UNO, bajo la lupa

Por en Chicago 02/25/13 6:00am
Elba López en una protesta contra el cierre de la escuela de sus hijos, en el vecindario de Pilsen. JAIME REYES | DIARIO HOY

A Elba López no le importó el frío de una mañana de enero para pedir, junto a un grupo de padres de la primaria Pilsen Community Academy, en Chicago, que ese plantel no fuera cerrado.

López, de 28 años y quien tiene dos hijos en esa escuela, dice que no le parece justo que esa  primaria en Pilsen pueda ser cerrada porque al distrito escolar de Chicago indica que tiene un déficit presupuestal millonario y la escuela está subutilizada, mientras las escuelas chárter de UNO reciben millones en dinero público para construir más escuelas.

La Organización de Vecindarios Unidos (UNO) ha construido varias escuelas luego de que en 2009 recibiera $98 millones en fondos estatales para ese fin. Este año fiscal, UNO solicitó $35 millones adicionales para edificar más planteles.

A López le molesta que, al parecer, el distrito de las Escuelas Públicas de Chicago (CPS) esté empecinado en cerrar el plantel de sus dos hijos.

Juan Rangel, izq., CEO de UNO, y oficiales electos al iniciar la construcción de la secundaria Soccer Academy. ARCHIVO DIARIO HOY

“Primero nos dijeron que no funcionaba, luego que no había dinero; ahora dicen que es subutilizada. ¿Cuál es la verdadera razón (por la que quieren cerrarla)?”, cuestionó López, quien estaba rodeada de otros padres y niños.

Algunos reportes del Chicago Sun-Times alimentaron el malestar entre los padres. Según el diario, algunos allegados a los líderes de UNO recibieron contratos millonarios en la construcción o supervisión de escuelas o proyectos de esa organización. El periódico asegura que algunos contratos se otorgaron sin licitación.

Ocho días después del reporte del Sun-Times, Miguel D’Escoto, el segundo a cargo en UNO, renunció a su puesto.
Juan Rangel, CEO de esa organización, dijo durante el inicio de la construcción de la secundaria Soccer Academy que la organización gastó $25 millones para construir la primaria UNO Soccer Academy y $30 millones en la secundaria.
Ambas están localizadas en la cuadra 5000 S. Homan St., en el suroeste de Chicago.

Rangel dijo entonces que UNO construye escuelas para aliviar el sobrecupo escolar que aqueja a comunidades latinas.
UNO posteriormente abrió una escuela al norte de Chicago en el vecindario de Galewood.

A Margarita Bravo, otra madre y miembro del LSC de la primaria Pilsen Academy, no le parece bien que el plantel de sus hijos no cuente con un patio de recreo, pero a UNO se le asignen millones de dólares, con lo que considera poco escrutinio.

UNO recibió fondos estatales, no municipales o de CPS, para construir dichas escuelas.

Los padres ventilaron su frustración durante una audiencia pública que CPS organizó en el Instituto Arturo Velásquez sobre la subutilización de escuelas. La respuesta de los padres a la convocatoria fue tal que cientos de personas se quedaron afuera del auditorio donde se realizó la reunión.

El malestar aumentó y la Policía tuvo que acudir al lugar para bloquear algunas puertas que inconformes empezaron a golpear.

“Nos preocupa porque nos dicen que no hay dinero y en otras comunidades vemos nuevas escuelas de UNO, extraordinarias. ¿A dónde tenemos que ir para que nos escuchen?”, preguntó López.

Quienes también están inconformes, especialmente con UNO, son los Padres Unidos por una Educación Responsable (PURE) y los miembros de varios concejos escolares que el 17 de enero solicitaron a la oficina del Inspector General de Illinois, Ricardo Meza, investigar las finanzas de UNO.

En su petición, Julie Woestehoff, directora ejecutiva de PURE, indicó que era indignante que a UNO se le asignen $35 millones, una cantidad similar a lo que recibe CPS, sin que rinda cuentas.

Según PURE, al analizar las finanzas de UNO encontró que los bonos públicos emitidos para esa organización por el Illinois Finance Authority para los años 2006, 2007 y 2011, anticipaba una deuda por estudiante de $4,429 en 2006; $10,781 en 2007; y $12,500 en 2011.

PURE indicó que su análisis halló que la deuda de UNO ha ido aumentando y que podría empeorar ya que UNO “casi no tiene otra forma de ingreso que los subsidios públicos, bonos públicos y contratos del gobierno”.

