Inmigrantes y sus sueños perdidos en el desierto de Arizona

Por en EEUU 06/3/13 5:10am
Inmigrantes detenidos por la Patrulla Fronteriza cerca de Douglas, Arizona. Foto: CBP ARIZONA

Inicia junio, el mes más caliente en Arizona. La temporada en que más muertes y rescates de inmigrantes contabiliza la Patrulla Fronteriza.

Diario Hoy fue a la frontera, recorrió parte de la ruta del migrante y ofrece cinco reportajes en los que intentamos reflejar los peligros que representa cruzar por el desierto.

También abordaremos el aumento de centroamericanos que buscan ingresar ilegalmente; la militarización, el narcotráfico y corrupción en la franja fronteriza, así como la labor del Consulado mexicano para asistir a sus connacionales.

Además hablaremos de la campaña de un sacerdote de Chicago que, tras saltarse el muro, aboga por la reforma migratoria.

Primera de cinco partes

NOGALES, ARIZONA -  El cielo en Arizona parece más azul, el aire es puro y fresco, el desierto, cañones y peñas áridos. La seguridad en esa zona de la frontera es extrema y las altas temperaturas pueden ser mortales para quienes intentan ingresar ilegalmente desde México.

Recorrer la ruta que siguen los migrantes es rutina para los 5,400 oficiales de la Patrulla Fronteriza (PF) del sector Arizona. Fue agotador para un grupo de periodistas que la recorrimos por escasamente una hora. Sofocante para María Antonieta Collins, reportera de Univision (aquí el video), que se desmayó durante un recorrido por el desierto. Y cuestión de vida o muerte para quienes intentan evadir la vigilancia.

VIDEO: La travesía por la ruta del migrante

Cientos de ellos fallecen en el intento. Junto con sus mochilas y escasas pertenencias dejan sus sueños en el desierto. La mayoría no dejan rastro de quiénes son ni de dónde vienen. El 70% de los cuerpos recuperados no son identificados, comentó la PF a diario Hoy durante una travesía por el silencioso y árido cañón de Peña Blanca, seis millas al norte desde el muro que divide Arizona con Sonora, México.

La muerte siempre acompaña al inmigrante, dicen las autoridades. Ronda por el Río Grande, en Texas; las montañas, en California, y el desierto en Nuevo México y Arizona. Sin embargo, de los casi 3,000 kilómetros de frontera, el tramo considerado más peligroso es el de Arizona. En particular el sector Tucson, el de mayor tráfico de inmigrantes y el más vigilado.

Paradójicamente ese, que para las autoridades es el tramo “más seguro”, es donde más arrestos, muertes y rescates se llevan a cabo, especialmente en el verano, y en particular en junio, “el mes más caliente”, comentó Andy Adame, portavoz de la Patrulla Fronteriza.

Andy Adame, portavoz de la Patrulla Fronteriza. Diario HOY

En las 32 millas de frontera del sector Tucson es donde el énfasis en la seguridad es mayor, es donde se localiza el centro de procesamiento de indocumentados más grande de la nación, y también es territorio usado por los carteles mexicanos para traficar droga, principalmente marihuana, y donde se roban entre sí a los grupos de inmigrantes, explicaron las autoridades.

Al cruzar la frontera en ese punto “te enfrentas a la cárcel y la deportación”, o peor aún “a la muerte”, mencionó Adame.

“En ese área muere más gente que en el resto de la franja fronteriza”, añadió el oficial, quien culpa de ello a los “coyotes”.

En esa frontera, donde la sombra no existe y donde una escasa vegetación sobrevive bajo los intensos rayos del sol o las heladas temperaturas de la noche, recordar que “la migra…/jamás me domó/a mí me hizo los mandados”, popularizada por Vicente Fernández, se convierte en sólo un sueño para los migrantes.

Martín Rodríguez, originario de Puebla, detenido por la Patrulla Fronteriza. SAM VEGA/DIARIO HOY

En promedio, 60 personas son detenidas diariamente en el sector Tucson. Y entre 45 y 60 comparecen diariamente en corte ante un juez de inmigración.

Cinthia, una menuda mujer de 30 años, fue una de ellas. La detuvieron el 21 de mayo a eso de las 6 pm. Cuando la “migra” la agarró aún llevaba los zapatos con peluche amarrado con cintas de trapo para no dejar huellas en el camino.

Era su tercer intento y sus sueños de llegar a Los Ángeles para trabajar “en lo que sea” se esfumaron una vez más. Sabía que le espera la cárcel. Había sido deportada dos veces en un lapso de dos meses.

Inmigrantes detenidos en Nogales, Arizona. SAM VEGA/DIARIO HOY

“A eso nos arriesgamos… a que nos metan a la cárcel”, comentó Cinthia en voz baja, sin levantar la cabeza, entre lágrimas. Sostenía una botella de suero que los oficiales le dieron para evitar una posible deshidratación.

