La visita de Obama: lágrimas y esperanza de un futuro sin violencia

El presidente Barack Obama dedicó tiempo a saludar a sus invitados. ZBIGNIEW BZDAK/CHICAGO TRIBUNE

En la ciudad que lo vio nacer como político y en la que formó una familia, el presidente Barack Obama dirigió un mensaje para detener la violencia que se sigue disparando en Chicago.

Leyes más estrictas para el control de armas no es suficiente para combatirla; la participación comunitaria y mejorar las condiciones económicas en las ciudades ayudará, indicó el mandatario, ante un diverso grupo –en su mayoría afroamericanos- de unas 500 personas reunidas en el gimnasio de la Hyde Park Academy, a menos de una milla de su residencia.

La presencia de Obama fue espectacular para las decenas de estudiantes que tuvieron la oportunidad de verlo, gritarle que lo amaban y reconocerlo como un modelo a seguir. El mandatario fue una inspiración para un grupo de jovencitos que se reunió en privado con él; y para las familias de víctimas de violencia, su visita fue un momento amargo y a la vez esperanzador.

Fue dolorosos para los padres que han perdido hijos por la violencia, escuchar que el 2012 terminó con más de 500 homicidios, una cifra que no se había reportado desde 2008.  Y escuchar que 443 de esos homicidios fueron perpetrados con armas de fuego; y que 65 de esas víctimas eran menores de 18 años; el equivalente a las víctimas de la matanza en la escuela de Newtown, en Connecticut, cada cuatro meses, les dijo el mandatario.

Pero más doloroso para esos padres es creer que en muchos casos se obtienen resultados inmediatos porque son “de alto perfil” y hay otros a los que no se les presta la atención debida.

En vista que la muerte de Hadiya Pendleton, una adolescente de 15 años, asesinada a tiros en un parque a una milla de la casa de los Obama, el mes pasado, ha acaparado la atención internacional; justo en el momento que el presidente intenta restringir el uso de armas. Incluso, ya se redacta un proyecto de ley de control de armas que llevaría el nombre de la jovencita.

La relevancia del caso trajo al funeral de Hadiya la presencia de la primera dama, Michelle Obama, el sábado de la semana pasada, el mismo día que se arrestó al supuesto gatillero y a su cómplice, dos pandilleros que buscaban venganza y la mataron, aunque ella no era su blanco.

Sin embargo, ya han pasado 8 años de la muerte de Anthony Padrón y su asesino sigue siendo hombre libre, reclamó su madre, Gloria Padrón, quien se reunió con el mandatarioy  con otras familias que han perdido a sus seres queridos a consecuencia de la violencia en las calles de Chicago.

La prontitud del caso Pendleton es la que ella hubiera querido ver en el caso de Anthony, por ello ahora que tuvo la oportunidad le dijo de frente a Obama que “quería justicia”; le pidió que hiciera algo para que el responsable de la muerte de su hijo en 2004, fuera detenido y condenado.

“Me dijo que se hará lo que se pueda”, contó llorando la madre de Anthony, quien teme que lo que hoy escuchó el presidente, mañana se le olvide; agregó que la sangre de su hijo vale tanto como la de otra persona y por ello exigía atención de las autoridades.

Dijo que en la tumba le prometió a Anthony no descansar hasta que los responsables pagaran por su muerte; una muerte que la obliga a ponerse “una careta de payaso” diariamente para no atormentar a sus otros hijos con su sufrimiento.

Y no descansará, le seguirá recordando a Obama o a quien sea necesario que no han cumplido con su responsabilidad, “cuando callaron la voz de mi hijo no la callaron la de su madre, esa la van a oír siempre porque le prometí que no iba a descansar hasta hacerle justicia, aunque fuera lo último que hiciera en mi vida”, dijo entre sollozos la madre de Anthony.

Sarita Villareal, trató de consolarla, ella también sabe de sufrimiento, es la hermana de Antonio Márquez; quien murió cuando se detuvo a ayudar a un desamparado una noche de hace diez años.

La desesperación e impotencia orillan a la señora Padrón a pensar que las de Obama son “puras promesas”; pero a la vez conserva la esperanza de que “algo se va hacer”.

Porque tan valiosa es la sangre y el pesar de una madre morena, como de una americana, o una latina, agregó Padrón. Porque la violencia, los homicidios “no deben tener color” a la hora de investigarlos, mencionó Villarreal, quien piensa que las autoridades no deberían esperar una tragedia de alto perfil para actuar en el combate a la violencia.

Ambas latinas se encontraban y saludaban con gusto con otras madres cuyos hijos también fueron asesinados; madres a quienes la tragedia las unió. Entre ellas Annette Nance-Holt, madre de Blair Holt, un estudiante de honores, de 16 años, asesinado a tiros en un autobús cuando regresaba de la escuela a casa en 2007; su asesino fue sentenciado a 100 años en la prisión, pero eso no le ha disminuido el dolor en el corazón, dijo esta madre que llevaba una foto de su hijo pegada al pecho.

Entre ellas también se encontraba Joy McCormack, la madre de Francisco “Frankie” Valencia, de 21 años, estudiante del cuadro de honor de la Universidad DePaul,  asesinado a tiros por un pandillero cuando se encontraba en una fiesta de Halloween, en Humboldt Park en 2009.

