"Hola, me llamo Margarita T., soy jugadora compulsiva y llevo un año, siete meses y 28 días sin jugar". Inmediatamente, los aplausos inundan el aula donde se congrega un grupo de apoyo para adictos a los juegos de azar.
Así comienza el enfermo declarado a narrar su testimonio. La mayoría de los participantes, si no todos, complementan su introducción con historias de horror: "Jugué tanto que perdimos la casa". "Dejaba a mis hijos en el carro para jugar un ratito en el casino, lo que se convertía en horas". O "Un día lo perdí todo en Las Vegas y planeé abrir el gas y matarme, pero pensé que junto conmigo volaría todo el edificio, entonces desistí".
De acuerdo con expertos, la adicción a los juegos de azar -denominado técnicamente como ludopatía- está empañando o apagando las vidas de miles de californianos y los números cada vez son más preocupantes.
Por este motivo, California decidió destinar este año 5 millones de dólares para tratamiento, campañas de concientización, entrenamiento de consejeros e investigación de este problema, que ha sido catalogado como una enfermedad mental.
Según Sheryl Griego, analista de programas para la Oficina de Ludopatía de California (OPG), se está concretando un número de contratos con UCLA para desarrollar e implementar estrategias de prevención y tratamiento de la ludopatía a nivel estatal. Se espera que todo esté listo para el 1 de julio.
El centro elegido para manejar estos contratos es el Programa de Estudios Sobre el Juego de Azar de UCLA, donde su director, el doctor Timothy W. Fong, lleva años investigando el tema y tratando a pacientes individualmente.
"¿Cuál es el peor caso que he visto? Un par de pacientes se suicidó, uno perdió 100 millones de dólares, otros se han ido a Las Vegas y se han quedado como indigentes porque no hallaron cómo volver a Los Ángeles. Hay gente que juega en la Internet durante 3 ó 4 días consecutivos sin dormir, no se bañan, descuidan a sus familias, violencia doméstica… Es un problema gravísimo", explica el Dr. Fong.
La ludopatía es una alteración progresiva del comportamiento por la que un individuo siente una incontrolable necesidad de jugar los juegos de azar; se vuelve obsesivo y compulsivo. Los factores que la activan son infinitos y van desde llenar vacíos, falta de dinero e incluso puede ser genético o generacional.
"Es una adicción escondida", señala el Dr. Fong. "No se nota hasta que empiezan los huecos en las cuentas bancarias o las peleas con la pareja por las largas horas que pasa el adicto lejos de casa".
Por su parte, el Consejo Sobre Problemas en el Juego de Azar de California (California Council on Problem Gambling) indicó que, en el 2006, un total de 4,718 residentes llamaron a la línea telefónica de ayuda de esta organización no lucrativa para solicitar auxilio; un alza del 22% en comparación al 2005. El 51.3% de las llamadas fueron de hombres y el 48.7% de mujeres y el rango de edades fue entre 26 y 55 años, en su mayoría.
Los reportes registraron desde estrés, depresión, ansiedad, problemas de crédito hasta alienación de la familia, todo ello como resultado de su adicción al juego.
Según el Dr. Fong, sólo el 5% busca ayuda. Los motivos: muchos no quieren parar, no creen que necesitan ayuda, no quieren ayuda o sienten vergüenza.
Si bien este desorden mental no discrimina, en la comunidad hispana se identifican ciertos factores particulares. Michael Campos, psicólogo consejero del programa de UCLA, señaló que en algunos casos el dinero fácil puede atraer al inmigrante recién llegado que no consigue trabajo. El no contar con familia o un círculo social al cual recurrir también puede convertir el juego en un refugio donde, además, se consigue comida, bebida y música gratis, bueno, "gratis".
El lenguaje también es un factor importante pues para jugar sólo se necesita saber de números, no tanto de inglés. "Es una población muy poco estudiada, pero de numerosos casos y lo peor es que hay una gran falta de consejeros expertos en ludopatía que hablen español", señaló Campos.
En California existen 58 casinos indios y 90 casinos de cartas con licencia. En Los Ángeles sólo hay casinos de cartas y son ocho. La industria de juegos de azar en California, inclusive casinos, hipódromos y talones de lotería factura unos 8 mil millones de dólares al año.
La ludopatía también preocupa a las autoridades locales. Recientemente, la oficina de Mike Antonovich, supervisor del condado de Los Ángeles, recomendó trabajar con UCLA para implementar más servicios de ayuda.
El presupuesto del Departamento de Salud Mental del condado de Los Ángeles es de 1.5 mil millones y según su director médico, el Dr. Roderick Shaner, "sólo podemos atender a la mitad de las personas que necesitan de nuestros servicios. En cuanto a especialistas en ludopatía, falta gente entrenada y falta investigación que determine qué tratamientos son más efectivos".
