‘Crimen brutal’ de jovencita entristece a la comunidad de Aurora

Por en Chicago 02/5/13 6:03pm
Los vecinos la señalan como la residencia de Juan Garnica Jr, en Aurora. En el interior, no quieren hablar del tema. HOY

La mañana del martes, el sur de Aurora lucía solitario tras la nevada que cubrió las calles, jardines y banquetas, pero en la cuadra 400 E. Ashland Ave., donde una agradable calma domina, “la tristeza” reina, dicen los vecinos en torno a la casa ubicada en el lado este de la calle, la que al parecer en algún momento fue blanca y ahora luce gris, quizá porque con el paso del tiempo la pintura se maltrató, los vidrios y las persianas de las ventanas están rotas y el timbre no funciona; o quizá porque es la casa señalada como la residencia de Juan Garnica Jr., el joven que supuestamente mató a su amiga Abigail Villalpando “por celos”.

Abigail Villalpando, el la foto del boletín que la buscaba. SCOTT STRAZZANTE/CHICAGO TRIBUNE

En la casa, algunas ventanas sostienen sólo pedazos de cristal empolvados. Los originales fueron reemplazados con piezas de cartón o madera; pero nada reemplazará lo que las familias afectadas con este crimen han perdido.
“Todos creen que es algo muy triste. Mientras una familia llora porque perdió la vida de una hija, otra sufre porque su hijo está en donde nadie quiere ver a un hijo”, opinó Aurea Mendoza, una abuela quien vive en esa cuadra.
Garnica, de 18 años, amigo de Villalpando, es el sospechoso de lo que los fiscales calificaron como un “crimen brutal” y ahora enfrenta dos cargos de homicidio en primer grado y uno de incendio premeditado.

Juan Garnica Jr., de 18 años, enfrenta cargos de homicidio e incendio premeditado. CONDADO DE KANE

En su vecindario lamentan la muerte a golpes de Abigail, también de 18 años, cuyo cuerpo fue encontrado carbonizado el sábado en un área boscosa del Condado de Kane.
Maribel Hernández, madre de Abigail, ahoga sus lágrimas frente a una foto de su hija sobre un improvisado altar con veladoras, rodeada de sus hijos y familiares. Los recuerdos de lo que fue su hija — “trabajadora, alegre y con muchas ilusiones de graduarse como oficial de policía”– la agobian.

Enrique Prado, de 19 años. CONDADO DE KANE

La mató por celos y “por coraje”, dijo Hernández a Univison, y agregó que al parecer Garnica –a quien un juez le fijó el lunes una fianza de $5 millones– estaba enamorado de Abigail y cree que éste se enojó cuando la jovencita le contó que tenía novio y que  estaba embarazada.
Ricardo Villalpando, de 21 años y hermano mayor de Abigail, mencionó que Garnica y José Becerra, otro de tres acusados en el caso, eran buenos amigos de su hermana desde la escuela intermedia, e indicó que Garnica estaba obsesionado con ella a pesar que Abigail le dijo que sólo podían ser amigos.
“¿Porqué le hicieron esto a Abigail?,” escribió alguien sobre una cruz blanca clavada en el área boscosa de Montgomery, donde fue hallado el cuerpo de la joven. La última vez que su familia la vio con vida fue el jueves en la tarde.
Desde que el cuerpo fue recuperado, familiares, vecinos y amigos visitan a la familia de Abigail para expresar sus condolencias.

José Becerra, de 20 años. CONDADO DE KANE

En contraste, en la casa en la cuadra 400 E. Ashland Ave., domicilio de Garnica Jr., el único movimiento es el de una cuerda colgada de un árbol, que al parecer fue un columpio y que el viento empujaba de un lado a otro sin cesar.
Luego de tocar un par de veces en frágil puerta de la casa gris, un hombre de mediana edad con paso lento se acerca y abre, escucha con atención la solicitud de un comentario sobre la tragedia que envuelve a la familia de Garnica y sus ojos, enrojecidos, se tornan más grandes y responde con rapidez: “No, no, no, ningún comentario ¿Cómo que un comentario?…”. Enseguida cierra la puerta con fuerza. Aparentemente no quiere ni escuchar ni decir nada más.
A dos millas del lugar, en la cuadra 400 E. Jefferson St., la residencia de dos pisos donde según las autoridades Garnica Jr. golpeó, asesinó y quemó el cuerpo de Abigail, era custodiada por la Policía. La casa lucía en la puerta adornos navideños y a los costados cintas amarillas que la marcaban como la “escena de un crimen, no pase”. Es la residencia de Prado, coacusado y bajo custodia de las autoridades a falta de una fianza de $100,000.
“Nadie imaginaba que algo así pudiera suceder aquí. Tan cerca de nosotros”, indicó un vecino que prefirió no mencionar su nombre porque “temo por la seguridad de mi familia”, agregó.
“Es triste”, fueron las palabras de este vecino de edad madura con quien hablamos frente a la carnicería “El Paso”, ubicada cerca de la casa de Prado. “¿Qué tienen en la cabeza?”, se preguntó.
Por su parte Daniel Comstock, quien desde hace 47 años vive en Aurora, se refirió al barrio como “tranquilo. Hace más de un año que no había asesinatos en esta comunidad. Es muy triste que esto ocurra en el área”.
En tanto, Becerra, de 20 años, el tercer acusado en el caso bajo cargos por ocultar un homicidio y ocultar la muerte de una persona, compareció el martes vía video en una corte de Kane y un juez le fijó una fianza de $100,000.