Piñera evita dar falsas esperanzas
El presidente de Chile, Sebastián Piñera, recorrió el domingo las zonas más afectadas por el terremoto y maremoto en su país, y evitó dar falsas esperanzas a ciudadanos que piden la pronta acción de su Gobierno, pues aseguró que la reconstrucción tomará tiempo.

"Quiero ser serio y responsable: la reconstrucción toma tiempo. No va a volver la normalidad de la noche a la mañana", aseguró durante su recorrido en la ciudad de Iloca, población del sur de Chile en donde el mar destruyó gran parte de las viviendas.

"Por supuesto que vamos a priorizar las cosas más importantes: restablecer el suministro de energía eléctrica y de agua potable va a tomar ciertos días, estamos muy cerca de lograrlo", precisó Piñera, quien visitó el sur del territorio, donde se produjo la mayor cantidad de víctimas y daños.

El Presidente, quien asumió el poder el jueves pasado, aseguró además que en un mes y medio se restablecerá la enseñanza en los colegios del país, instalando escuelas provisionales, en los lugares donde los locales escolares quedaron destruidos.

"Me parece bien, porque hace tiempo que ya no entrábamos a clases y ya había terminado el verano", dijo Víctor, un niño de Iloca, de 8 años, quien se hizo conocido por pedir ayuda para su familia a través de la prensa, solicitando "zafradas" en vez de "frazadas".

El sábado, Piñera visitó Dichato (470 km al sur de Santiago), otra ciudad de la costa sur de Chile arrasada por el tsumami, y en donde los habitantes le pidieron pronta ayuda, incluso en el retiro de cadáveres que, según una pobladora, aún siguen entre los escombros.

Luego visitó el devastado puerto de Talcahuano, en donde anunció cambios en el presupuesto 2010 para iniciar la reconstrucción, y proyectos de ley que agilicen las órdenes de demolición de casas con daños estructurales y las licitaciones de obras públicas.

El nuevo Gobierno de Piñera ha cifrado en 30,000 millones de dólares los daños causados por el terremoto y maremoto del 27 de febrero. Se contabilizan unos 800 muertos o desaparecidos, según cifras oficiales.

El tema de la demolición de las viviendas severamente dañadas podría convertirse en un dolor de cabeza para quienes quedaron sin nada, incluso sin trabajo.

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