Los mocasines de Benedicto XVI, creación del peruano Antonio Arellano

Por en Mundo 02/14/13 12:45pm
Antonio Arellano muestra un par de mocasines que hizo para Benedicto XVI. TONY GENTILE | REUTERS

ROMA - Los mocasines rojos de Benedicto XVI no son Prada. Al menos uno de los pares fue hecho a mano por Antonio Arellano en una pequeña zapatería de una calle estrecha a las afueras de la plaza de San Pedro, donde los clientes llevan a reparar sus zapatos.

Lejos de las tiendas de diseñadores al otro lado del Tiber, el local de Arellano, con todo y su olor a pegamento y cera para calzado, se atribuye el contar entre sus clientes a Benedicto XVI.

“Cuando era cardinal, venía como cualquier otra persona a reparar su calzado”, contó Arellano, un inmigrante peruano que tiene su local en Borgo Pio –el barrio de Roma que colinda con el Vaticano– desde 1998.

Satisfecho con su trabajo, el entonces cardinal Ratzinger ordenaba a Arellano zapatos hechos a mano.

Con la talla del Papa a mano –Benedicto XVI  es 42 en Europa (8.5 en EEUU)– Arellano, un zapatero habilidoso, pudo fabricar los mocasines rojos que el Sumo Pontífice utilizó cuando encabezó la ceremonia de beatificación del papa Juan Pablo II en 2011.

“Cuando vi la beatificación y ves tu trabajo, te sientes muy bien”, dijo Arellano, quien cuenta en su taller con una foto de él mismo al entregar los zapatos al Papa.

Y la cosa no termina ahí. El zapatero, cuyos zapatos hechos a mano incluyen su nombre grabado en la suela, tiene clientes recurrentes.

“El Papa desgasta los zapatos de los dedos cuando ora, y yo se los reparo”, contó Arellano. “Me alegra cuando veo mi nombre y veo que el Papa camina mucho, eso me da satisfacción”.

Cuando Benedicto XVI se retire a un apartamento dentro del Vaticano, Arellano espera seguir teniéndolo como cliente, incluso si no lo vista como persona.

“Espero que el próximo Papa sea mi cliente. Sí así es, aleluya, uno más… Trabajar para él sería fantástico”, concluyó Arellano.