Difícil la despedida a “Aby”, asesinada en Aurora

Familiares y amigos en la misa de cuerpo presente. HOY

AURORA, IL – Fue difícil la despedida de Abigail Villalpando, la jovencita de Aurora asesinada por alguien quien supuestamente la amaba.
Unas 150 personas se dieron cita la mañana del lunes para participar en una ceremonia solemne en la iglesia Santa Teresa, 271 N. Farnsworth Ave., y darle el último adiós a la joven de 18 años, originaria de México, y cuyo féretro gris fue cubierto con una sencilla manta blanca.
No hubo flores pero sí muchas lágrimas de desconsuelo, tristeza y dolor por parte de sus amigas -tan jóvenes como ella-, de sus padres y hermanos, e incluso de algunos varones que aparentaban fortaleza, pero que no pudieron ocultar sus sentimientos.
En la misa de cuerpo presente de “Aby, la hija preciosa, la hermana querida, la amiga fiel”, como la describió el padre Timothy “Timoteo” Piasecki, el luto era evidente, se palpaba en todos los asistentes que, incluso los niños, vistieron de negro.
El féretro pasó ante los presentes, quienes evitaron levantar la mirada quizá para evadir las fuertes ráfagas de viento, o quizá para esquivar miradas y evitar explicaciones.
El silencio se apoderó del entorno. Muchos de los presentes no se conocían entre sí y quizá por ello difícilmente cruzaban palabra, o tal vez un nudo en la garganta no les permitía hablar.
Su relación con Villalpando -vecina, compañera de trabajo o de la escuela- los reunió para compartir la desgracia, entre el olor a incienso que acompañó al cortejo fúnebre, de no volver a verla.
Los más cercanos vestían una sudadera negra con una palomita blanca al frente y con una foto de la joven en la espalda acompañada de la frase “Abigail Villalpando, descanse en paz”.
Ese día para los presentes no salió el sol, y no sólo porque fue un día nublado, sino también porque Villalpando -bromista y alegre, como la recuerdan- tuvo “una horrible muerte”, comentó Piasecki.
Según las autoridades, Juan Garnica Jr., de 18 años, la golpeó en la cabeza con un martillo, la metió en un barril y le prendió fuego, para luego abandonar el cuerpo en un área boscosa del Condado de Kane.
La familia de Villalpando cree que Garnica estaba enamorado de ella y que se enojó cuando la joven le dijo que tenía novio y que al parecer estaba embarazada.
Villalpando desapareció el 31 de enero y su cuerpo fue encontrado el sábado 2 de febrero.
En la misa se escuchó con serenidad la palabra del padre Piasecki, quien pidió consuelo para la familia por la vida que les fue arrebatada de una manera violenta y sin razón. “¿Qué hizo ella para que ésto le pasara? Nada, ella no hizo nada”, se respondió asimismo el cura. “Señor, ayúdala, ten misericordia de ella y consuela a su familia y amigos”, agregó en español el sacerdote.
El momento más dramático, con llantos desgarradores, ocurrió cuando el féretro salió de la iglesia. Los presentes se abrazaron entre sí, trataban de consolarse, de darse valor, pero la emoción los rebasó. Y con su dolor partieron rumbo al cementerio para enterrar a Villalpando, quien soñaba con ser una oficial de policía.
“Algún día volveremos a verla (en el cielo)”, murmuró Margarita Olmos, cercana a la familia, quien lamentó que  hayan “arrebataron una vida tan joven, que apenas comenzaba”.
La familia Villalpando permaneció junta en todo momento y prefirieron no emitir comentarios. Simplemente subieron a su auto y, justo detrás de la carroza, se dirigieron al panteón.
Quien sí hizo comentarios fue Benjamín Ávila, tió de Villalpando. Ávila dijo que él o los responsables “deberían arrepentirse y pedir perdón a Dios”.
Garnica, el presunto homicida, enfrenta dos cargos de homicidio en primer grado y se le fijó una fianza de $5 millones. Enrique Prado, de 19 años, y José Becerra, de 20, coacusados, enfrentan sendas fianzas de $100,000.
Pero para los dolientes, el arresto de los supuestos culpables no disminuye el daño, pues con ello no se le devolverá la vida a Villalpando. “Nada lo justifica, ¿por qué lo hicieron?”, comentó Olmos, quien junto con su esposo y otros familiares formaron parte del cortejo fúnebre de unos 20 autos, encabezado por  la Policía, que llevó a Villalpando a su última morada.


El autor

Leticia Espinosa es Community Producer Vívelohoy

Deja un comentario

Nos encantará conocer tu opinión, pero debemos indicarte que los comentarios están moderados, y no aparecerán inmediatamente en la página. Evita, por favor, las descalificaciones personales, comentarios maleducados, o calificativos insultantes de cualquier tipo, sean dirigidos a los autores, o a otro comentarista.