EEUU crea ‘un monstruo’ con el ‘abismo fiscal'

El Congreso atemorizó a todos menos a sus miembros, que al reducir los impuestos para la mayoría de los ciudadanos y elevarlos para unos pocos no pretendía lograr progreso alguno en la disminución del déficit. DREW ANGERER | GETTY

Por Fred Barbash

WASHINGTON — La imposición de un amenazador plazo para evitar una calamidad autoinducida se convirtió en una herramienta frecuente del Congreso de Estados Unidos en los últimos años para aprobar ciertos proyectos de ley, lo que debería asustar a los legisladores cuando todo lo demás falla, como ocurre a menudo.

Ese fue el objetivo cuando el Congreso creó el “abismo fiscal” en agosto del 2011 para resolver una disputa bipartidista, también con un plazo autoestablecido, a fin de lograr un consenso destinado a elevar el tope de deuda pública.

Los recortes presupuestarios catastróficos, alineados para coincidir con un incremento de impuestos a los ingresos, finalmente iban a producir una reducción significativa en el déficit federal luego del 31 de diciembre de 2012.

No funcionó.

El Congreso atemorizó a todos menos a sus miembros, que al reducir los impuestos para la mayoría de los ciudadanos y elevarlos para unos pocos no pretendían lograr progreso alguno en la disminución del déficit.

“Creamos un monstruo”, dijo el representante demócrata Charles Rangel el martes por la noche, justo antes de la votación en la Cámara Baja para evitar buena parte del impacto del “abismo fiscal”.

“Este jaleo fue para morirse de vergüenza”, dijo en una entrevista con Reuters Norm Ornstein, académico del American Enterprise Institute.

Y “el hecho de que vayamos a tener otra desastrosa confrontación sobre el límite de deuda en dos meses más, con el ala de extrema derecha de los republicanos en la Cámara de Representantes resuelta a ponernos al borde de un colapso si no lo hacemos a su manera, realmente es atemorizante”, aseveró.

“A esta Cámara (baja) pudo haberle ido peor al rechazar el plan” para eludir la crisis fiscal, indicó, “pero no ha hecho nada por terminar con sus niveles mínimos de consenso” legislativo.

El próximo enfrentamiento al que se refería Ornstein posiblemente comenzará a tomar forma en unas semanas antes de que apremie nuevamente la necesidad de elevar el tope de endeudamiento público desde el actual nivel de 16 billones de dólares.

El Gobierno federal se arriesga a una cesación de pagos si no se produce un acuerdo.

Los republicanos en el Congreso, muchos de los cuales reconocen públicamente que salieron perdiendo ante el presidente Barack Obama en la disputa, prometen buscar con mayor vigor los recortes de gastos como condición para aprobar un aumento al límite de deuda en la Cámara baja.

Históricamente, cada confrontación entre los partidos sobre los gastos ha tendido a hacer más amarga la contienda posterior.

A Alice Rivlin, ex directora en Estados Unidos del grupo de expertos Brookings Institution, le preocupan además los “efectos sicológicos” de la batalla sobre el techo de deuda, dado que contribuye a la percepción global de que cuando se trata de la economía, EEUU no logra conducirse adecuadamente.

“Es sumamente negativo para la economía”, dijo en una entrevista con Reuters, “y para nuestra imagen ante el mundo. No parecemos como un país a cargo de su propio destino. Esto es difícil de cuantificar pero es negativo”, declaró.

Sarah Binder, experta sobre asuntos legislativos en la Universidad George Washington, considera que el Congreso estadounidense apenas puede hacer su trabajo en la actualidad, especialmente al abordar los temas más importantes del día.

“De muchas formas, el disgusto público con el Congreso ha terminado: las expectativas de la gente son tan bajas que es difícil que los legisladores nos sorprendan”, afirmó en una entrevista con Reuters.

El tema fue abordado parcialmente en un discurso del líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, uno de los arquitectos del “abismo fiscal”.

“Para algunos pudo haber parecido (que sucedía) algo tan grave como que su Gobierno no estaba trabajando”, declaró.

“Pero de hecho fue todo lo contrario. El esfuerzo y la actividad que los estadounidenses vieron en Washington en las últimas semanas no fue un estancamiento, fue la voluntad popular trabajando en un sistema político que no fue creado para ser bonito”, aseveró.

El representante republicano David Dreier expresó una postura similar el lunes por la noche, cuando la Cámara de Representantes intentaba llegar a un consenso sobre el plan diseñado por McConnell.

“Este es el mayor órgano de deliberaciones conocido por el hombre”, manifestó.


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Reuters es agencia de noticias Vívelohoy

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