Imágenes del Viernes Santo en Chicago

Por en Chicago 03/29/13 8:15 PM

Con oraciones y palmas, fe, lágrimas, devoción y solemnidad, se vivió el Vía Crucis en Chicago, tal como en diversas ciudades del mundo.

Por la mañana el cardenal y arzobispo de Chicago, Francis George, inició el Vía Crucis en la Plaza Daley, en el centro de la ciudad, el cual culminó en la catedral del Santo Nombre.

Por lo menos 20 iglesias coordinaron esfuerzos para hacer lo mismo, en barrios como La Villita, Pilsen, o al norte de la Ciudad.

Alrededor de las 10 am, cientos de personas empezaron a congregarse a lo largo de la popular y comercial Calle 18, en el barrio mexicoamericano de Pilsen para ver pasar la procesión de Jesús al Monte Calvario, que en este caso fue el Harrison Park.

No muy arropados, pues la temperatura llegó casi a los 50°F, los fieles católicos ocuparon banquetas, ventanas y escaleras para ver pasar al Nazareno, interpretado por Alejandro Aviña, de 18 años, feligrés de la iglesia San Pablo.

El Vía Crucis de Pilsen es parte de la identidad de esta comunidad migrante, comentó el padre Carlos Niehaus, pastor asociado de San Procopio, lo han realizado por más de 35 años, y las nuevas generaciones continúan la tradición, indicó.

Niehaus mencionó que para esta comunidad es muy necesaria una reforma migratoria, y esa es la razón por la que en el Vía Crucis se le dio un espacio, para orar y pedir para que esa reforma llegue pronto.

Y este año, “como todos los años, o casi todos”, agregó Niehaus, no faltó el cardenal, Francis George, arzobispo de Chicago, recién llegado de Roma, tras participar en la elección del nuevo Papa.

Y entre el ambiente a feria, o fiesta de fin de semana en el parque, lo que el Vía Crucis viviente de Pilsen le dejó a algunos de los participantes fue una sensación agridulce, porque por un lado, “duele” ver el sufrimiento de Jesús, pero a la vez “es satisfactorio” transmitir la tradición a las nuevas generaciones, comentó Teresa Briseño, madre de tres, y residente del barrio.