Consulado mexicano 'un oasis' en el desierto de Arizona

Un inmigrante es rescatado por equipos de socorro de la Patrulla Fronteriza en Arizona. Foto: CBP ARIZONA

Cuarta de cinco partes

TUCSON, ARIZONA–Tucson es una especie de oasis en medio de un desierto de políticas antiinmigrantes, porque las autoridades locales entienden la importancia de la presencia de la comunidad mexicana y sus contribuciones a la economía.

El año pasado la municipalidad declaró a Tucson “ciudad amigable al inmigrante”. Es como un “oasis”, así describió Juan Manuel Calderón la ciudad en donde desde 2004 y hasta mayo pasado representó al gobierno de México como cónsul.

Desde una pequeña localidad que más bien se asemeja a una residencia familiar en esa ciudad de altas temperaturas y numerosos cactus, Calderón dirigió hasta hace unos días un equipo cuya prioridad es la protección de los connacionales mexicanos.

Su labor diaria en la tierra donde las políticas antiinmigrantes imperan, se centra en la identificación de los cadáveres hallados en el desierto, atender la situación de deshidratados, fracturados u otros en estado de coma en los hospitales, visitar a los presos y asistir a los detenidos por la Patrulla Fronteriza que se presentan ante un juez de Inmigración.

Al Consulado mexicano de Tucson llegan no sólo los casos de la jurisdicción –condados de Pima y Pinal– también atiende los que vienen de condados en los que no hay morgue y que envían los cuerpos a esa ciudad.

Y en cuestión de documentación, aunque la demanda no está rebasada como en otros consulados de la red, poco a poco se incrementan las solicitudes de documentos de personas que viajan desde las inmediaciones, ya sea de Phoenix o del estado de Sonora, ya que en Tucson se les atiende el mismo día, mencionó el cónsul.

La dinámica de los flujos migratorios en la frontera entre Nogales, Arizona, y Nogales, Sonora, también involucra a la reservación india Tohono O’odham Nation, pues sus tierras comparten frontera.

La reserva Tohono se ubica al norte de Sasave, Sonora, y es parte de la región desértica de Arizona. Un espacio con sus propias autoridades, leyes y policías.

Los representantes de la reserva india han expresado de manera abierta que el problema de la migración no es un asunto bilateral. Han dicho que además de México y Estados Unidos, cualquier negociación, acuerdo o programa debe incluir a la Tohono O’odham Nation.

Según Calderón, la mayoría de los fallecimientos en el intento ocurren en territorio de los Tohono O’odham, lo cual dificulta que haya una notificación al Consulado cuando ocurre algún accidente, o se encuentra un cuerpo.

En los años recientes el Consulado ha trabajando con el gobierno de los Tohono O’odham, para lograr que les notifiquen cuando algo ocurre. “Es de vital importancia, se lo hemos pedido de acuerdo al derecho internacional”, indicó Calderón.

La Patrulla Fronteriza dice que es difícil tratar con los Tohono O’odham. “No nos dejan entrar (a la reserva). Allí no podemos patrullar”, mencionó Andy Adame, portavoz de la Patrulla Fronteriza en Arizona. “Tienen su propio gobierno y para ellos sus tierras son sagradas”, agregó.

El oficial indicó que los reporteros “no son bienvenidos” a ese territorio, “no pueden entrar” y si lo hacen sin permiso, se buscan problemas, advirtió Adame.

Calderón mencionó que el flujo migratorio se desplazó hacia el sector Tucson tras las políticas migratorias establecidas por los gobiernos de California y Texas.

En lo que va del año -hasta el 31 de mayo- se han registrado 95 fallecimientos en el sector  Tucson, un descenso en comparación con los 120 del año pasado en el mismo periodo, informó la Patrulla Fronteriza.

Según las cifras de esa agencia federal, en lo que va del presente año fiscal -hasta el 31 de mayo- se arrestaron en el desierto de Arizona a 94,494 indocumentados, poco menos de los 94,922 detenidos durante el mismo periodo del año pasado.

