en recuperarse pronto para terminar su gira. Lo que más confianza le dio fue el factor humano. Piero y yo le simpatizamos. Vicente Fernández es un hombre sencillo, un hombre del pueblo, pero un hombre muy inteligente. Y creo que tiene la experiencia suficiente con la gente para entender que no lo estábamos engañando, que estábamos realmente interesados en que se mejorara, mismo interés que tenemos en todos nuestros pacientes”, recordó Benedetti.

La confianza tenía que ser de las dos partes, del paciente a los doctores y viceversa, en palabras de Giulianotti.

“Fue posible establecer, desde el lado humano, una relación fantástica que ayudó mucho. Cuando decides hacer una operación como ésta, es una gran responsabilidad y lo sientes no sólo desde el punto de vista científico, también humano. Desde el principio fue una buena relación”.

Dos días después de la reunión con los doctores, Fernández se sometió a la cirugía y el 13 de noviembre fue dado de alta del hospital, hasta cantó para los doctores, se fotografió con ellos, les dedicó la foto y los invitó a su rancho Los Tres Potrillos.

Vicente quedó tan agradecido con los cirujanos de UIH que ofreció donar otro equipo Da Vinci. Benedetti le pidió al cantante que mejor, les permitiera compartir su historia, ya que una de las metas de UIH era eliminar la inequidad en el servicio médico entre las poblaciones caucásica y latina.

“Eso le fascinó (a Vicente). Eso es lo que tratamos de hacer por la comunidad, no sólo por un hombre famoso como él. Porque francamente, en UIH tratamos y atendemos igual a alguien como él que a cualquier otro paciente, ni más ni menos. Queremos que la comunidad latina sepa que éste es el tipo de atención a la que tienen acceso, una calidad de servicio que fue atractiva para el cantante más importante de México, que tienen en casa y que es accesible para todos”, puntualizó.

Con esta historia, Vicente se ha convertido en la voz, por citarlo así, de la cirugía robótica.
“Ahora tenemos su testimonio. Nosotros le dijimos a Vicente que estábamos muy contentos de verlo cantar por muchos años, y que estuviera completamente sano. Se ha convertido en el testimonio de la innovación de la cirugía y del trabajo de UIH, un hospital pequeño, pero una gran universidad con mucha tradición”, recalcó Giulianotti.

Los hechos de la operación*
22 de octubre
-En el homenaje realizado en La Villita, Vicente Fernández anuncia que luego de un examen de rutina, se le detecta una “bolita” en el hígado. Notifica que se sometería a una biopsia en Houston, Texas.

6 de noviembre
-Tras ser referido por sus médicos de cabecera, y sabiendo que padecía un tumor en el hígado (carcinoma intrahepático), Vicente  viaja de Guadalajara a Chicago, acompañado de su hijo Vicente Fernández Jr. y sus tres médicos.

Lo acompañaron 30 familiares, los principales: su esposa Refugio Abarca, sus tres hijos varones, Vicente Jr., Gerardo, Alejandro y su hija Alejandra, para reunirse con los médicos de UIC, Piero Cristoforo Giulianotti, Enrico Benedetti y José Oberholzer.
Los doctores le explican a los Fernández en qué consiste la cirugía y el procedimiento.

8 de noviembre
-Fernández se somete a una cirugía robótica de hepatectomía izquierda con el sistema quirúrgico Da Vinci en UIC. Su estadía en el hospital es guardada con total hermetismo y se le atiende bajo un alias.
-La cirugía dura más de 12 horas.
-Se le removió el tumor, una masa central del hígado que obstruía de forma parcial el conducto biliar izquierdo y la parte izquierda del hígado.
-Los vasos sanguíneos del lóbulo izquierdo del hígado fueron sellados y divididos. El lóbulo izquierdo del hígado fue separado de la vena cava y se separó el lóbulo derecho.
El sistema digestivo fue restaurado utilizando un segmento de los intestinos y conectado posteriormente a la parte restante del hígado.
Si se hubiera utilizado la cirugía tradicional (abierta), se le habría hecho una incisión abdominal inmensa que hubiera dañado el diafragma y los músculos abdominales, necesarios para un cantante. De haberse realizado la cirugía abierta, la carrera de Vicente hubiera terminado, ya que no podría cantar.
13 de noviembre
Vicente Fernández fue dado de alta del hospital. Regresará en enero de 2013 para una revisión.
(*Fuente: Departamento de Cirugía de UIC)

Los seis médicos de ‘Chente’
Tres italianos, tres mexicanos y un sueco, los doctores que intervinieron de una manera u otra en la operación del cantante. Como un equipo, cada médico tuvo una función especial.

-Piero Cristoforo Giulianotti (italiano). El que realizó la cirugía robótica. Lo llaman “el Beethoven de la cirugía”. Presidente de la sociedad de cirugía robótica, el primero en hacer trasplantes y cirugías con el sistema quirúrgico Da Vinci.

José Oberholzer (sueco). El contacto, la referencia de los doctores de confianza de Vicente en México.

-Enrico Benedetti (italiano). Fue el responsable de organizar la operación. Estuvo a cargo de la logística y privacidad de Vicente y su familia durante su estadía en el hospital y hasta el que le dio el “alias” al cantante durante su hospitalización. Luego de la cirugía, él y Oberholzer brindaron atención médica a Vicente.

-Francesco Bianco (italiano). Profesor asistente de cirugía, ayudó a Giulianotti en el quirófano.

-Federico Mendoza Sánchez (mexicano). Fue quien le comentó a la familia de Vicente sobre el trabajo del doctor Giulianotti en UIC.

-Roberto Esquivel Ruano (mexicano). Urólogo y amigo de confianza de Vicente.

-Luis Gutiérrez Rodríguez (mexicano). Hepatólogo y cirujano de trasplante.

¿Qué es y cómo funciona el sistema quirúrgico Da Vinci*?

Gráfico que explica cómo funciona el sistema quirúrgico Da Vinci. CORTESÍA UIC

El sistema Quirúrgico Da Vinci (nombrado en honor a Leonardo Da Vinci) permite a los cirujanos realizar operaciones delicadas y complejas a través de pequeñas incisiones con mayor visión, precisión, destreza y control. Consta de varios elementos clave: Una consola de diseño ergonómico donde el cirujano se sienta en funcionamiento, una camilla donde el paciente permanece durante la cirugía, cuatro brazos robóticos interactivos, un sistema de visión de alta definición en 3D.

El sistema permite los movimientos de la mano del cirujano, a través de unos controles, se traducen en movimientos precisos dentro del cuerpo del paciente.
*Fuente: Intuitive Surgical, Inc. compañía fabricante con sede en Sunnyvale, California.