Brasil detiene a dueños de discoteca y músicos tras incendio

Familiares de Paula Simone Melo Prates, quien murió en el incendio de la discoteca Kiss, asisten este lunes a su sepelio. RICARDO MORAES | REUTERS

Por Ana Flor

SANTA MARIA - La policía brasileña detuvo el lunes a los dos dueños de una discoteca donde murieron 231 personas y a dos integrantes de una banda cuyos fuegos artificiales habrían incendiado el lugar, a medida que comienza la búsqueda de los responsables de la peor tragedia mundial de ese tipo en una década.

Los cuatro hombres no fueron acusados, pero los fiscales dijeron que podrían permanecer en custodia policial por hasta cinco días para ayudar a establecer las causas del incendio ocurrido en la madrugada del domingo.

Varios ataúdes, algunos envueltos en las banderas de los clubes de fútbol de las víctimas, fueron alineados en la morgue improvisada en el gimnasio municipal de la ciudad de Santa María, en el sur de Brasil.

Los conmocionados habitantes del lugar comenzaron a enterrar desde primera hora del lunes a sus muertos, muchos de ellos estudiantes universitarios.

La mayoría murió por asfixia después de que un integrante de la banda disparó una bengala y el aislamiento acústico se prendió fuego, inundando rápidamente la discoteca Kiss de humo tóxico.

La licencia operativa del local estaba vencida y, según testigos, los guardias de seguridad bloquearon inicialmente la salida de las personas porque temían que trataban de largarse sin pagar la cuenta.

Tarso Genro, el gobernador del próspero estado de Río Grande do Sul donde ocurrió la tragedia, dijo que los dueños y los músicos estaban bajo custodia de la policía para asegurar “que estó nunca vuelva a ocurrir”.

Genro dijo que las autoridades están concentradas ahora en investigar las casas del accidente. “Vamos a averiguar quién fue el responsable”, dijo.

Ochenta y dos personas continuaban hospitalizadas, al menos 30 de ellos en condición grave.

La tragedia ocurrió cuando Brasil se prepara para organizar la Copa Mundial del 2014 y los Juegos Olímpicos del 2016, donde los estándares de seguridad y la capacidad de respuesta del país será crítica. La presidenta Dilma Rousseff visitó el lugar el domingo, visiblemente enojada.

Amigos y familiares de las víctimas pidieron esclarecer las responsabilidades, dando inicio a una secuencia de investigaciones policiales, demandas y recriminaciones que podría extenderse por años.

“No podemos confiar en la capacidad del ayuntamiento, ni de la policía ni de nadie que permita una fiesta con más de 1,000 personas bajo estas circunstancias”, dijo Erica Weber, que acompañaba a su hija al funeral de una compañera de clase.

Tras escuchar los testimonios de más de 20 testigos, los investigadores están convencidos de que el incendio fue desatado por una bengala disparada por la banda, dijo el oficial de policía Sandro Meinerz. Los reportes de que el club estaba operando por encima de su capacidad de 1.000 personas son probablemente falsos, añadió.

“Los testigos dijeron que el club no estaba tan lleno como en la semanas previas, lo que seguramente evitó una tragedia aún mayor”, dijo.

El guitarrista Rodrigo Lemos Martins, de 32 años, sugirió que la banda no fue responsable por el incendio. “Había muchos cables (en el techo), quizás fue un cortocircuito”, dijo según el diario Folha de Sao Paulo.

El acordeonista del grupo, Danilo Jaques, de 30 años, fue uno de los muertos. Los otros cinco integrantes escaparon con vida.

Pero parece claro que otros compartirán la culpa por el segundo peor incendio en la historia de Brasil. El uso de bengalas dentro del club es una clara violación del reglamento de seguridad, dijeron las autoridades.

Algunos detalles podrían no salir nunca a la luz. Meinerz dijo que las cámaras de seguridad del club no funcionaban desde hacía tres meses, según el propietario del local.

Los clubes y restaurantes de Brasil deben generalmente cumplir una serie de reglamentos de seguridad a menudo redundantes, pero la fiscalización es despareja y los propietarios a veces pagan sobornos para continuar operando.

La investigación sobre el incendio en la discoteca Kiss podría extenderse por años.

Tras un incidente similar que dejó 194 muertos en un local nocturno de Buenos Aires en el 2004 pasaron más de seis años hasta que un tribunal halló a los miembros de la banda responsables por el incendio.

Aquella tragedia también provocó una ola de indignación contra los políticos y le costó eventualmente el cargo al alcalde de Buenos Aires.

Las demandas por el incendio seguramente serán dirigidas contra el municipio y el estado de Río Grande do Sul, pues probablemente los dueños del club no tengan suficiente dinero, dijo Carlos Castello de Campos, un abogado brasileño que ha manejado grandes casos de compensación como el de un accidente de la aerolínea TAM en Sao Paulo en el 2007.

Castelo cuestionó que la discoteca Kiss estuviera operando mientras esperaba la renovación de su permiso. “Si la licencia estaba vencida, eso es una situación irregular”, dijo.

Valdeci Oliveira, un legislador del estado de Río Grande do Sul donde ocurrió la tragedia, dijo en Twitter que buscaría prohibir los fuegos artificiales en espacios cerrados como discotecas.

“No traerá a nadie de vuelta, pero vamos a presentar el proyecto”, escribió en su cuenta de la red social.

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Brasil, demandas, incendio, investigación, Kiss, muertos

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Reuters es agencia de noticias Vívelohoy

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