En Tucson, el Consulado realiza un seguimiento diario sobre notificaciones de accidentes, fallecimientos y heridos con autoridades locales, estatales y federal, asimismo tiene establecida una relación con la oficina del médico forense con quien firmó en 2010 un convenio para trabajar y compartir información de los fallecidos en el intento y que localizan en el desierto, se informó.

Para identificar a los muertos en el trayecto, el Consulado trabaja con la Universidad Baylor de Texas en una base de datos genética.

Y con la esperanza de identificar y darle un nombre a los restos se obtiene información genética tras tomar muestras óseas -entre 5 y 10 gramos- que se analizan en un laboratorio de Virginia.

Cuando hay un nombre asociado a los restos como un número de teléfono o dirección, se localiza a esa persona. Si se trata de un posible familiar se toman muestras de saliva y se compara el ADN. No obstante, estas situaciones no son muy comunes, dijo el cónsul.

En la mayoría de los casos, cuando no se cuenta con ningún dato o nombre asociado, se toman las muestras y el laboratorio incrementa su base de información genética.

Calderón explicó que el trabajo de campo para identificar un cadáver no es fácil. “No se trata sólo de tomar fotografías, hay que pedir a los investigadores que nos muestren el cuerpo o los restos óseos, algunas veces se trata sólo del 20 o 30%, y se trata de encontrar información para darle un nombre, se tiene que buscar en la ropa –las condiciones de salubridad son pésimas-  ves hasta los gusanos cuando el cuerpo está en avanzado estado de descomposición, esto lo hacemos diario”, agregó.

La dinámica de este Consulado de fachada discreta, el cual ha sido blanco de grupos antiinmigrantes que incluso han quemado la bandera que ondea en la sede, “es diferente” a la de otros consulados donde la expedición de documentos es su prioridad, como el de Chicago.

“La prioridad es la protección a nuestra gente, tenemos una persona en el Departamento de Protección que visita todos los hospitales de Tucson”, mencionó Calderón y dijo que con frecuencia los inmigrantes resultan lesionados en accidentes o llegan a los hospitales fracturados.

“Acabamos de repatriar a un nacional a un hospital en Oaxaca. Cayó de cabeza y se le formó un coágulo sanguíneo. Tuvieron que intervenirlo”, contó.

Como apoyo, el Consulado tiene un enlace con los hospitales. “Ya nos conocen. Lo primero es saber cuáles son las condiciones de salud de nuestra gente. Si están detenidos, averiguar bajo qué condiciones fueron detenidos, si no hubo violación a sus derechos humanos”, añadió.

El cónsul dijo que los connacionales que han reingresado a EEUU de manera ilegal no se les deporta inmediatamente, sino que son encarcelados y enfrentan sentencias que van de uno a 180 días de cárcel.

“Lo que hacen es aplicar la ley de Inmigración de este país y desafortunadamente lo que sucede es que criminalizan al migrante, cuyo único pecado fue internarse a este país buscando mejores condiciones de vida”, comentó Calderón.

También hay una presencia consular permanente con la Patrulla Fronteriza durante las entrevistas a los connacionales detenidos.

El cónsul mencionó que es difícil determinar a cuánta gente atienden. “Por ejemplo, cada día estamos en la corte de Inmigración con 45 o 60 mexicanos que comparecen ante un juez que les impone una sentencia y estamos presentes para que se respeten sus derechos y que el proceso se realice de acuerdo a lo establecido. Eso lo hacemos de lunes a viernes”.

Una herramienta que ayuda a más personas es el centro de llamadas de protección a mexicanos, que el Consulado coordina 24 horas al día los 365 días del año.

La gente se comunica para solicitar asistencia por diferentes las situaciones que atraviesan, dijo Calderón. Muchos de los problemas tienen que ver con el ambiente político que se vive este estado. “Arizona se ha convertido en una especie de laboratorio de medidas o políticas antiinmigrantes”, agregó el funcionario.

