Inmigrante rompe barrera religiosa
La falta de sacerdotes está forzando a la Iglesia Católica a echar mano de toda aquella persona que está dispuesta a aportar algo a la vida eclesiástica, inclusive mujeres, que por siglos han sido ignoradas y descartadas para puestos influyentes en el catolicismo.

Es así como la mexicana Margarita Flores, de 49 años, asumió esta semana el cargo de directora de Vida Parroquial para la iglesia Sagrado Corazón de Jesús, en Compton, un puesto que era exclusivo para sacerdotes. De esta forma, Flores, madre de seis hijos y divorciada, se convierte en la primera mujer latina y la primera laica en ocupar ese cargo en la Arquidiócesis de Los Ángeles.

"Las mujeres siempre hemos estado detrás de la puerta. Ahora estamos abriendo la puerta", dijo Flores, durante su presentación.

Flores será responsable de las finanzas de la parroquia, puede llevar la liturgia y dar una reflexión durante la homilía, pero no puede oficiar una misa o dar los sacramentos.

"Hablamos de una crisis de vocación y, sí, hay una falta de nuevos sacerdotes, pero hay una multitud de dones en el reino de Dios", expresó el párroco John Woolway y calificó el nombramiento como histórico.

Hace dos años, la Arquidiócesis creó el proyecto "Sirviendo Hombro con Hombro", que involucra a feligreses en la administración de iglesias. Desde entonces, siete de las 300 iglesias en la Arquidiócesis tienen este modelo, aunque la mayoría de estos puestos son ocupados por monjas o personas anglosajonas.

Flores, nacida en Michoacán, y graduada en Psicología en el Colegio Saint Mary, ha servido a la Iglesia por 25 años. Antes de ser electa para el cargo, obtuvo una Maestría en Divinidades en el Seminario Teológico Fuller de Pasadena. Entró a trabajar en la iglesia Sagrado Corazón como pastora asociada hace un año.

Unas 25 personas asistieron a la presentación de Flores. "Se ve que tiene chispa, amor por la gente. Creo que está aquí para guiarnos", dijo Lucía Hurtado.

Guillermina Arias también reconoció la valentía de Flores ante las críticas e indiferencia de muchos miembros de la misma iglesia.

"Hay gente que no la acepta. Cuando sale a dar anuncios se levantan y se van. Se necesita mucho valor para enfrentar a esta comunidad donde hay mucho machismo", expresó Arias. "No quieren reconocer que también las mujeres podemos ser buenas administradoras, que pueden hacer cosas igual que los hombres".

Por su parte, Flores dice estar consciente de la indiferencia de algunos miembros de la iglesia. "A mí no me afecta, no lo tomo personal", dijo. "La Iglesia de estos tiempos está retando y modificando sus posiciones. A algunas personas les va tomar más tiempo adaptarse".

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