Renuncia directivo de UNO por supuesto favoritismo

Funcionarios electos de Chicago e Illinois con directivos de UNO al iniciar la construcción de la secundaria Soccer Academy. ARCHIVO DIARIO HOY

Miguel D’Escoto, el segundo a cargo de la organización de escuelas chárter UNO, dejó su puesto luego de reportes de que sus hermanos recibieron contratos durante la construcción de una escuela.

La renuncia de D’Escoto ocurrió ocho días después de que el diario Chicago Sun-Times publicara una nota indicando que allegados a líderes de la Organización de Vecindarios Unidos (UNO) recibieron contratos millonarios durante la construcción de algunas de sus escuelas.

En una carta, D’Escoto, quien era vicepresidente sénior de operaciones de la organización, renunció “por acuerdo mutuo”.

Según la carta, fechada el 12 de febrero, “debido a que la misión de UNO es tan importante, debe poder operar sin distracciones. Desafortunadamente, el ser miembro del personal de UNO se ha convertido en una distracción. Por ello creo que el mejor interés de la organización y nuestra comunidad es que deje el puesto”.

Miguel D’Escoto renunció a su puesto en UNO. JAMES F. QUINN | CHICAGO TRIBUNE

Con ello, D’Escoto dejó un trabajo que le pagaba $200,000 anuales y en el que estuvo por seis años, indicó el Sun-Times.

D’Escoto fue comisionado del Departamento de Transporte de Chicago bajo la administración del ex alcalde Richard Daley.

Según el reporte del Sun-Times, a D’Escoto Inc., propiedad de Federico “Fred” d’Escoto y quien fuera miembro de la Junta de UNO, se le pagó más de $1.5 millones por fungir como “representante del dueño” en los proyectos de la escuela primaria Soccer Academy, la escuela Galewood y la secundaria Soccer Academy, que está en construcción.

Rodrigo d’Escoto, el otro hermano y propietario de la Reflection Window Co., se le pagó cerca de 6.7 millones por trabajar en las escuelas primarias Soccer Academy y Galewood y tiene un contrato de cerca de $3.1  millones por el proyecto en la nueva secundaria.

Juan Rangel, director ejecutivo de UNO, dijo en una declaración que los contratos de la organización siguieron la ley, pero querían evitar la apariencia de un conflicto de intereses.

Rangel dijo al Sun-Times que UNO va a dejar de hacer negocios con D’Escoto Inc., hasta después que la organización concluya una revisión interna sobre su proceso de contratación.

UNO recibió una subvención de $98 millones en 2009 para construir escuelas y había solicitado $35 millones adicionales para construir más.

Por otro lado, el alcalde de Chicago, Rahm Emanuel, indicó que a UNO se le debe obligar a rendir cuentas por el aparente favoritismo en los contratos.

El congresista federal Luis Gutiérrez, por otra parte, indicó que al grupo se le debería auditar el gasto de los fondos públicos que recibe.


El autor

Jaime Reyes es Reporter, Writer Vívelohoy

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