En casos como el de ella, los inmigrantes podrían ser sentenciados hasta 180 días en prisión, indicó el Consulado de México en Tucson.

Su historia es la de muchos. Dice que la pobreza la obligó a aventurarse. “Soy una persona sana, sin vicios, con una hija de dos años y medio que mantener. (En Guadalajara, Jalisco) no hay trabajo y donde hay pagan una miseria, con eso una no puede vivir”, mencionó Cinthia.

La Patrulla Fronteriza detectó al grupo de tres mujeres y tres hombres cuando escucharon sonar un celular.

Cuando los inmigrantes vieron a los agentes el supuesto pollero corrió en sentido opuesto y no fue detenido por los dos agentes con los que se toparon. Según la Patrulla Fronteriza el grupo fue usado como “escudo”, pues detrás de ellos venía un cargamento de droga. “Si atrapábamos a los migrantes que echaron por delante la droga no correría peligro” y así fue, mencionó Adame en la escena.

Cinthia pidió que su nombre completo no fuera publicado. “Ya fue bastante humillación”, comentó otra mexicana del grupo, originaria de Guanajuato, y quien durante su arresto alcanzó a comentar al agente Hurtado que la detuvo: “Tan guapo y tan malo…”.

Pero quienes no hablaron fueron los otros tres miembros del grupo, de origen chino. Eran jóvenes, se veían cansados y quizá se sentían derrotados. Dos de ellos, sentados en la carretera de terracería, sin levantar la cabeza, pidieron a señas que la cámara no los tomara. El tercero respiraba con dificultad, sentado dentro de la patrulla, miraba al infinito, se aferraba a un galón de agua que bebía con desesperación. Los oficiales pidieron atención médica.

Cinthia mencionó que la travesía se entorpeció cuando uno de los “chinitos se desmayó” y lejos de dejarlo en el camino “a jalones lo ayudamos a caminar”, indicó.

Según datos del Buró de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) del Departamento de Seguridad Nacional, entre 2010 y 2012 el número de migrantes intentando cruzar disminuyó 42%; sin embargo el número de muertos se incrementó 5% durante el mismo periodo.

En 2012 se efectuaron 126,400 arrestos en Arizona; en 2011 fueron 129,000; y 219,000 en 2010.

En lo que va del año fiscal 2013 han arrestado a 82,280 indocumentados. Aproximadamente el 77% son de origen mexicano; entre el 16 y 20% de Centro y Sudamérica. Y 3% “del resto del mundo”, se indicó.

Según información de CBP , el porcentaje de centroamericanos detenidos aumentó 31% en 2013 respecto al año pasado.

Y a pesar de que en 2012 hubo menos arresto que el año anterior, las muertes y los rescates se incrementaron. En 2011 murieron 205 personas en el intento, y en 2012 fueron 263. En lo que va de 2013 han muerto 64.

Por otro lado, la Patrulla Fronteriza rescató a 514 personas en 2011; y en 2012 rescató a 634. En lo que va del presente año fiscal ha rescatado a 203.

La Patrulla Fronteriza rescata a un hombre herido. CBP ARIZONA

Los agentes de la “migra” los encuentran deshidratados, inconscientes, con los pies destrozados por tanto caminar, abandonados por los “coyotes”. Muchos caen en acantilados pues de noche no se dan cuenta del terreno que pisan y “nadie se da cuenta que quedan allí”, comentaron los oficiales, expertos en el rastreo de huellas, en el manejo de armas y en la búsqueda de indocumentados.

Otros tantos se fracturan el cráneo o las extremidades cuando saltan el muro que divide a México y Estados Unidos, el cual mide entre 18 y 23 pies de altura y por lo menos 6 metros de profundidad para prevenir la excavación de túneles, se indicó.

El muro. SAM VEGA/DIARIO HOY

Los barrotes de hierro se imponen sobre el lomo del terreno montañoso y con acantilados; y simboliza el punto entre la libertad y el terreno al que se ingresa para esconderse de la “migra”. Es el muro que divide Nogales, Sonora, una ciudad que 300,000 habitantes, y Nogales, Arizona, de 30,000.

Asomarse por el muro hacia el sur deja ver el hacinamiento en el poblado mexicano. Del otro lado, un terreno ampliamente custodiado por tecnología, torres con cámaras que vigilan millas a la redonda, sensores de movimiento en suelo montañoso o desértico, y aviones no tripulados que detectan movimiento y calor de cuerpos de día y de noche.

La extrema vigilancia hace que la frontera sea más peligrosa para los inmigrantes que para eludirla se aventuran por áreas cada vez más remotas, mencionó Geoffrey Alan Boyce, portavoz del grupo No More Deaths, el cual patrulla el área para ayudar a los migrantes con agua, calzado y servicios de emergencia.