Y a pesar que el asesino de su hijo se encuentra pagando una condena de 90 años de cárcel, para McCormack la agonía continúa, lloró al recordar que su hijo fue un voluntario de la campaña de Obama cuando aspiró a la presidencia; la emoción la invadió y le fue difícil pronunciar palabra cuando recordó que Obama era un modelo a seguir para Frankie; que en su cuarto tenía varias fotos del presidente, y que su hijo estaba preparándose para hacer un internado en la Casa Blanca.

McCormack mencionó que su dolor lo está usando para tratar de cambiar algo en la sociedad y apoyar a otras madres que están pasando por lo mismo.

“Ya basta, muchas familias han sufrido, esto tiene que parar, hemos llegado muy lejos… yo de Obama lo espero todo”, dijo la madre de Frankie.

Otro grupo de los presentes estuvo compuesto por activistas, líderes religiosos y funcionarios electos, entre los que destacaron Rahm Emanuel, alcalde de la ciudad y Pat Quinn, gobernador del estado.

El que también escuchó atento el mensaje fue el superintendente de policía Garry McCarthy, quien se mantuvo rondando el área.

El presidente Obama, quien estaba previsto saldría a dar su discurso a las 2:40pm, no lo hizo sino hasta las 3:30pm, en ese lapso la prensa empezó a movilizarse para obtener comentarios sobre los cargos federales contra el ex representante federal, Jesse Jackson Jr. y su esposa la ex concejal Sandy Jackson; aliados cercanos del presidente en su campaña al senado y a la presidencia.

Al parecer al presidente no le gustó que se hiciera el anunció en ese preciso momento, comentó un funcionario estatal, cercano a la logística en la ciudad por la visita de Obama.

En el evento los miembros del programa militarizado ROTC, fungieron como ayudantes voluntarios para acomodar a los invitados, estuvieron tensos y emocionados por la visita a su escuela, declaró Timeca Donahue, de 16 años quien mencionó que ésta fue una experiencia única en la vida, extraordinaria. “Es difícil creer que realmente está pasando”, aseguró.

A los estudiantes, como a sus maestros les pareció una buena idea el plan del presidente para establecer más empleos de veranos y de largo plazo para los jóvenes; la iniciativa para disminuir el desempleo entre los adultos y la intensión del mandatario de incrementar el salario mínimo.

“Jóvenes ocupados tienen más posibilidades de seguir adelante”, indicó Juan Arzate, maestro de español y entrenador de futbol soccer en la Hyde Park Academy, quien argumentó que es difícil prevenir la violencia, mencionó que controlar la venta de armas es importante, sin embargo, dijo que los jóvenes tienen que tener “mucho apoyo de sus padres para salir adelante”

El papel de los padres en la educación es clave para criar buenos ciudadanos, indicó Ricardo Estrada, presidente de Metropolitan Family Services, una agencia de servicios humanos, “quisiera escuchar que habrá más recursos en programas para padres, porque invertir en ellos es importante para el futuro de sus hijos”, dijo Estrada, quien se encontraba en las primeras filas de la audiencia.

Ahora más que nunca James Adams, un jovencito afroamericano de 17 años,  está dispuesto a no ser una estadística de la violencia.

Tras estrechar la mano del presidente Adams vislumbra un futuro brillante y prometedor. Se siente afortunado por haber compartido tiempo en privado con Obama, al lado de sus compañeros del programa de mentoria “Convirtiéndose en Hombres (BAM)”, enfocado en jóvenes en riesgo de desertar de la escuela o incurrir en la violencia.

Mucha emoción sonaba en sus palabra “de donde yo vengo hay muy pocas oportunidades para salir adelante, no hay modelos en el que (los jóvenes) podamos inspirarnos para salir adelante”, dijo Adams, residente del barrio Englenwood, uno de los más violentos en Chicago.

Conocer al presidente lo enfocó, “nos dijo que él salió

de un barrio como el mío. Y llegó a ser presidente. Quizá yo no llegue tan alto, pero sé que voy a hacer algo bueno con mi vida”. Adam quiere tener su propio negocio, ser un empresario.

“Muchos como yo nunca podrán tener la oportunidad que yo tuve, gracias al programa BAM, pude conocer al presidente,

al primer presidente afroamericano, eso es un orgullo”, dijo Adam con voz quebradiza.

Mike Rodríguez, director ejecutivo de la organización comunitaria y anti violencia ENLACE Chicago, mencionó que junto con el control de armas deben mejorar los programas educativos que atiendan a los niños que están en riesgo de abandonar la escuela, que tienen malas calificaciones,  o problemas en sus casas.

“Esos son los que tienen más probabilidades de involucrarse en actos violentos, porque no tienen una guía, no tienen un modelo a seguir que los oriente”, indicó Rodríguez.

Aunque a decir de muchos, Obama no dijo nada que no hubiera dicho en su discurso del Estado de la Unión; la realidad es que le dio paz a algunos corazones destrozados por la violencia y sembró esperanza entre la juventud afroamericana de que se puede llegar lejos a pesar de la adversidad.

 

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armas, asesinatos, Chicago, emanuel, Obama, violencia

El autor

Leticia Espinosa es Community Producer Vívelohoy

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