Así comienza el enfermo declarado a narrar su testimonio. La mayoría de los participantes, si no todos, complementan su introducción con historias de horror: "Jugué tanto que perdimos la casa". "Dejaba a mis hijos en el carro para jugar un ratito en el casino, lo que se convertía en horas". O "Un día lo perdí todo en Las Vegas y planeé abrir el gas y matarme, pero pensé que junto conmigo volaría todo el edificio, entonces desistí".
De acuerdo con expertos, la adicción a los juegos de azar -denominado técnicamente como ludopatía- está empañando o apagando las vidas de miles de californianos y los números cada vez son más preocupantes.
Por este motivo, California decidió destinar este año 5 millones de dólares para tratamiento, campañas de concientización, entrenamiento de consejeros e investigación de este problema, que ha sido catalogado como una enfermedad mental.
Según Sheryl Griego, analista de programas para la Oficina de Ludopatía de California (OPG), se está concretando un número de contratos con UCLA para desarrollar e implementar estrategias de prevención y tratamiento de la ludopatía a nivel estatal. Se espera que todo esté listo para el 1 de julio.
El centro elegido para manejar estos contratos es el Programa de Estudios Sobre el Juego de Azar de UCLA, donde su director, el doctor Timothy W. Fong, lleva años investigando el tema y tratando a pacientes individualmente.
"¿Cuál es el peor caso que he visto? Un par de pacientes se suicidó, uno perdió 100 millones de dólares, otros se han ido a Las Vegas y se han quedado como indigentes porque no hallaron cómo volver a Los Ángeles. Hay gente que juega en la Internet durante 3 ó 4 días consecutivos sin dormir, no se bañan, descuidan a sus familias, violencia doméstica… Es un problema gravísimo", explica el Dr. Fong.
La ludopatía es una alteración progresiva del comportamiento por la que un individuo siente una incontrolable necesidad de jugar los juegos de azar; se vuelve obsesivo y compulsivo. Los factores que la activan son infinitos y van desde llenar vacíos, falta de dinero e incluso puede ser genético o generacional.
"Es una adicción escondida", señala el Dr. Fong. "No se nota hasta que empiezan los huecos en las cuentas bancarias o las peleas con la pareja por las largas horas que pasa el adicto lejos de casa".
Un millón de ludópatas
En el 2006, el Estudio de Predominio de Ludopatía en California, publicado por la OPG, reportó que entre 746,500 y 1'203,400 de adultos son considerados apostadores compulsivos o patológicos. Y entre 2.2 y 2.7 millones de residentes adultos están en riesgo de desarrollar una adicción al juego de azar.Por su parte, el Consejo Sobre Problemas en el Juego de Azar de California (California Council on Problem Gambling) indicó que, en el 2006, un total de 4,718 residentes llamaron a la línea telefónica de ayuda de esta organización no lucrativa para solicitar auxilio; un alza del 22% en comparación al 2005. El 51.3% de las llamadas fueron de hombres y el 48.7% de mujeres y el rango de edades fue entre 26 y 55 años, en su mayoría.
Los reportes registraron desde estrés, depresión, ansiedad, problemas de crédito hasta alienación de la familia, todo ello como resultado de su adicción al juego.
Según el Dr. Fong, sólo el 5% busca ayuda. Los motivos: muchos no quieren parar, no creen que necesitan ayuda, no quieren ayuda o sienten vergüenza.
Si bien este desorden mental no discrimina, en la comunidad hispana se identifican ciertos factores particulares. Michael Campos, psicólogo consejero del programa de UCLA, señaló que en algunos casos el dinero fácil puede atraer al inmigrante recién llegado que no consigue trabajo. El no contar con familia o un círculo social al cual recurrir también puede convertir el juego en un refugio donde, además, se consigue comida, bebida y música gratis, bueno, "gratis".
El lenguaje también es un factor importante pues para jugar sólo se necesita saber de números, no tanto de inglés. "Es una población muy poco estudiada, pero de numerosos casos y lo peor es que hay una gran falta de consejeros expertos en ludopatía que hablen español", señaló Campos.
En California existen 58 casinos indios y 90 casinos de cartas con licencia. En Los Ángeles sólo hay casinos de cartas y son ocho. La industria de juegos de azar en California, inclusive casinos, hipódromos y talones de lotería factura unos 8 mil millones de dólares al año.
La ludopatía también preocupa a las autoridades locales. Recientemente, la oficina de Mike Antonovich, supervisor del condado de Los Ángeles, recomendó trabajar con UCLA para implementar más servicios de ayuda.
El presupuesto del Departamento de Salud Mental del condado de Los Ángeles es de 1.5 mil millones y según su director médico, el Dr. Roderick Shaner, "sólo podemos atender a la mitad de las personas que necesitan de nuestros servicios. En cuanto a especialistas en ludopatía, falta gente entrenada y falta investigación que determine qué tratamientos son más efectivos".
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