“Si UNO deja de recibir más edificios y estudiantes, la creciente carga económica probablemente va a tener un impacto adverso en sus estudiantes, ya que el gasto hacia a los alumnos será desviado a pagar la deuda”, según PURE.

“Ciertamente UNO no debería de recibir ese dinero hasta que se aclare al público que el dinero es usado adecuadamente para mejorar la educación de los niños de Chicago y no para el ambicioso portafolio por más propiedades de UNO”, indicó Woestehoff.

Rangel, por su parte, evitó responder a los cuestionamientos de PURE. pero sí indicó que desde que “los cuestionamientos sobre nuestro proceso de adquisiciones por la subvención estatal de $98 millones fueron traídos a nuestra atención, UNO inició una revisión completa de su proceso de licitaciones. Actualmente estamos por contratar a un experto independiente que revise nuestros procedimientos y haga recomendaciones para (aplicar) los mejores estándares de su clase”.

El 14 de febrero, UNO contrató al ex juez federal Wayne Andersen para revisar el proceso de licitación de esa agencia.
“UNO necesita actualizar y mejorar el proceso de licitación interno que lo ponga a la par con nuestro rápido crecimiento (como organización). El juez Andersen tiene una larga experiencia y excelente reputación. Podemos mejorar y su revisión independiente va a asegurar que contemos con un sistema (de licitación) sólido”, declaró Rangel.

El funcionario sin embargo no respondió si aún confía en que recibirán los $35 millones adicionales que solicitaron para construir más escuelas.

Erin K. Bonales, sub inspectora general y jefa de la División de Chicago del Inspector General de Illinois, indicó que por ley no podía comentar sobre la investigación y que inclusive no podía ni confirmar que investigaban.

El mismo 14 de febrero, las peticiones para investigar a UNO continuaron.

Pilsen Alliance solicitó a la oficina de Lisa Madigan, procuradora general de Illinois, una investigación a las finanzas de UNO.

Nelson Soza, director ejecutivo del grupo Pilsen Alliance, dijo que la frustración de los padres ha crecido por la aparente desigualdad entre lo que reciben las escuelas tradicionales y lo que recibe UNO.

Según Soza, el reporte del Sun-Times sólo mostró la punta del iceberg.

“Es importante que la procuradora general investigue esto y establezca un estándar de tolerancia cero contra este tipo de comportamiento, sin importar quién esté involucrado”, consideró Soza.

Maura Posley, una portavoz de la oficina de Madigan, sólo confirmó que la procuraduría recibió la petición de Pilsen Alliance, pero declinó hacer más comentarios.

La oficina de Pat Quinn, gobernador del estado, quien no sólo firmó las disposiciones para otorgar los fondos a UNO, sino que además estuvo presente al iniciar la construcción de algunas escuelas y la inauguración de otras, no contestó para comentar sobre la controversia con UNO.

Por otro lado, el Departamento de Comercio y Desarrollo Económico (DCEO) indicó que los $98 millones adjudicados a UNO fueron parte de la ley de fondos Capitales Illinois JobsNow!

Según Sandra Jones, portavoz de esa agencia, al asignar los fondos DCEO “no estableció nuevas condiciones o lineamientos, sino que aplicó requisitos legales preexistentes y usó acuerdos estándar para subvenciones que contiene numerosos requisitos como reportes de los concesionarios, retención de registros, certificación de los concesionarios y el uso adecuado de los fondos de la subvención”.

Jones confirmó que DCEO inició una revisión a las subvenciones de UNO.

“Tomamos muy en serio nuestra supervisión de los programas financiados por los contribuyentes. Si se descubre que un subvencionado utiliza los fondos incorrectamente, tomamos medidas para resolverlo”, según Jones, quien declinó indicar qué clase de medidas tomaría la agencia en este caso en particular.

“DCEO va a determinar las acciones apropiadas una vez que la revisión termine”, agregó Jones, aunque no aclaró cuánto tiempo tardaría dicha revisión.

Hasta el cierre de esta edición, se desconocía qué futuro tenía la solicitud de los $35 millones que UNO solicitó para construir más escuelas.

Mientras tanto, en el barrio la preocupación por el cierre de la primaria Pilsen Community Academy continúa ya que ese plantel continúa en la nueva lista de 129 escuelas de las 330 que originalmente CPS tenía planeado cerrar.