Un regalo de vida, una razón especial para celebrar la Navidad

Por en Chicago 12/23/12 12:24pm
Sonia López y su hijo Jorge Mariscal tienen motivo para celebrar esta Navidad. JAIME REYES/DIARIO HOY

Para Sonia López pasar esta Navidad con su hijo Jorge Mariscal es un razón para celebrar luego que durante siete años él estuvo sujeto a tratamiento de diálisis porque padecía de insuficiencia renal.

López dijo que esta Navidad celebrará en familia con la promesa de un futuro mejor para su hijo, quien quiere “estudiar, trabajar y tener un mejor calidad de vida”.

Conseguir el trasplante de riñón para Jorge fue una lucha larga y difícil, que requirió la ayuda de la comunidad, incluida una huelga de hambre.

Todo empezó cuando Jorge tenía 16 años y los doctores le diagnosticaron insuficiencia renal. La solución era someterlo a un trasplante de riñón.

El problema era que como es indocumentado no podía acceder a asistencia del gobierno federal; el único tratamiento que logró conseguir fue el de diálisis, que se extendió por siete años, dijo López.

Recibir dicho tratamiento no era la mejor solución porque no podía tener una vida normal, estaba débil y muy pálido y lo peor es que podía morir sin un riñón sano.

López dijo que no iba a permitir que eso le ocurriera a su hijo y empezó a buscar ayuda.

Esa búsqueda la llevó a la puerta de la Misión Católico Anglicana Nuestra Señora de Guadalupe, del barrio La Villita en Chicago, en donde conoció al pastor José Landaverde.

Ahí López supo de otros casos y de otras familias que pasaban por el mismo problema.

Conoció a los hermanos Lorenzo Arroyo y Elfego Arroyo, quienes padecen de amiloidosis, una rara enfermedad que ya mató a su madre Isabel Montoya en 2010, para la que necesitan trasplantes de hígado.

Un tercer hermano, Francisco, también sufre de la enfermedad, pero como él si tiene documentos, ya fue operado.
Ante el número de pacientes indocumentados que requerían un trasplante, Landaverde y un grupo de activistas y familiares de pacientes iniciaron una huelga de hambre en junio, que se extendió por 18 días, y la cual mandó a varios huelguistas al hospital, incluida a la madre de Jorge.

La huelga de hambre terminó el jueves 21 de junio luego que hospitales del área acordaron atender a pacientes indocumentados, dijo Landaverde.

El trasplante para Jorge se programó para el seis de diciembre.

Tras la operación, Landaverde indicó que la lista de inmigrantes necesitados de órganos sigue aumentando.

“Celebramos el trasplante recibido por Jorge Mariscal como un regalo de Navidad, pero sabemos que tenemos que mantener la presión”, dijo Landaverde a la agencia EFE.

López, quien donó el riñón para su hijo Jorge, señaló que su hijo “salió a los cinco días del hospital. El 11 de diciembre ya estaba en casa. Ahora está bien. Le están dando seguimiento y el riñón está bien”.

En cuanto a Jorge dijo a EFE que estaba muy agradecido por “la nueva vida” que recibió, y “muy orgulloso” de su madre.
“Luego, luego comencé a sentir la diferencia y ahora estoy mucho mejor”, dijo Jorge.

Aunque siempre trató de “llevar una vida lo más normal posible”, las cuatro horas que pasaba conectado a una máquina los lunes, miércoles y viernes se habían convertido en “una pesadilla que ya no soportaba más”, dijo Jorge.

Para Landaverde, el caso de Jorge es para celebrar.

“Él hace un año no tenía esperanza, recibía diálisis y necesitaba el trasplante. Gracias a la huelga de hambre de las madres se logró ganar esa esperanza”, dijo Landaverde.

El reto para su familia ahora conseguir fondos para pagar por la medicinas que son muy caras y tendrá que tomar de por vida, dijo López.

La madre explicó que antes de la operación abrieron una cuenta para comprar la medicina, aunque es “una preocupación mantener fondos en la cuenta”, ya que los medicamentos cuestan alrededor de $3,000 al mes. La lucha sigue para ellos.

Por lo pronto, López dijo que esta Navidad van a celebrar y “agradecer por este milagro para mi hijo y para mi”.