Balean a muerte a un niño de 14 años

Por en Chicago 04/8/13 8:38am
Ruby Perdomo deposita flores en un altar improvisado donde fue baleado el jovencito. SCOTT STRAZZANTE/CHICAGO TRIBUNE

Desconsolada, la madre de Michael Orozco contaba el lunes que a su hijo le dieron cinco balazos. “uno en el corazón y no aguantó”.

Entre lágrimas, la mujer, quien se identificó como Marisol, agregó desde su hogar en el barrio de Heart of Chicago que el médico le contó que Orozco “se ahogó con su propia sangre”.

El jovencito, de 14 años y quien el año pasado se graduó de octavo grado, fue asesinado a tiros el domingo en la tarde y la Policía de Chicago informó que desde el domingo tiene bajo custodia a tres personas.

Orozco fue baleado en la cuadra 2200 S. Leavitt St. poco antes de las 4:30 pm del domingo y fue declarado muerto en el Hospital Mount Sinai a las 4:56 pm, reportó el diario Chicago Tribune.

Marisol mencionó que su hijo no era pandillero. “Él no vestía como pandillero, iba con dos amigas de la escuela, no hacía nada malo”, agregó.

La Policía indicó que al parecer se trató de un tiroteo desde un vehículo en movimiento. Orozco caminaba por esa cuadra cuando de una camioneta verde claro bajó el agresor y le disparó.

Con la descripción del vehículo y parte del número de la placa, las autoridades detuvieron un vehículo y ayer interrogaban a los tres ocupantes. La madre de Orozco dijo que se trataba de tres jóvenes de entre 17 y 19 años y que la Policía había recuperado un arma.

La Policía corroboró lo del arma, pero no las edades, pues hasta el cierre de esta edición no se habían presentado cargos.

Una amiga de la familia, que prefirió no identificarse, dijo que tras la balacera una amiga en común corrió a ayudar a Orozco, y desesperada le gritaba:  “‘¡Michael, Michael! espera a tu mamá, espérala, ya viene’. Él se sonrió y su cabeza se descolgó por un lado, ya había muerto el muchachito”, mencionó.

La madre contó que ella se encontraba en una tienda con su hijo más chico cuando le avisaron, corrió a buscarlo y aún estaba “tirado como si no valiera nada”, e indicó que no la dejaron acercarse a él en la escena.

“Cuando lo encontré en el hospital ya lo habían declarado muerto. Mi hijo todavía mantenía su sonrisa”, dijo la madre.

Quienes lo conocían lo describen como amistoso, amable y muy sonriente. “Era muy chulo”, mencionó una mujer que dice le vendía tacos con frecuencia. Tanto vecinos como amigos prefieren el anonimato, pues dicen que la rivalidad entre pandillas es muy fuerte en el área y no quieren verse involucrados.

La tarde del domingo, amigos y vecinos erigieron un pequeño altar, pero la lluvia y el viento lo destruyeron. La mañana del lunes un grupo de jóvenes llevaron madera, plástico, veladoras y cerveza para reconstruirlo. Veían a la gente con desconfianza y se lo pensaban dos veces antes de responder a las preguntas, no sin antes advertir que “no fotos a nosotros”. Otro se anticipó y dijo “tampoco vamos a comentar” mientras que uno más bebía un poco de cerveza.

John Castañeda, oficial retirado de la Policía de Chicago y especializado en pandillas, comentó que los  padres deben estar muy bien informados sobre “la cultura de las pandillas, fijarse en el comportamiento de sus hijos, los colores que visten y los garabatos que dibujan”.

Por su parte, el diario Chicago Sun-Times indica que en sus registros, la Policía identifica tanto a la víctima como a los sospechosos como pandilleros.

Castañeda añadió que entre los 8 y 13 años es muy importante estar muy pendientes de ellos “porque es la edad ideal cuando la pandilla los quieren reclutar, es cuando los niños se quieren sentir identificados, saber que pertenecen a algo”.

El oficial mencionó que en el área en la que murió Orozco rivalizan los Latin Kings y los Discípulos de Satán.

“Me destrozaron la vida”, dijo Marisol. “Pero tengo que seguir adelante por mis otros dos hijos. No descansaré, estaré tras quien tenga que estar para que se haga justicia”, dijo.

“Ahora voy a ver a mi hijo”, agregó entre lágrimas antes de dirigirse a la morgue.