Misivas controversiales
"Me haces sentir escalofríos". "Cuando estaba escribiendo esta carta, yo estaba llorando. Mi corazón se estaba haciendo pedazos". "Cuando te pones cerca de mi, a pesar de que me haces sentir escalofríos me gusta. No le digas a nadie..." Tal vez no sea del todo inusual que un niño de 11 años reciba este tipo de cartas en el salón de clases, excepto cuando la remitente es supuestamente una asistente de maestro.

"No me gusta, es acoso", expresó Yolanda Sánchez, la madre del niño, con un tono sumamente molesto al conversar con HOY sobre tres misivas que fueron escritas – según ella y su hijo – por Areceli Luisjuan, la asistente de maestro en cuestión.

Sánchez aseguró que ella encontró las cartas hace unas semanas y que al principio pensó que se trataba de "una muchacha de la escuela". Sin embargo, cuál fue su sorpresa al darse cuenta de que no era así, cuando su hijo Carlos Guerrero le confió que las cartas habían sido escritas por Luisjuan, una mujer que según la madre tiene entre 40 y 50 años. "Yo, hasta temblaba de coraje", dijo Sánchez.

Carlos, por su parte, dijo que las cartas lo hacían llorar a veces, pero que también lo hacían sentirse "especial" y "bonito".

Según Sánchez y su hijo, Luisjuan también le dio varios obsequios al niño, inclusive un corazón de cristal con dulces adentro y una imagen titulada "Sad Girl" (Chica Triste), colocada en un marco en el que Luisjuan presuntamente puso en una de las esquinas un papel que contenía su número de teléfono celular.

HOY intentó comunicarse con Luisjuan en repetida ocasiones, pero no contestó el teléfono y no devolvió los mensajes.

Por su parte, Gayle Pollard-Terry, directora de la Oficina de Comunicaciones del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD), informó a HOY que la asistente de maestro ya no trabajaba para esta entidad educativa.

"Desde hoy, ella ya no está empleada con el distrito", manifestó Pollard-Terry, durante una entrevista realizada el martes.

Agregó que la política del LAUSD sobre asuntos de su personal no le permitía divulgar más sobre el despido de Luisjuan o las razones que tuvieron para despedirla.

Mientras tanto, Sánchez relató que, molesta e indignada, ella presentó una queja en la escuela a la que asiste su hijo, la Primaria Miramonte, ubicada en el Sur de Los Ángeles. La madre afirmó que la maestra y la subdirectora de ese plantel educativo no le creyeron al principio su versión y que le dijeron que ella estaba "levantando falsos".

No obstante, afirmó, que en una reunión con la madre, la maestra y autoridades escolares, Luisjuan admitió haber escrito las cartas. Pero explicó que su cariño por Carlos era simplemente el de una "abuela hacia un nieto".

Aparte de eso, Sánchez aseveró que lo único que obtuvo de la reunión fue un "lo siento" de parte de la asistente de maestra. "Yo me sentí frustrada", dijo Sánchez.

¿Seducción?

Sánchez tampoco está convencida de las buenas intenciones de Luisjuan hacia su hijo. "¿En qué cabeza cabe que la señora escriba una carta así?", preguntó. "Hay una falta de respeto para uno de madre y para el niño".

Y dijo que ella cree que Luisjuan intentaba "seducir" a su hijo con los obsequios y las cartas. "Ella tenía otra intención. Sabrá Dios hasta dónde hubiera llegado si no me hubiera enterado", manifestó.

A finales de junio, Luisjuan fue trasladada a la Escuela Intermedia Thomas Jefferson, situada a pocas cuadras de la Primaria Miramonte. En una de las cartas, Luisjuan le dice a Carlos que lo esperaba ahí en dos años.

Aunque ya no estaba en la misma clase que su hijo, Sánchez no estaba del todo satisfecha con esta situación, ni con el hecho de que la escuela no "hiciera nada" con respecto a su queja. "No es justo que se vaya a otra escuela. Al rato se lo va hacer a otro niño. De perdida que tenga un castigo, esto es abuso infantil", expresó la madre, sin saber que Luisjuan ya había sido despedida del LAUSD.

Pollard-Terry enfatizó que cuando un padre considera que su hijo ha sido maltratado o esté en cualquier tipo de peligro y sienta que sus quejas en la escuela no reciben la atención requerida, deben de reportarlo en las oficinas del LAUSD o del distrito escolar local.

Añadió que todos los empleados del LAUSD deben de pasar por una revisión de su historial criminal y huellas dactilares antes de ser contratados y que el distrito tiene un sistema para rastrear las quejas que son presentadas en una escuela antes de que un maestro o empleado sea transferido a otro plantel.

Ese sistema permite que las autoridades del nuevo campus sepan las resoluciones y lo ocurrido en el incidente, dijo. "Todo empleado tiene el derecho a un proceso legal justo y se realiza una investigación sobre el hecho", enfatizó Pollard-Terry. Pero recalcó que arriba de todo eso está el bienestar de los alumnos. El abogado Edgardo Quintanilla, quien fue maestro en la Escuela Intermedia Belvedere, dijo que las cartas definitivamente no son apropiadas por la responsabilidad que tenía Luisjuan como asistente de maestro.

"Bajo la ley de California, las cartas podrían considerarse de un carácter insinuante y podrían acarrear un cargo de lo que se conoce como 'molestar a un niño'", dijo el abogado.

Eso representa un delito menor, cuya sentencia es de no más de un año de cárcel o una multa, aunque en su mayoría los jueces imponen sentencias de libertad condicional, indicó.

fcastro@hoyllc.com

Escuelas