En medio de la conmoción, Newtown debate sobre las armas

Uno de los diferentes altares que se han erigido en Newtown, Connecticut, para honrar a las víctimas de la masacre de la primaria Sandy Hook. SHANNON STAPLETON | REUTERS

Por Martinne Geller y Edith Honan

NEWTOWN — Dos días después de que un joven armado abriera fuego en un colegio de Newtown, Connecticut, matando a 20 niños y seis profesoras, varias decenas de padres e hijos se reunieron en la biblioteca pública de la localidad para sacar alguna conclusión positiva de su repentina y trágica fama.

Después de varias horas de discusión sobre el control de armas y de las responsabilidades de padres y miembros de la comunidad para prevenir más derramamientos de sangre, nació Newtown United.

En marcha están las páginas en Facebook y Twitter y el grupo ya habla de reunirse con las autoridades y asociarse con pueblos vecinos para presionar a favor de la prohibición de las armas automáticas.

“Tenemos el beneficio y la desgracia de estar en el escenario nacional ahora mismo”, dijo Craig Mittleman, un médico de 49 años con cuatro hijos. “Dentro de una semana todo el mundo se habrá ido y Newtown será como Columbine, como Virginia Tech. Estaremos en la lista de pueblos castigados por esta locura”.

El encuentro tuvo lugar mientras las heridas de la masacre aún siguen abiertas. Hace sólo tres días que Adam Lanza, de 20 años, mató a su madre en su casa, condujo hasta la escuela elemental Sandy Hook y disparó en el edificio, matando a seis adultos y a 20 escolares de entre 6 y 7 años antes de suicidarse.

En Newtown, donde parece que todo el mundo está relacionado de alguna forma con la masacre del viernes, ha surgido un debate angustioso: cómo proteger los derechos de los propietarios de armas responsables, entre ellos cazadores, mientras se trabaja para impedir otra masacre.

Además, en este estado con un largo historial de fabricación de armas pero con algunas de las leyes más estrictas sobre armas, algunos residentes dicen que no están dispuestos a deponer las armas. La propia Newtown tiene una activa cultura armamentística, dicen los residentes.

Hay incluso una minoría que argumenta que si los profesores del colegio hubieran estado armados, el resultado de lo sucedido el viernes podría haber sido diferente.

“La pistola no es el tema. Si alguien más hubiera tenido un arma, quizá podría haber detenido esto”, dijo Benjamin Torres, propietario de Betor Roofing en Danbury, durante un desayuno en Newtown. “Los malos van a conseguir las armas ilegalmente de todos modos”.

La complejidad de este asunto se vio subrayada por la geografía. En las cercanías de la escuela Reed de Newtown, donde los voluntarios establecieron un centro de asesoramiento para el dolor, se encuentra la sede de la Fundación Nacional de Deportes de Tiro, considerada uno de los principales organismos del país tras la Asociación Nacional del Rifle.

Nueva Inglaterra, y específicamente Connecticut, fue en el pasado un centro de fabricación de armas. La empresa Colt’s Patent Manufacturing fue fundada en Hartford, y Remington, Sturm Ruger and Co. y Savage Arms tienen raíces en este estado.

En Shooters Pistol Range, un campo de tiro en la cercana New Milford, el propietario dijo que los dueños de armas reciben mala fama, pero no quiso entrar en detalles.

“Vivo en esta ciudad. Mis hijos fueron a ese colegio. Este no es un momento para sacar noticias”, dijo el propietario del campo de tiro, que no quiso dar su nombre. “Las vacaciones son un momento difícil para perder a alguien, especialmente a los niños, y no voy a sumarme a esa desdicha”.

Dijo también que no confiaba en que la prensa hace un retrato acertado de los entusiastas de las armas. “Muchos de nosotros somos universitarios. Yo mismo tengo un magister”.

El sábado por la tarde en el centro Dick’s Sporting Goods en Danbury, los compradores se arremolinaban en torno a la sección de caza.

Uno de los compradores, Peter Griffin, de 19 años y de la cercana Redding, dijo que el tiroteo reforzó su entusiasmo por las armas porque es más probable que un asesino vaya donde cree que no va a haber armas.

“Me siento más seguro donde hay armas. No quiero ir más a zonas libres de armas”, dijo Griffin, aprendiz de fabricación de armarios que tiene tres armas.

Los negocios de armas de la zona de Newtown han visto crecer las ventas desde la reelección del presidente Barack Obama, ya que los propietarios temen que se tomen medidas duras respecto a las armas.

“Hay absolutamente un boom ahora en todo lo que tenga que ver con armas. La gente teme que el FBI vaya a entrar en su casa y derribar sus puertas”, dijo Sean Eldridge, propietario de Parker Gunsmithing, en la cercana Bethel, que se especializa en reparar y restaurar armas.


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Reuters es agencia de noticias Vívelohoy

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