"No sabemos dónde está Flor", dijo Emma Lozano, presidenta de Centro Sin Fronteras, desde la Ciudad de México, tras el anuncio de la salida de la inmigrante indocumentada Flor Crisóstomo de la iglesia Metodista Adalberto, donde se refugió en enero de 2008 tras desobedecer una orden de deportación.
Crisóstomo es una de 26 inmigrantes indocumentados arrestados el 19 de abril de 2006 en las instalaciones de la compañía IFCO, en el barrio de McKinley Park, en un operativo que el Buró de Vigilancia de Inmigración y Aduanas ( ICE) realizó en diferentes ciudades, tras una investigación de varios meses.
En un comunicado, Crisóstomo indicó que dejó el santuario para "iniciar la siguiente etapa de su activismo y así servir más efectivamente a la lucha por los derechos de los migrantes y los indígenas".
"Escribo para informar a los que me han apoyado y a todas las personas indocumentadas que se preocupan por esta lucha, que ya no me encuentro en santuario en la Iglesia Metodista Adalberto de Chicago y que me he movido a otro lugar. La decisión de moverme fue impulsada al darme cuenta de que mi santuario, después de dos años, empezó a perder su eficacia política en términos del movimiento inmigrante. Llegué a la decisión de salir de santuario para poder empezar lo que será la próxima etapa de mi activismo y para poder servir a esta lucha de una manera más eficaz en los próximos días, meses y años.
En tanto, ICE emitió el siguiente comentario: "A Flor Crisóstomo se le facilitó un proceso en una corte federal de Inmigración. Falló en cumplir la orden de salida que emitió un juez federal de Inmigración y actualmente es considerada fugitiva de inmigración.
"A pesar de que ICE prioritiza sus esfuerzos enfocándose en fugitivos que han demostrado representar una amenaza a la seguridad nacional o a la seguridad pública, tenemos un mandato muy claro del Congreso de perseguir a todos los fugitivos que ignoren la orden de un juez", indicó Gail Montenegro, portavoz de la agencia federal.
Sin embargo para Jorge Mújica, coordinador del Comité 10 de Marzo, el refugio de Elvira Arellano y Flor Crisóstomo en la iglesia Adalberto no sirvió de mucho al movimiento por una reforma migratoria.
"Fueron medidas autoprotectivas que a la comunidad no le beneficiaron. Mientras ellas estaban adentro (del Santuario) se necesitaba su activismo afuera. Respeto sus iniciativas, pero creo que al final de todo no sirvieron de nada", dijo Mújica.
lespinosa@tribune.com
INMIGRACIÓN
Crisóstomo es una de 26 inmigrantes indocumentados arrestados el 19 de abril de 2006 en las instalaciones de la compañía IFCO, en el barrio de McKinley Park, en un operativo que el Buró de Vigilancia de Inmigración y Aduanas ( ICE) realizó en diferentes ciudades, tras una investigación de varios meses.
En un comunicado, Crisóstomo indicó que dejó el santuario para "iniciar la siguiente etapa de su activismo y así servir más efectivamente a la lucha por los derechos de los migrantes y los indígenas".
Viuda y madre de tres
La mujer, de 29 años, es de origen mexicano, viuda y madre de tres hijos que residen en Guerrero, México. Crisóstomo también participó en una huelga de hambre en pro de una reforma migratoria."Escribo para informar a los que me han apoyado y a todas las personas indocumentadas que se preocupan por esta lucha, que ya no me encuentro en santuario en la Iglesia Metodista Adalberto de Chicago y que me he movido a otro lugar. La decisión de moverme fue impulsada al darme cuenta de que mi santuario, después de dos años, empezó a perder su eficacia política en términos del movimiento inmigrante. Llegué a la decisión de salir de santuario para poder empezar lo que será la próxima etapa de mi activismo y para poder servir a esta lucha de una manera más eficaz en los próximos días, meses y años.
Por una reforma migratoria
"Hoy más que nunca cuento con el apoyo de mi familia y le pido a la vez al pueblo indocumentado que no cesemos en nuestra lucha y que mantengamos la esperanza de que lograremos una reforma migratoria justa y humana", concluye Crisóstomo, cuyo contacto de prensa dijo ayer que no estaría disponible para entrevistas en vista de que se encontraba enferma.En tanto, ICE emitió el siguiente comentario: "A Flor Crisóstomo se le facilitó un proceso en una corte federal de Inmigración. Falló en cumplir la orden de salida que emitió un juez federal de Inmigración y actualmente es considerada fugitiva de inmigración.
"A pesar de que ICE prioritiza sus esfuerzos enfocándose en fugitivos que han demostrado representar una amenaza a la seguridad nacional o a la seguridad pública, tenemos un mandato muy claro del Congreso de perseguir a todos los fugitivos que ignoren la orden de un juez", indicó Gail Montenegro, portavoz de la agencia federal.
'Sus estrategias no sirvieron de nada'
Según Lozano, cuya organización patrocinó el refugio de Crisóstomo, el mensaje de Flor fue escuchado. "Tomó esta decisión cuando se dio cuenta que mantenerse refugiada no era una estrategia tan eficaz como lo fue antes". Lozano adelantó que "el Capítulo de Flor no ha terminado. Seguirá trabajando por la causa de los inmigrantes", dijo.Sin embargo para Jorge Mújica, coordinador del Comité 10 de Marzo, el refugio de Elvira Arellano y Flor Crisóstomo en la iglesia Adalberto no sirvió de mucho al movimiento por una reforma migratoria.
"Fueron medidas autoprotectivas que a la comunidad no le beneficiaron. Mientras ellas estaban adentro (del Santuario) se necesitaba su activismo afuera. Respeto sus iniciativas, pero creo que al final de todo no sirvieron de nada", dijo Mújica.
lespinosa@tribune.com
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