Desde que Calderón llegó -en 2004- “podemos mencionar (muchos intentos) de leyes que culminaron con la SB1070 que le da la facultad a la autoridad estatal para pedir papeles si presumen que la persona es indocumentada. A partir de ese momento, en diciembre de 2008, se inició el ‘call center’ que actualmente recibe entre 3,500 y 4,000 llamadas diarias, es atendido por nueve personas en tres turnos”.

El cónsul dijo que se reciben llamadas de México, Estados Unidos y países como Brasil, Polonia, Guatemala, El Salvador, Honduras, entre otras, de gente buscando a sus familiares.

También el Consulado de Tucson es el enlace con la barra de abogados que se encargan de los casos de pena de muerte a nivel nacional con sede en Tucson.

Entre otras actividades, el Consulado participa en foros comunitarios y programas de visitas a cárceles. La jurisdicción tiene una población de detenidos de entre 6,000 y 8,000 mexicanos; el 60% de ellos por cuestiones migratorias, mencionó el titular del Consulado.

Mantener una buena relación con las autoridades también es prioridad. “Que se atiendan las quejas es igualmente importante”, dijo Calderón, quien mencionó entre las irregularidades la deportación separada de familias, mientras a algunos de los miembros los deportan por Nogales, a otros los deportan por Texas. “Las familias deben ser deportadas juntas”, consideró.

A veces hay violencia por parte de las autoridades con los detenidos, todo eso se reporta al jefe de la Patrulla Fronteriza, puntualizó. “En este momento se investiga el caso de unos detenidos en el que hubo golpes y otro tipo de situaciones que denigran al ser humano… los encontraron con droga e hicieron que se la comieran; nosotros solo pedimos que se respeten las leyes”, agregó.

Respecto a ese caso, dos agentes de la Patrulla Fronteriza enfrentan un juicio en la Corte Federal en Tucson por supuestas violaciones a los derechos civiles de cuatro traficantes de drogas a quienes supuestamente obligaron a comer marihuana y quitarse la ropa.

Según documentos presentados ante la corte, cuatro agentes fronterizos, entre ellos Darío Castillo y Ramón Zúñiga, interceptaron un grupo de 12 narcotraficantes la noche del 12 de noviembre de 2008 en el desierto de Arizona dentro de la reserva indígena Tohono O’odham, según un reporte de la agencia EFE.

Ocho de los traficantes lograron escapar, cuatro fueron detenidos por los agentes, pero, en lugar de arrestarlos, los agentes Castillo y Zúñiga habrían obligado a algunos de ellos a comer marihuana y quitarse la ropa, incluyendo sus zapatos, calcetines y chamarras, y los dejaron allí a pesar de las bajas temperaturas.

La Fiscalía asegura que los hombres se escondieron y se cubrieron con ramas y basura hasta que al día siguiente se entregaron a la policía de la reserva indígena y dijeron haber sido asaltados por bandidos.

“Esta frontera está llena de peligros para los migrantes quienes no sólo se enfrentan a las condiciones climatológicas y a los habitantes naturales del desierto como víboras, y  alacranes… también se enfrentan a los coyotes de dos patas… a los narcotraficantes que fuerzan a los inmigrantes a cargar droga, y son tan hábiles que cuando son descubiertos por las autoridades el guía o coyote desaparece del mapa”.

Calderón considera a Tucson un oasis en un estado con leyes migratorias duras, porque esa ciudad es “amigable a los inmigrantes”, el Consulado en sí podría ser considerado un oasis para los indocumentados que reciben asistencia de la sede.

Primera parte: Los inmigrantes y sus sueños perdidos en el desierto

Segunda parte: Ruta de infierno, la de los centroamericanos rumbo a EEUU

Tercera parte: Militarización narcotráfico y corrupción en la frontera

Fotos: Sufrimiento y desesperación en la frontera

Video: El alto precio de emigrar, la frontera y sus peligros

Video: Al rescate de Maria Antonieta Collins en el desierto

Reportar las muerte es rutina para la Patrulla Fronteriza


El autor

Leticia Espinosa es Community Producer Vívelohoy

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