Temen a 'zona muerta'
Vecinos al sur de Chicago dicen vivir temerosos y preocupados por la violencia en un área donde en los ultimos 15 meses han sido asesinados siete jovencitos.

Michael Vilella, de 21 años, fue baleado en la cuadra 2900 E. 87th St., entre las avenidas Exchange y Commercial, el 13 de noviembre. Días después, el 18 de noviembre en el mismo lugar, fue asesinado de la misma manera Luis García, de 17 años, mientras observaba el altar dedicado a Vilella.

Algunos le llaman la "zona muerta".

Carmela, una vecina del barrio y quien pidió ser identificada solamente así, dijo que el área ha mejorado en algunos aspectos, pero la violencia sigue siendo preocupante y siente temor por sus cuatro hijos.

Los asesinatos de ambos jóvenes, que la Policía describió como relacionados con pandillas, fueron el sexto y séptimo homicidios desde septiembre del año pasado, cuando fue asesinada Nequiel Fowler, una niña de 10 años. Después, en noviembre de ese año, fue asesinado Samuel Rodríguez, de 22 años, y en febrero de este año fueron muertos a tiros Johnny Edwards, de 13; Raheem Washington, de 15, y Kendrick Pitts, de 17. Todos en el area de 87th St., entre las avenidas Exchange y Commercial.

Roderick Drew, portavoz de la Policía de Chicago, dijo que ese área ha sido un lugar problemático, principalmente porque está enmedio de varias pandillas rivales.

Pandillas, el principal factor

Según el mapa "Territorios de Pandillas", de la Policía, en 2008 operaban en esa zona los Latin Dragons, Latin Kings y Ambrose, entre otras pandillas.

Drew indicó que, desafortunadamente, en cada uno de estos homicidios las víctimas fueron descritas como pandilleros, a excepción de la niña Nequiel Fowler.

Carmen Perea, una coordinadora del Centro Comunitario Juan Diego, indicó que García trató salirse de la pandilla, pero no pudo.

"Una vez que tienes antecedentes criminales, eres descartado", señaló Perea al diario Chicago Tribune.

María López, madre de García, dijo que su hijo le indicó que tenía miedo proque si no pertenecía a un grupo, lo golpeaban. "Tienes que unirte para defenderte", le habría dicho su hijo, según reportes.

"Tras los asesinatos de febrero, Eric Carter, comandante del Distrito 4 de la Policía, asignó una patrulla en esa intersección de tiempo completo. No hubo balaceras en el área desde entonces hasta la semana pasada", dijo Drew.

Tomas Stevez, otro vecino, indicó que desde que la patrulla está ahí la situación mejoró, pero se preguntó qué va a pasar cuando no este ahí y la cámara de vigilancia, instalada en la esquina, no le importa a los pandilleros.

Drew dijo que hacen todo lo posible contra la criminalidad, pero que no pueden combatirla solos y pidió el apoyo de la comunidad para reducir la violencia.

"Los pandilleros viven y operan en la comunidad. Necesitamos que los ciudadanos se pongan de pie y digan 'basta' a la actividad de las pandillas y drogas. El silencio sólo conduce a más violencia", indicó Drew.

jreyes@tribune.com

SEGURIDAD