Siguiendo la ruta, No More Deaths trabaja con brigadas de día y de noche y especialmente en el verano, los meses de mayor calor. Su objetivo es borrar “la muerte” de la ecuación de la migración.

Cuando mueren, sus cuerpos son devorados por coyotes, zopilotes u otros animales, “en una semana quedan solo huesos”, dijo Adame.

Adame, el cuarto oficial de mayor rango de la Patrulla Fronteriza en Arizona, mencionó que es muy difícil encontrar los cuerpos porque los migrantes buscan sombra y se meten en huecos, o hacen pozos y se entierran buscando alivio al calor.

El oficial dijo que en el verano los inmigrantes tardan entre siete y ocho días para cruzar, y que se necesitan por lo menos 14 galones de agua, porque la temperatura sube hasta 120°F.

Prevenir muertes es el objetivo de la campaña Seguridad en la Frontera que la Patrulla Fronteriza realiza anualmente, quiere que el mensaje llegue a los países de origen antes de que los migrantes se aventuren.

“Si deciden cruzar es mejor que sepan a lo que se enfrentan”, dijo el agente fronterizo quien contó que hay una extrema vigilancia dentro de las dos primeras millas de la frontera, con agentes a caballo, en bicicleta, en moto o en vehículos equipados para entrar a los terrenos más inhóspitos.

Caminos en los que con frecuencia se encuentran rastros de ropa, mochilas, latas y botellas. “A los migrantes les gusta el atún”, comentó Adame mientras indaga un pequeño basurero a un costado del muro, donde también encontramos una botella vacía de suero infantil, “los coyotes son los que saben, ellos son los que toman el suero”, agregó.

Y ahí mismo había una tira de cobija abandonada, parecía una bufanda pero en realidad era una cinta que los traficantes usan para amarrarse bultos de mariguana y transportar la droga, comentó otro de los oficiales.

Fue en ese sector del desierto donde murió a principios de agosto Jaime Pasillas, 42 años. Fue residente de Waukegan y fue abandonado por el coyote, según contó Julie Contreras, de la organización LULAC.

Pasillas vivió casi toda su vida en EEUU, 32 años. Decidió volver a México para renovar su visa vencida. Pero cuando se la negaron se aventuró a regresar cruzando por Arizona, “y tardaría entre tres y cinco días”, explicó Contreras.

El 6 de agosto Pasillas fue visto por última vez. Alguien que viajaba con él le contó a la familia que durante el viaje ya no pudo caminar porque tenía los pies lastimados y que el grupo lo abandonó con un galón de agua.

“Los traficantes son criminales despiadados. No les preocupa la seguridad de las personas. Su motivación es el dinero. Es lo que manda en el mundo de los contrabandistas”, agregó Adame.

Y explicó que “la frontera ya no es como era”.

Ahora los carteles se disputan la droga y a los grupos de migrantes entre sí. Para ellos los migrantes son un cargamento que tiene un precio. Y si alguien se lastima, o se deshidrata, lo abandonan a su suerte. Sin agua no viven más de dos días, aseguró el agente.

“Y cuando se agarran a balazos entre ellos, los que la pagan son los migrantes”, agregó.

Si “la haces y llegas a Phoenix”, o “a una casa de seguridad. A lo que te enfrentas es a vivir secuestrado. (Los tienen) encerrados, encuerados hombres, mujeres y niños. Amarrados bocabajo hasta que las familias paguen por ellos”, mencionó Adame.

Según las autoridades, la mayoría de los arrestados en Arizona tienen como destino Los Ángeles, Phoenix, Atlanta, Chicago y Seattle. Y provienen principalmente de cinco estados mexicanos: Oaxaca, Puebla, Guerrero, Sonora y el Distrito Federal. En tanto, los centroamericanos aumentan su presencia.

Y para algunos, esa migración no la detendrá ni el muro ni la tecnología, comentó el padre Alejandro Solalinde, defensor de los derechos de los migrantes en tránsito por México, quien asegura que ni Estados Unidos ni México tienen el control de la frontera. “Los grupos criminales son los amos, dominan el territorio con la mano en la cintura” y eso no se acabará en tanto no haya un plan de desarrollo regional que fortalezca las economías de los países expulsores de mano de obra dominados por la violencia.

Segunda parte de la serie: Ruta de infierno, la de los centroamericanos rumbo a EEUU

Tercera parte de la serie: Militarización, narcotráfico y corrupción en la frontera

Video: El alto precio de emigrar, la frontera y sus peligros

Video: Al rescate de Maria Antonieta Collins en el desierto

Reportar las muertes es rutina de la Patrulla Fronteriza

Fotos: Sufrimiento y desesperación en la frontera