Implementan nueva ‘narrativa’ sobre la violencia en México

Inés Coronel, suegro de Joaquín "El Chapo" Guzmán, arrestado la semana pasada bajo cargos de narcotráfico y posesión de armas. SEGOB

Apenas el año pasado, el gobierno federal, encabezado entonces por Felipe Calderón, anunciaba por todo lo alto la detención de uno de los hijos de Joaquín Guzmán Loera, alias “El Chapo”.

Todo terminó en un fiasco luego de que se determinara que la persona arrestada nada tenía que ver con “El Chapo” Guzmán, el narcotraficante más buscado tanto en México como en Estados Unidos, por quien se ofrece una cuantiosa recompensa y quien además es identificado, junto con Ismael “El Mayo” Zambada, como uno de los narcos más peligrosos.

En un cambio de estrategia que llama la atención, la actual administración, liderada por Enrique Peña Nieto, implementó lo que denominan la nueva “narrativa” relacionada a la violencia.

El objetivo, según explica la Secretaría de Gobernación de México, es evitar enaltecer a los delincuentes. El diario mexicano La Jornada establece, por su parte, que el nuevo planteamiento tiene que ver con el respeto a los derechos humanos de los implicados y no exhibirlos ante los medios de comunicación.

La estrategia incluye no mencionar los alias ni el nombre de las bandas a las que supuestamente pertenecen los criminales.

La directiva, llamada “Nueva Narrativa en Materia de Seguridad”, fue compartida el mes pasado con los gobiernos estatales.

El diario español El País indica que el objetivo, según señala el documento, es “reducir la violencia”, por un lado, y resaltar los “avances” en materia de “prevención del delito, reconstrucción del tejido social y participación ciudadana”.

En otras palabras, reducir la apología del crimen y “evitar mostrar elementos de riqueza y poder de fuego de los criminales”, “llamarlos exclusivamente por sus nombres” y no hacer “presentaciones en vivo, ya que es en estas ocasiones cuando existe la posibilidad de que los delincuentes aparezcan sonrientes y desafiantes”. “En cualquier caso deben mostrarse vencidos, derrotados”, concluye.

Ejemplo reciente es el arresto de Inés Coronel, suegro de “El Chapo” Guzmán, a quien se le acusa de narcotráfico y posesión de armas. El arresto fue dos días antes de la visita del presidente Barack Obama a México la semana pasada.

Coronel no fue presentado a la prensa y sólo se distribuyeron fotos y un video de cuando era trasladado a un centro penitenciario.

En entrevista con El País, Óscar Naranjo, general colombiano y asesor de Peña Nieto, explicó que la política del sexenio anterior tenía efectos contraproducentes al ofrecer detalles de los arrestos. Naranjo menciona, por ejemplo, que los despliegues ante la prensa desataban competencias entre los cuerpos de seguridad y las detenciones se las atribuían como propias y no como un logro del gobierno en su conjunto.

El análisis del diario español advierte sobre algunos riesgos que puede acarrear la nueva política, entre ellos: “que se minimicen los hechos e incluso que crezca la autocensura, como ya ocurre en distintas publicaciones del país, que desde hace meses ante las amenazas del narco, la falta de protección de las autoridades y la poca tendencia a informar de este tema del gobierno han dejado de reportar sobre el crimen organizado. El presidente de EE UU se fue, pero, narrativas aparte, la violencia en México no: más de 40 personas han muerto en todo el país desde el viernes”.

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Estrategia, gobierno, México, narcotrafico, violencia

El autor

Octavio López es Breaking News Center Editor Vívelohoy

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