La Revolución y la migración
Hoy se conmemora el 99 aniversario de la Revolución Mexicana y con esto arrancan las celebraciones con rumbo a su centenario, el 20 de noviembre de 2010. La Revolución es, sin duda alguna, el evento político y social más importante del México moderno y sus consecuencias e instituciones, construidas en el periodo postrevolucionario, están presentes en la vida diaria de los mexicanos.

Pero la Revolución también tuvo consecuencias muy importantes para la migración a los Estados Unidos y para las comunidades méxicoamericanas en este país. Antes de que se desencadenara el proceso revolucionario y como consecuencia de la represión política que ejercía el gobierno de Porfirio Díaz, intelectuales y políticos mexicanos dejaron la nación azteca para exiliarse temporalmente en este país. Entre los casos más famosos están el de los hermanos Flores Magón y del propio Francisco I. Madero, a quien se reconoce como el padre de la Revolución.

Las actividades políticas de estos luchadores por la democracia y las libertades políticas no se detuvieron al ponerse a salvo de la represión. Al contrario, el exilio les brindó un espacio para seguir reflexionando y para organizar sus iniciativas revolucionarias.

Ahora bien, el impacto social y demográfico más profundo de la Revolución sobre la migración tuvo que ver con la masiva oleada de refugiados que buscó escapar de la violencia que se desencadenó a lo largo de la década de 1910. Fue así como cientos de miles mexicanos emigraron a los estados fronterizos, desde California hasta Texas. Para muchos de ellos, la estancia en la Unión Americana era una cosa temporal mientras la violencia revolucionaria y su consiguiente caos económico amainaban. Pero como suele suceder con muchas de las llamadas migraciones temporales, lo que en un principio se ve como pasajero, se convierte en algo permanente.

La última parte de este comentario se la debo enteramente a mi colega, el médico y epidemiólogo David Hayes-Bautista, quien ha estudiado las distintas oleadas migratorias mexicanas y latinas a California. Hayes-Bautista ha señalado que la llegada de miles de refugiados mexicanos a Los Ángeles y otras partes del estado, revitalizó a la comunidad mexicoamericana, constituida en ese entonces por los antiguos Californios y sus descendientes. Los nuevos inmigrantes reanimaron el uso del español en la vida diaria y a través de los medios de comunicación, primero los periódicos y luego la radio. También revigorizaron y actualizaron las tradiciones culturales de la comunidad latina evitando a la postre su total asimilación a la sociedad norteamericana.