Entre la multitud, Jesús recorrió Pilsen hasta el Calvario

Por en Chicago 03/29/13 12:55pm
La procesión pidió en la novena estación por una reforma migratoria justa. DIARIO HOY

 

Muchos ya se han mudado del barrio de Pilsen, pero regresan a sus tiendas y restaurantes, y también vuelven en fechas especiales, como hoy, Viernes Santo, cuando se escenificó la crucifixión de Jesús de Nazaret, el Redentor.

Una agradable temperatura de 46°F a las 10am, le permitió a cientos de familias disfrutar el recorrido de la Vía Dolorosa, de una milla y media, comiendo antojitos -como churros, tacos, chicharrones, o paletas de hielo- mientras acompañaban a Jesús, desde la iglesia Providencia de Dios, hasta el Calvario, en Harrison Park.

Alejandro Aviña, el “Jesús” de Pilsen, de sólo 18 años de edad, logró su cometido, lucía agotado tras recorrer las catorce estaciones, pero se veía contento. Finalmente fue crucificado, al lado de los ladrones que lo retaron: “si eres hijo de Dios baja de la cruz, sálvate a ti mismo y sálvanos a nosotros”, le dijeron. “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso”, les dijo Aviña, en su papel de Jesús.

En Harrison Park, miles se congregaron para la crucifixión, que tuvo lugar entre vendedores de globos, algodones multicolores, carritos de paletas, y puestos de figuras religiosas. Los asistentes llegaron de los diversos barrios de Chicago y de las ciudades vecinas, a presenciar el recorrido.

Entre la multitud, los padres cargaban a sus hijos en hombros para que vieran a Jesús, golpeado por los soldados romanos, o crucificado, al tiempo que trataban de hacerlos entender de qué se trataba.

Abundaban los padres empujando carriolas, y también los familiares o amigos que ayudaban a sus seres queridos que iban en sillas de ruedas, y es que la fecha se presta para la reflexión y dar gracias a Dios, por la vida, por el trabajo, por la familia, comentó Juan Roberto Reyes, quien llevó a su hermana postrada en silla de ruedas.

“Dios sufrió mucho más que cualquiera de nosotros. Él dio la vida por nuestra salvación, y nos ha hecho el milagro de mantener a la familia unida y con salud… y por eso no faltamos. Con frío o con lluvia, regresamos a Pilsen cada año”, mencionó Reyes, residente de Elgin.

También hubo lágrimas, después de varias operaciones, María Carranza dice que estuvo a punto de morir, pero le pidió a Dios “alivio”, y tras recuperarse no falta al Vía Crucis, está pagando una manda porque “él me revivió”.

Mientras la procesión avanzaba, vendedores aprovechaban para ofrecer palmas de Semana Santa, a $5 las grandes y 2 por $5 las pequeñas, son tejidas a mano, de “Flowers Gallery”, mencionó Ana Navarro, una vendedora, de origen salvadoreño.

Navarro mencionó que en Centroamérica, como en México el Vía Crucis es una tradición muy arraigada, y mientras vende disfruta la procesión.

En la novena estación los fieles pidieron por una reforma migratoria justa, por los estudiantes que no tienen papeles, por las familias que han sido separadas y por aquellas amenazadas con la deportación.

Al finalizar la crucifixión el cardenal y arzobispo de Chicago, Francis George celebró una predicación en la iglesia San Adalberto, ante el cuerpo de Jesús.

“Cuando me desperté estaba rodeado de cardenales y gente de la iglesia, y el arzobispo Francis George también estaba ahí”, contó con entusiasmo Alejandro Aviña, el “Jesús” de Pilsen, quién dijo que terminó adolorido del hombro derecho y entumido de frío “cuando estaba en la cruz, ¡tenía tanto frío!”, mencionó.

“Gracias a Dios todo salió bien, dijo el joven, satisfecho y cansado de pies, hombro, y también cansado de las extensiones en el cabello que le puso su tía para representar mejor al Redentor.

 

 

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