Las tareas de reconstrucción durarán años, si no décadas, mismas que se complican porque, como muchos ya saben, Haití es el país más pobre del hemisferio, donde una buena parte de la población sobrevive con entre uno y dos dólares al día. La pobreza y la inestabilidad política en ese país han ido de la mano por largo rato y si ahora los medios de comunicación presentan a los Estados Unidos como benefactor de la nación caribeña, lo cierto es que no siempre ha sido así. El gobierno norteamericano ha impuesto, sostenido y removido dictadores y juntas militares a diestra y siniestra y ha sido cómplice de corporaciones y oligarcas locales, dedicados a saquear a su gusto los recursos humanos y naturales del país.
La migración siempre ha formado parte de la volátil mezcla que incluye a la pobreza y la inestabilidad política haitianas. Si aplicamos esta fórmula a la situación actual, es muy probable que se avecine una nueva oleada migratoria, similar a las varias que ocurrieron en los años 90, cuando cientos de personas abandonaban su patria en botes y barcazas.
Muchas de esas embarcaciones se colapsaban en alta mar, generando múltiples pérdidas humanas. Otros tripulantes morían por insolación y la violencia que se daba abordo. Estos refugiados nunca fueron bienvenidos en los Estados Unidos. A diferencia de lo que pasaba con los emigrantes cubanos, quienes eran (y todavía son) recibidos con el beneplácito legal y el apoyo económico del gobierno federal, los haitianos que eran interceptados por la marina y la guardia costera eran devueltos a su país o internados en campos de detención en Guantánamo.
A pesar de que el presidente Barack Obama haya ordenado el estatus de protección temporal para los inmigrantes haitianos (o TPS por sus siglas en inglés), una oleada migratoria de refugiados generaría una respuesta similar a la de años anteriores.
Es así que la llegada de miles de soldados estadounidenses para encabezar las labores de seguridad y de distribución de ayuda no sólo responde a un interés humanitario. Tiene que ver con evitar que la crisis haitiana se "desborde" y vaya a parar a las costas de EEUU.
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