Juegos por la paz

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Cada martes, un grupo de estudiantes de la secundaria Roberto Clemente, en el vecindario de Humboldt Park, busca "Jugar por la paz".

Entre pelotas de diferentes tamaños y colores, y un paracaídas multicolor, los jóvenes aprenden a comunicarse con personas de otras culturas, grupos raciales y étnicos mientras lidian con diferentes problemas, según Richard Rutschman, coordinador de programas Enlace de la Universidad Northeastern, que colabora con la secundaria Clemente en éste y otros programas.

Mark Paye, profesor de la Clemente, está al frente de los juegos que, contó, iniciaron en 2002 como una manera de lidiar con la violencia y también con los conflictos raciales.

Según Paye, el programa empezó antes de esa fecha "para concientizar a los estudiantes sobre los peligros de las drogas, pero se convirtió en un programa contra la violencia".

Actualmente, cada martes se reúnen entre cinco a 15 estudiantes que comparten los juegos con pelotas o un paracaídas, en donde se les enseña que la meta no es ganar, sino pasar un buen rato y divertirse. En el transcurso del juego aprenden a desarrollarse como líderes y se convierten en ejemplos para los más chicos.

Además, les ayuda en sus habilidades para hablar en público, resolver problemas con la gente y llevarse bien con otros en la escuela, dijo el maestro.

'No todo es cultural'

La Oficina de Investigación, Evaluación y Responsabilidad de las Escuelas Públicas de Chicago (CPS) indica que en 2008 ese plantel tenía 2,183 estudiantes de los cuales el 61.5 por ciento era de origen hispano, el 33.3 por ciento era afroamericano y 1.5 por ciento era sajón. El 81 por ciento de sus estudiantes provenía de familias de bajos ingresos.

El programa le hizo frente a un problema de violencia que se agudizó luego de que estudiantes de la secundaria Austin fueron transferidos a la Clemente, según reportes.

Rutschman dijo que "no todo el problema era cultural o racial, sino de pandillas y chicos que viajaba hasta una hora para llegar a la escuela. Eso fue lo que ocurrió en la Clemente".

Los estudiantes juegan con una pelota que les permite aprender los nombres de quien les arroja la pelota, entonces esa persona lanza la pelota a alguien más a que trata de recordar el nombre de quien le lanzó la pelota, se trata de que aprendan los nombres de todos, dijo Paye.

En otro juego, llamado "Tiburones y salvavidas", los estudiantes se sientan y sostienen un paracaídas, al inicio uno es tiburón y otro es salvavidas, pero al final todos son tiburones.

"El propósito es que no haya perdedores en el juego. Nadie es perdedor o ganador, sólo se divierten", dijo Paye, quien consideró que los juegos les enseñan a lidiar con tensiones raciales.

"Todos los estudiantes son bienvenidos a 'Jugar por la paz'. Nuestro grupo tiene miembros de diferentes grupos étnicos como mexicanos, puertorriqueños, afroamericanos y vienen y les gusta divertirse", indicó el maestro.

El programa también está activo en las secundarias Kelvyn Park, Wells, Michele Clark, Latino Youth Alternative, el Northwest Settlement House y Holstein Park, y también participa el Chicago Teachers' Center.

jreyes@tribune.com