Siguen abogando contra las deportaciones

Residentes y familias de inmigrantes piden un cese a las deportaciones frente a las oficinas de inmigración en Chicago. ANTONIO PÉREZ/CHICAGO TRIBUNE

Como insuficiente calificaron en Chicago el anuncio de Inmigración para reducir el tiempo de espera para que los indocumentados casados o padres de ciudadanos estadounidenses regularicen su situación.

El miércoles, Janet Napolitano, secretaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), indicó que con el fallo final se facilita el proceso y reduce el tiempo de espera en que los ciudadanos estadounidenses son separados de su familiar inmediato que trata de regularizar su situación.

La ley entra en vigor el 4 de marzo de este año.

Para esto, los solicitantes deberán acreditar que “un largo tiempo apartados de su cónyuge, sus padres o sus hijos” resultaría “extremadamente duro” para la situación familiar, tras lo que les será permitido iniciar los trámites de regularización sin tener que abandonar el país, como sucedía hasta ahora, según la agencia de noticias EFE.

El documento de DHS puede ser visto en este enlace: https://s3.amazonaws.com/public-inspection.federalregister.gov/2012-31268.pdf

“La ley está diseñada para evitar que los ciudadanos estadounidenses pasen por grandes apuros”, declaró Alejandro Mayorkas, el director del Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS).

Los solicitantes deberán regresar a su país de origen, donde recogerán los papeles personalmente y, posteriormente, podrán entrar al país, ya legalmente.

La duración del proceso para obtener el permiso de residencia permanente en Estados Unidos es de entre seis meses y un año en promedio, un período durante el cual, el solicitante debe permanecer en su país de origen.

Con la nueva medida, se estima que la espera de los solicitantes en su país se reduciría, en algunos casos, hasta una sola semana.

“El cambio tendrá un impacto significativo sobre las familias estadounidenses al reducir drásticamente el tiempo que los miembros de una misma familia permanecen separados”, indicó Mayorkas.

La decisión fue aplaudida por varios grupos, pero algunos activistas y familiares de personas deportadas indicaron que el fallo de DHS no era suficiente y el gobierno debería declarar una moratoria a las deportaciones ahora.

El padre José Landaverde, de la Misión Católico Anglicana Nuestra Señora de Guadalupe, opinó que la decisión “es buena” y que la aplaudían.

Sin embargo, Landaverde dijo que esa medida básicamente ya existía en la constitución, pero fue removida como consecuencia a los ataques terroristas del 9/11.

Según Landaverde, lo que la administración del presidente Barack Obama hace ahora es regresar esos derechos constitucionales que fueron removidos.

“Así como él trae esos derechos para atrás, le deben preocupar los derechos civiles de los hijos o de esposos de ciudadanos a quienes se les está separando de sus padres o cónyuges”, señaló Landaverde, quien reiteró que el presidente tiene el poder para declarar una moratoria a las deportaciones.

En la misión, localizado en el barrio mexicoamericano La Villita de Chicago, la noticia era celebrada con reserva.
Josefina Mora dice que el fallo le favorece a su familia, en momentos que su esposo Urbano Olmedo está en proceso de deportación.

“La decisión es lo mejor porque no puede ser posible que por esa ley los hijos ciudadanos deban estar lejos de sus padres”, dijo Mora, quien indicó que la solución es una moratoria a las deportaciones.

Joshua Hoyt, de la Coalición de Illinois pro Derechos de Inmigrantes y Refugiados (ICIRR), indicó que la decisión fue algo que el presidente pudo haber hecho hace cuatro años, “pero más vale tarde que nunca. ICIRR trabajara con la comunidad para informarla si son elegibles, y como proceder. Ahora luchamos por una legalización para todos, y un cese a las deportaciones crueles”.


El autor

Jaime Reyes es Reporter, Writer Vívelohoy

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