¡Híjole! Todavía no termina el mes de enero y apenas acabábamos de expresar nuestros buenos deseos para el 2010, cuando los hechos nos vuelven a la realidad. Ya van dos o tres cosas que nos hacen pensar que este año va a ser difícil para los inmigrantes y los latinos, en general. La semana pasada, lejos de nuestros rumbos pero con consecuencias nada buenas para los habitantes de esta entidad, el partido republicano ganó la elección especial para senador en el estado de Massachusetts.
Con este acontecimiento, los republicanos consiguen su senador número 41 y la oportunidad de bloquear las iniciativas de ley presentadas por los demócratas, incluyendo las introducidas por el presidente Obama. De entrada, la reforma al sistema de salud pende de un hilo, pero además, la reforma al sistema de inmigración queda también en duda. A los republicanos que ahora cuentan con la posibilidad de bloquear cualquier programa de legalización, se sumarán más de un demócrata que perciba la posibilidad de perder su reelección si apoya la reforma migratoria.
Por otro lado, hace unos días se dieron a conocer datos sobre el empleo nacional y estatal en diciembre. Aunque la economía pierde empleos a una menor tasa, la mala noticia es que se han seguido extinguiendo trabajos al por mayor. El caso es que mientras a nivel nacional una de cada diez personas se encuentra sin trabajo, las perspectivas de la reforma migratoria son más bien remotas. Parece confirmarse lo que los analistas más pesimistas ya habían destacado: que cualquier reforma al sistema de inmigración no tomará camino sino hasta después de las elecciones legislativas de noviembre.
Y para acabar de nublar el panorama, acá por estos rumbos, el gobernador Schwarzenegger sigue empeñado en arreglar el presupuesto estatal declarándole la guerra al sector público y a los sindicatos. El hecho es que el gobernador empezó y terminará su gris mandato favoreciendo a las grandes corporaciones y en conflicto permanente con las organizaciones que protegen los intereses de los trabajadores.
Pero lo que sí es de plano negativo es el impacto que todo esto va a tener sobre los inmigrantes latinos y sus descendientes. La historia de Estados Unidos ha demostrado que los inmigrantes y las minorías han logrado la movilidad social y llegar a formar parte de la clase media gracias a la disponibilidad de empleos.
Reducir el tamaño del empleo en el sector público equivale a restringir la movilidad ocupacional de los inmigrantes y los latinos de las generaciones subsiguientes.
Con este acontecimiento, los republicanos consiguen su senador número 41 y la oportunidad de bloquear las iniciativas de ley presentadas por los demócratas, incluyendo las introducidas por el presidente Obama. De entrada, la reforma al sistema de salud pende de un hilo, pero además, la reforma al sistema de inmigración queda también en duda. A los republicanos que ahora cuentan con la posibilidad de bloquear cualquier programa de legalización, se sumarán más de un demócrata que perciba la posibilidad de perder su reelección si apoya la reforma migratoria.
Por otro lado, hace unos días se dieron a conocer datos sobre el empleo nacional y estatal en diciembre. Aunque la economía pierde empleos a una menor tasa, la mala noticia es que se han seguido extinguiendo trabajos al por mayor. El caso es que mientras a nivel nacional una de cada diez personas se encuentra sin trabajo, las perspectivas de la reforma migratoria son más bien remotas. Parece confirmarse lo que los analistas más pesimistas ya habían destacado: que cualquier reforma al sistema de inmigración no tomará camino sino hasta después de las elecciones legislativas de noviembre.
Y para acabar de nublar el panorama, acá por estos rumbos, el gobernador Schwarzenegger sigue empeñado en arreglar el presupuesto estatal declarándole la guerra al sector público y a los sindicatos. El hecho es que el gobernador empezó y terminará su gris mandato favoreciendo a las grandes corporaciones y en conflicto permanente con las organizaciones que protegen los intereses de los trabajadores.
Pero lo que sí es de plano negativo es el impacto que todo esto va a tener sobre los inmigrantes latinos y sus descendientes. La historia de Estados Unidos ha demostrado que los inmigrantes y las minorías han logrado la movilidad social y llegar a formar parte de la clase media gracias a la disponibilidad de empleos.
Reducir el tamaño del empleo en el sector público equivale a restringir la movilidad ocupacional de los inmigrantes y los latinos de las generaciones subsiguientes.